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Descuentos de hasta el 50% en el sector textil anticipan la temporada de rebajas

El Gobierno permite desde hoy que las tiendas hagan ofertas especiales siempre que no se produzcan aglomeraciones. Las cadenas anuncian tímidas bajadas de precios, pero el pequeño comercio prefiere esperar

Aunque muchas camufladas con el cartel de “descuentos de mitad de temporada”, las rebajas de verano han dado ya un tímido pistoletazo de salida. Todavía hay muchas tiendas que continúan cerradas, pero en las que ya han ido levantando la persiana ayer aparecieron carteles con ofertas de entre el 30 y el 50% del precio original. Se trata de unas rebajas que el Gobierno ha consentido, incluso, en los lugares que aún siguen en la fase 0 de la desescalada. El único requisito es que no se generen aglomeraciones, algo casi imposible porque los aforos de las tiendas están limitados y las filas de ávidos compradores se hacen en la calle. 

Ayer reabrió, por ejemplo, el Zara del paseo de las Damas de Zaragoza y, aunque había expectación, la entrada de compradores se producía a cuentagotas. Buena parte del local, de unos 1.200 metros cuadrados, está restringida y, de hecho, en el recibidor están todos los expositores y las perchas vacías. En la puerta se advierte de las limitaciones de aforo (al 30%) y se dispensa también gel hidroalcohólico para las manos. También al mediodía volvió a levantar su persiana tras dos meses de cierre la Fnac de la plaza de España. En este caso, el aforo máximo es de 80 personas y no se han abierto más de 400 metros cuadrados de tienda. Viseras, geles, mascarillas… Las medidas de protección son idénticas en casi todos los comercios, que han reducido la superficie útil de sus locales para facilitar el control y que se cumpla el distanciamiento social.

Los descuentos especiales, sobre todo, afectan al sector textil. En tiendas de corazón de la ciudad de ropa, complementos, lencería, bisutería y zapatería se encuentran carteles con rebajas de entre el 30 y el 50%. La casuística de los carteles que las anuncian es variada: desde los que las justifican por la alegría de volver a encontrarse con los clientes (descuentos ‘welcome back’) hasta los que dicen que se tratan de ofertas de mitad de temporada (‘mid seasson’, todo son neologismos). Desde la Confederación de Empresarios de Comercio ven con buenos ojos este estímulo para el consumo, si bien también informan de que Sanidad ha advertido que si se produce una gran afluencia de personas “deberá procederse al cese inmediato de estas promociones”. Entienden desde la CEC que no tenía sentido que las grandes cadenas pudieran operar 'online' sin ningún tipo de restricción y en las tiendas físicas tuvieran una “desventaja competitiva”. En una tienda de lencería de San Ignacio de Loyola, la dependienta explicaba que las promociones son “imprescindibles para quitarse el stock de dos meses en los que las tiendas han permanecido cerradas y sin vender absolutamente nada".

Este lunes han reabierto sus puertas algunas de las tiendas de ropa más conocidas de la capital aragonesa. Todavía permanecen cerradas las grandes superficies comerciales.

Harina de otro costal es la del pequeño comercio zaragozano, muchas de cuyas tiendas aún no han vuelto a abrir. José Antonio Pueyo, presidente de la Federación de Empresarios del Comercio y Servicios de Zaragoza (ECOS), considera que “no es el momento oportuno para poner rebajas” porque “no hay ánimo de compra por parte del consumidor”. Desde su punto de vista, los actos sociales son aún muy reducidos y se ha dado muy poco uso a las prendas de vestido y calzado lo que conlleva que no vaya a haber un repunte de ventas. De hecho, algunos establecimientos esperarán, incluso, a que se inicie la campaña otoño-invierno (y a tener resueltos los problemas de conciliación) para reabrir. Pueyo calcula que este año un 80% de locales menos en rebajas debido tanto a las no aperturas como al desuso en el que caerá esta fórmula de atracción de clientes.

Temen en ECOS que muchos de estos descuentos se deban a liquidaciones por cese de actividad y, de hecho, en los carteles de alguna tienda de moda se lee “liquidación total: de la ropa y de los muebles”. Las perspectivas son poco halagüeñas y vuelven los fantasmas de unos malos índices macroeconómicos que restan confianza al consumidor y atenazan sus bolsillos.

Algunos de los clientes que ayer se dejaron caer por las primeras tiendas con rebajas y descuentos decían hacerlo por “la responsabilidad de todos de impulsar el consumo y el comercio”. “No sé si compraré nada, pero la verdad es que tenía ganas de dar una vuelta para echar un ojo a algunas prendas”, decía María José Artigas,mientras la dependienta de una tienda le explicaba que tenía que mantener con otras clientas una distancia de metro y medio. “No me voy a probar nada porque eso sí es un jaleo, que luego tienen que desinfectarlo todo”, decía la mujer. 

¿Y los centros comerciales?

“Las escenas de aglomeraciones y gente agolpándose por entrar a un centro comercial son agua pasada”, comentaba Nuria Zumaquero, consciente de que “las rebajas hace años -concretamente desde 2011- que están liberalizadas y ya nadie se pega ni hace carreras por coger primero una camisa”. La joven considera buena noticia este tímido arranque de rebajas, que cree que tendrá más impacto en las grandes superficies comerciales cuando -si nada se tuerce- puedan reabrir el próximo día 25. Estos días ultiman los preparativos instalando sistemas que permitan el recuento y control del aforo, que deberá incluir a los propios trabajadores. Según lo establecido en la fase 2, los centros y parques comerciales que reabran al público deberán cumplir que el uso de aseos estén todo el tiempo controlado por personal y que en las zonas de aparcamiento haya también a disposición del cliente de gel hidroalcohólico. Los comerciantes recuerdan, además, que es preferible estos días fomentar el pago por medios electrónicos sin contacto y que las personas mayores tienen un horario y una atención de compra prioritaria. 

Según fuentes de la CEC el actual contexto de "indefinición y contradicciones" causa un "enorme" perjuicio a un sector que genera 3,2 millones de empleos y supone el 13% del PIB.

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