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Más de 40 años de homenaje a les dones de faldetes en Fraga

En el Día de la Faldeta, en torno al 23 de abril, el pueblo sale a la calle para lucir el traje fragatino típico de finales del XIX que llevaban sus antepasadas.

Hombres, mujeres de todas las edades, niños y niñas y hasta bebés salen a la calle para lucir el traje fragatino.
Hombres, mujeres de todas las edades, niños y niñas y hasta bebés salen a la calle para lucir el traje fragatino.
Archivo HA

A rendir homenaje a sus abuelas, las de les faldetes, a su forma de vida y a una vestimenta única. Es la razón de ser del Día de la Faldeta de Fraga, una fiesta que se organiza desde hace más de 40 años en la localidad para mantener vivas sus raíces y recordar la figura de sus antepasadas.

La fiesta implica a toda la localidad, tanto en la organización, a través de una decena de asociaciones y agrupaciones, como en la participación. Ese día, hombres, mujeres de todas las edades, niños y niñas y hasta bebés salen a la calle para lucir el traje fragatino.

La celebración ha ido cambiando y, sobre todo, creciendo con el paso de los años. De la primera edición de 1977 se mantiene lo fundamental: el acto homenaje a les dones de faldetes. De hecho, el Día de la Faldeta, actualmente declarado Fiesta de Interés Turístico Nacional, comenzó siendo un pequeño reconocimiento que la Peña Fragatina decidió hacer a las alrededor de 200 abuelas que todavía entonces seguían vistiendo como a finales del siglo XIX y principios del XX, manteniendo viva la vestimenta tradicional.

Años después, la fiesta ganó magnitud y el Ayuntamiento tomó las riendas, haciéndose cargo de unos gastos económicos que la peña, al ser una asociación sin ánimo de lucro, no podía afrontar. Fue en 1982, coincidiendo con la inauguración del Monumento a la Mujer Fragatina, una estatua en la plaza de España de Fraga, frente al consistorio, dedicada a las abuelas de faldetes.

Desde entonces, asociaciones y agrupaciones locales se han ido sumando a la organización de la fiesta. Rondallas, artesanos, la Asociación de Amas de Casa o la de Jubilados, así como entidades sociales como la AECC de Fraga o la de fibromialgia, entre otras, colaboran de forma altruista para que el Día de la Faldeta salga adelante cada año.

La fecha también ha variado desde los comienzos, pasando del mes de mayo, en su primera edición, al 23 de abril, Día de Aragón, durante mucho tiempo. Más recientemente, la fiesta se ha cambiado al primer domingo más cercano a dicha fecha, permitiendo así que personas de fuera de la comunidad, como de la vecina Cataluña, pudieran disfrutar de la fiesta.

El traje fragatino pervive de generación en generación

El homenaje a las abuelas de faldetes ha trascendido en Fraga y es toda una exaltación a la vestimenta antigua de la localidad. La tradición de confeccionar o encargar los trajes típicos fragatinos de aquella época y vestirse con ellos al menos una vez al año pasa de generación en generación, tratando de preservar las costumbres de sus mujeres del pasado.

Aunque en muchos casos los trajes se confeccionan para la ocasión, siguiendo el modelo antiguo, en algunas familias son heredados. Manolita Labrador tiene la suerte de ser una de esas personas en cuya casa todavía se conservan prendas originales de la época a la que representa el Día de la Faldeta.

"Intentamos que no sean modelos, ya que las prendas tienen mucho valor económico y, sobre todo, sentimental"

Apasionada y estudiosa de la indumentaria y la pintura, esta vecina de Fraga es una de las personas que colaboran en la organización de la fiesta. Forma parte de la subcomisión del Día de la Faldeta, y se encarga de organizar un desfile en fechas previas al 23 de abril. Tras ello hay toda una labor de investigación y de trabajo de campo que se inició, centrada en la vestimenta fragatina, en el año 2007. “Hemos consultado documentación, tanto escrita como en cuadros, y me he ido introduciendo con las familias, indagado sobre las telas y visitado a anticuarios”, explica.

Desde entonces, se han organizado diez desfiles en los que participan alrededor de 40 personas, tratándose la mayoría de las dueñas y dueños de los mismos trajes. “Intentamos que no sean modelos, ya que las prendas tienen mucho valor económico y, sobre todo, sentimental”, comenta Manolita.

