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Aragón

Singulares peldaños que pisar, curiosas escaleras que subir o admirar en Aragón

Algunas hicieron su discreto cameo en famosos cuadros o películas, son réplicas de otras de Roma o pueden alardear de haber sido de las primeras mecánicas de España.

Algunas de las escaleras más singulares de Aragón.
Algunas de las escaleras más singulares de Aragón.
Heraldo.es

Subir unas escaleras puede convertirse en una atracción, como ocurrió en Zaragoza durante décadas: el Sepu -Sociedad Española de Precios Únicos- instaló en marzo de 1936 en la calle de la Torre Nueva un templo del comercio, con clientes de todo Aragón e incluso del Lejano Oriente, como los Reyes Magos. Su atractivo estaba en los mostradores y en las escaleras mecánicas, consideradas unas de las pioneras de España. "Capaz de transportar en una hora a seis mil personas", destacó HERALDO en la crónica de su apertura.

Escaleras del Sepu, restauradas e instaladas en el patio interior de las viviendas que se ubican en el mismo lugar donde estaban los grandes almacenes.
Escaleras del Sepu cuando se reubicaron en el patio interior de las viviendas situadas en el mismo lugar donde estuvieron los grandes almacenes.
José Miguel Marco
"Capaz de transportar en una hora a seis mil personas"

Por lo general, pocas escaleras llaman la atención tanto como las techumbres, columnas o aleros que se admiran mientras se suben. Las hay señoriales como las del Casino de Huesca o más sencillas, como aquellas que bendicen rincones de Albarracín. Unas son pasarela a la cultura, como las del Cine Palafox de Zaragoza, mientras que también las hay que hacen las veces de trampolín para el deporte -alguno se cree Rocky Balboa cuando asciende hasta los pies del Batallador en el Parque Grande José Antonio Labordeta-. Prueba de superación o un calvario.

Réplica de la Escala Santa en Cabra de Mora, en una imagen de archivo.
Réplica de la Escala Santa en Cabra de Mora, en una imagen de archivo.
Antonio García

En Cabra de Mora, se descubre una escalera de mármol negro que recuerda la Pasión de Cristo, la Escala Santa. Fray Miguel Abad Zapata, hijo de este pueblo turolense y predicador en Italia, fue el artífice de que en su cuna se levantaran unas escaleras como las de San Juan de Letrán de Roma. La historia cuenta que Santa Elena, madre de Constantino, mandó llevar los veintiocho peldaños que subió Cristo en casa de Pilatos a la Ciudad Eterna, una estampa que, bajo permiso, se imitó en Cabra a partir de 1727. Dicen que si de rodillas se suben, indulgencia se consigue; así lo concedió el Papa Benedicto XIII. Desde 2001 está catalogado de Bien de Interés Cultural.

La Escalinata de Teruel goza de la misma distinción y es uno de los ejemplos de escalera más icónicos de la Comunidad, consideran desde el departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza. Los llamados 'felices años 20' coincidieron con su construcción en el paseo del Óvalo, obra de José Torán. Subir por sus peldaños es un homenaje a la tradición mudéjar local y al modernismo, tal y como referencia Patrimonio Cultural de Aragón. Detrás de su belleza está la funcionalidad: comunicar la estación del ferrocarril con el Casco Histótico de Teruel, asentado en una Meseta, y salvar los 26 metros de desnivel.

Escalinata de Teruel, uno de los lugares más fotografiados por los turistas de la ciudad.
Escalinata de Teruel, uno de los lugares más fotografiados por los turistas de la ciudad.
Jorge Escudero

Este enclave de la ciudad es otra oportunidad para recordar el amor de Isabel de Segura y de Diego de Marcilla. Dos tramadas de la escalera, donde se conjuga el ladrillo y la piedra con la decoración de cerámica y los remates de forja, abrazan un mural de los Amantes de Teruel, con relieve de Aniceto Marinas. Un lugar de enamorados y de amantes, como decía el título de la película de Miguel Ángel Lamata -'Nuestros amates', 2015- con escenas rodadas en la Escalinata.

La historia en las escaleras y las escaleras en la historia. 'La leyenda del Rey Monje' es un óleo de Casado de Alial también conocido como 'La Campana de Huesca'. "La escena recoge el sangriento episodio en que Ramiro II (…), consuma el escarmiento prometido a los señores de Aragón que repetidamente se habían rebelado contra su autoridad, degollando a los responsables de la sublevación, (…), formando con sus cabezas en el suelo de los sótanos de su palacio el anillo de una gigantesca campana", relatan desde el Museo del Prado. En uno de los laterales, los trazos dan vida a varios nobles aterrorizados en unos breves escalones, que parecen retraerse ante la carnicería que ven con sus desorbitados ojos. Ese sótano forma parte del actual Museo Provincial de Huesca y, según se confirma en la ficha del edificio, "en este espacio se sitúa el escenario de la legendaria Campana de Huesca". Si bien, no está confirmado que los escalones representados en el cuadro sean los mismos que se conservar en la actualidad, Casado de Alial se inspiró en grabados de la época para pintar los de su lienzo, según el museo madrileño, así que convirtió unos peldaños aragoneses en parte de su legado pictórico.

Sala de la Campana de Museo de Huesca.
Sala de la Campana de Museo de Huesca.
Rafael Gobantes

De lo más profundo de la historia y en el subsuelo, a la superficie y con unas vistas de vértigo. En medio de la naturaleza se abre camino la ruta de Montfalcó a Mont-rebei unen Cataluña y Aragón, también por la provincia oscense. En el recorrido, de 4 kilómetros en total, dos escaleras de madera enclavadas en la piedra salvan dos rocosos acantilados, uno de 33 metros en vertical y un segundo de 50. Esta ruta se inauguró en junio de 2013, tras dos años de trabajo.

Escaleras de Montfalcó, en la sierra del Montsec
Escaleras de Montfalcó, en la sierra del Montsec
Rafael Gobantes

Escaleras longitudinales o de caracol. Entre Grisén y Alagón, donde el Canal Imperial de Aragón salva al Jalón por un viaducto, se descubre un paraje denominado 'El Caracol', también llamado las Murallas de Grisén. Este lugar recibe el nombre de unas escaleras de esta forma que se encuentran en una torrecilla del complejo, que fue mandado construir por Pignatelli.

Estos no son todos los peldaños de referencia que se despliegan en palacios, fortalezas, colegios u hospitales de Aragón, son una muestra de las perduran. Hay otros escalones que también merecen ser pisados. Las del Palacio de la Aljafería de Zaragoza, las del Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, las que acercan a la techumbre de la Catedral de TeruelMás escaleras de ciudades y pueblos que son testigos del tiempo, que han sido subidas y bajadas por ilustres personajes, pero también por anónimos moradores, desgastando peldaño y contribuyendo a su historia.

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