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Aragón

desescalada en la justicia

Los juzgados aragoneses siguen cerrados y solo tramitan con cita previa o correo electrónico

Entre un 30 y un 40% de la plantilla ha ido a sus puestos y abogados y procuradores piden acelerar la desescalada.

Tres funcionarios, trabajando en su juzgado de la capital aragonesa.
Tres funcionarios, trabajando en su juzgado de la capital aragonesa.
Heraldo

La Ciudad de la Justicia de Zaragoza, las tres audiencias provinciales aragonesas y el resto de sedes judiciales de la Comunidad tardarán todavía algún tiempo en salir del letargo en el que se han visto sumidas por la declaración del estado de alarma. Los servicios esenciales –como las licencias de enterramiento, inscripciones de nacimiento...– no han dejado nunca de prestarse y han obligado a hacer un esfuerzo extra a los registros civiles, que se han visto desbordados y sin refuerzo de plantilla.

Tampoco han estado completamente parados el resto de juzgados, ya que jueces, letrados de la Administración de Justicia (LAJ) y parte de los funcionarios ha estado teletrabajando desde casa, algunos con más funciones que otros. Sin embargo, es evidente que la suspensión de los plazos procesales por la pandemia ha ralentizado aún más una administración históricamente lastrada.

¿Qué ha cambiado en los juzgados desde la entrada en vigor de la llamada Fase 1 de la desescalada? Desde el punto de vista del ciudadano, no mucho, ya que los edificios judiciales siguen cerrados al público en general. Sin embargo, desde el pasado martes, 12 de mayo, entre un 30 y un 40% de la plantilla ha tenido que regresar a sus puestos presenciales, lo que ha permitido aumentar la lista de servicios que se ofrece al ciudadano. De hecho, ya se han reincorporado 450 gestores y tramitadores y otros 300 están teletrabajando.

La judicatura y la Fiscalía se organizan a través de sus respectivos órganos de gestión, pero a 128 de los 151 jueces de Aragón se les ha entregado un portátil para firmar asuntos vía telemática desde casa. Lo mismo ha sucedido con 62 de los 67 fiscales de la Comunidad, y con 93 de los 109 letrados de la Administración de Justicia. 

En cualquier caso, la premisa sigue siendo evitar la concentración de gente en las sedes judiciales, por lo que muchos de los nuevos trámites se harán exclusivamente a través del correo electrónico. Por ejemplo, el registro civil canalizará todas las solicitudes de partidas de nacimiento, matrimonio y defunción a través de la dirección: certificadosregistrocivilzaragoza@justicia.aragon.es 

El ciudadano deberá indicar la dirección postal donde quiere que le envíen después el documento. Las llamadas apostillas (legalización de documentos se tramitarán a través de la cuenta electrónica: apostillastsja@justicia.aragon.es

A los notarios se les ha pedido que los capítulos matrimoniales (separaciones de bienes, etc) las envíen ellos directamente al registro civil. De esta manera, se evita la presencia física de los cónyuges en el juzgado, que les enviará también después los documentos también por vía postal. Algo parecido ocurre con las certificaciones canónicas de matrimonios, ya que se ha solicitado al Arzobispado que sean los párrocos quienes envíen los papeles al registro civil para formalizar las inscripciones.

Por tanto, las visitas presencias a los juzgados serán excepcionales y solo con cita previa. Por ejemplo, para solicitar fes de vida o inscripciones de nacimiento. En cuanto a estas últimas, los hospitales públicos hace tiempo que ofrecen la gestión, que ahora se ha pedido también que tramiten las clínicas privadas.

¿Se van a celebrar juicios? Como ocurría durante la Fase 0, las vistas en la que el acusado está en prisión provisional seguirán celebrándose. Pero solo podrán estar presentes las partes -Fiscalía, defensa y acusación particular, de haberla-, el encausado, testigos y peritos. En cuanto al público, serán los tribunales o magistrados que presidan el juicio quienes decidan si puede entrar alguien en la sala (hasta ahora, no se ha autorizado). El Juzgado de Barbastro fue el primero de España en celebrar una vista telemática, y algún juzgado de lo Contencioso-Administrativo de Zaragoza ha optado también por esta opción.

“El objetivo es que las sedes sigan con la menor cantidad de gente posible hasta septiembre. En cualquier caso, se garantizará la seguridad de todos aquellos que tengan que pasar por los juzgados: plantilla, profesionales y público en general”, explica la director general de Justicia, María Ángeles Júlvez. Según está, será obligado el uso de guantes y mascarillas. “Se ha mejorado también la señalética para que nadie se salte la distancia de seguridad y se han instalado mamparas y protectores”, indica.

Abpgados y procuradores critican el parón

Como actores principales de la realidad cotidiana de los juzgados, abogados y procuradores critican el paso “excesivamente” lento con el que se está ejecutando la desescalada en Justicia. Ambos colectivos consideran que la reactivación debería haber llegado antes y que esta crisis ha vuelto a poner de manifiesto que parte de la administración sigue “anclada en el pasado”.

“El parón que se ha vivido en Justicia contrasta con la agilidad con la que siguen trabajando en la Agencia Tributaria o la Seguridad Social. Van con retraso, sí. Pero han tenido que gestionar miles de ertes y solicitudes de desempleo, y lo han hecho a buen ritmo, porque tienen las herramientas necesarias”, señala Antonio Morán, decano del Colegio de Abogados de Zaragoza, que este martes celebran su patrón, San Ivo, y lanza un mensaje de apoyo y esperanza. 

Para los letrados, no es comprensible que cada vez haya más gente en la calle y, sin embargo, no se pueda acudir a las sedes judiciales. “¿Nos tenemos que sentir más inseguros en los juzgados que en la calle? Claro que no. Por eso, hay que empezar a celebrar más juicios y a recuperar la normalidad ya”, indica Morán. Para el decano de los abogados, “para salir de una crisis como esta, es imprescindible que todo el mundo haga un esfuerzo”. En este sentido, apuesta por implantar incluso turnos de trabajo de mañana y de tarde. “De esta manera podría trabajar toda la plantilla guardando las medidas de seguridad”, dice.

En la misma línea se posicionan los procuradores. “Procede desde ya acordar medidas tales como el momento en que se han de alzar la suspensión de los plazos procesales, o se ha de reanudar la celebración vistas y señalamientos de distinto tipo”, señala el colectivo que en Zaragoza tiene como decano a Pablo Marín.

 “Se parte de la premisa errónea de considerar que todos los males de nuestra Administración de Justicia devienen de la crisis de la covid-19. Pero decir esto es faltar a la verdad”, indican. Para los procuradores, el problema radica en el “olvido” al que la Justicia se ha visto sometida, “materializado en una clara falta de medios personales y materiales, así como una visión alejada de la realidad de cuantas reformas se han propuesto o materializado”.

Por todo ello, ambos colectivos confían en que las reformas urgentes que ahora se plantean para agilizar la Justicia tengan un desarrollo posterior “mucho más reposado”. Porque, dicen, no puede acometerse una reforma estructural desde un situación tan excepcional como la presente.

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