Boda fragatina
Boda fragatina
Archivo HA

La boda fragatina, referencia e hilo conductor de la fiesta

En las casas de Fraga se encuentran auténticos tesoros de indumentaria antigua, tesoros que con la fiesta de la faldeta se sacan a relucir, tomando el cuadro de la Boda Fragatina del pintor catalán Miguel Viladrich como referencia. Asentado en Fraga, reflejó sus tradiciones y vestimentas en una amplia colección de obras costumbristas que todavía hoy se tienen como modelo para que la confección del traje fragatino sea lo más fiel posible a la realidad.

La base de este traje de llauradora o labradora es la misma que la de la vestimenta de baturra. Lleva enaguas, saya, delantal y mantón, entre otros elementos comunes en este tipo de vestidos. Pero el de Fraga, como el de cada localidad, tiene sus peculiaridades, esos detalles que lo hacen único.

Ejemplo de ello es el tamaño de los brocados del traje fragatino, de mayores dimensiones que lo que habitualmente se ve en Aragón. Es reflejo, explica Manolita, de la influencia de la zona levantina. Otra peculiaridad de la vestimenta local es la abundancia de mantones de manila, siempre teniendo en cuenta el poder adquisitivo de la familia, frente al resto de la Comunidad, donde se daban más los de tipo isabelino.

Estos grandes manilas se dejarían ver especialmente en las bodas, el evento que centra las recreaciones del Día de la Faldeta actual. Para estas ocasiones, como sucede ahora, las mujeres se vestían con sus mejores galas que, por aquel entonces, se diferenciaban en la tela (las sayas de las grandes ocasiones eran de seda y no de algodón), y en la ausencia del delantal, elemento del traje propio de los días de trabajo. Así es como se visten en el Día de la Faldeta las personas que encarnan al novio y a la novia. Estas cambian cada año y son los miembros de la Peña Fragatina elegidos ese año como peñeros, es decir, los representantes de la agrupación en los actos institucionales de Fraga.

No tienen porqué ser una pareja real, de hecho no suelen serlo, apunta Jacqueline Orús, presidenta, junto con otras dos personas, de la Peña Fragatina. “Son escogidos cada año para las fiestas del Pilar y en el Día de la Faldeta representan voluntariamente este papel, implicando a sus familiares también”, explica. Y es que la recreación de la boda lleva consigo una serie de escenas. Así, durante la representación se puede ver cómo la madre y las tías visten a la novia, cómo los familiares del novio hacen lo suyo con él o cómo éste pasa a recoger a su prometida para ir juntos a la iglesia. Con los novios seguidos de sus familiares a la cabeza, los fragatinos, ataviados con sus trajes, se suman al desfile, que llevará a todo el pueblo desde la plaza de San Salvador, pasando por la Plaza de España hasta llegar a la iglesia de San Pedro.

Detalle del traje
Detalle del peinado
Ayto. Fraga

Estampas del pasado y otros actos

Junto con la teatralización de la boda, tanto los días previos (casi durante todo el mes de abril), como en esa misma jornada, se organizan otras actividades que contribuyen a que Fraga retroceda al pasado de sus dones de faldetes. Dentro del programa de actos, destacan las llamadas estampas o representaciones de oficios y otras escenas costumbristas antiguas. De ellas se encargan el resto de asociaciones y grupos implicados en la organización de la fiesta, coordinadas por el Ayuntamiento

Las Amas de Casa organizan talleres de indumentaria, se ofrecen exposiciones y, en el mismo día grande, hay pasacalles, sainetes, actuaciones de rondalla y, por supuesto, el acto institucional de homenaje a la mujer fragatina.

Toda una serie de actos que este año, por motivos obvios, no se pudieron celebrar. Con España en pleno confinamiento, el 26 de abril, Fraga no pudo homenajear como de costumbre a sus abuelas. Pero un día tan señalado y de tanta relevancia para sus vecinos no podía quedar vacío. Así, los implicados de una u otra forma en la organización de la jornada decidieron grabarse en sus casas con la actuación que hubieran realizado de haber sido posible. Con todo el material, se creó un vídeo que se compartió después en redes sociales.

Además, ese día, mantones de manila se colgaron en los balcones y, en las casas de Fraga, sonaron jotas en honor a sus dones de faldetes.

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