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Aragón

El Teléfono de la Esperanza en Aragón suena un 40% más que en el mismo periodo de 2019

La ONG ha recibido 1.102 llamadas desde el pasado 13 de marzo, la mayoría de ellas (62%) por cuestiones relacionadas con la soledad y la crisis del coronavirus.

Una orientadora del Teléfono de la Esperanza
Una orientadora del Teléfono de la Esperanza
´´Angel Pascual

El Teléfono de la Esperanza en Aragón ha recibido un total de 1.102 llamadas entre el 13 de marzo y el 23 de abril de 2020. Esto supone un aumento de las consultas de cerca del 40% con respecto al mismo periodo del año anterior, cuando se registraron 778 llamadas.

En este incremento de la búsqueda de apoyo tiene mucho que ver la crisis del coronavirus, que ha acrecentado la sensación de soledad, incertidumbre y miedo de muchos ciudadanos. De hecho, según datos proporcionados por la ONG, el 62% de las llamadas fueron de personas que se sentían solas e incomunicadas o que estaban sufriendo una crisis emocional debido a la covid-19.

“Era previsible. Nunca nos habíamos enfrentado a una crisis global sanitaria que va a tener efectos desde el punto de vista emocional y socioeconómico” , explica Alberto Hernández, presidente del Teléfono de la Esperanza en Aragón y voluntario.

En total, de ese millar de llamadas que se produjeron en el primer mes y medio de confinamiento, un 35% estuvieron motivadas por la soledad. Hernández asegura que han atendido a numerosas “personas mayores que han perdido el contacto real con sus familiares y se sienten algo más solas”, aunque también a otros perfiles. “Hay mucha gente de mediana edad que ha pasado de una situación laboral normal a sufrir un ERTE o estar teletrabajando y se ha reducido su número de vínculos”, señala.

“Vemos el miedo en diferentes vertientes, como en personas que conviven con familiares de riesgo a los que temen contagiar o ciudadanos que temen infectarse"

Un 27% de las consultas realizadas hasta el pasado 23 de abril estuvieron relacionadas con crisis psicológicas provocadas por el coronavirus. No solo por la propia enfermedad, sino por todas las consecuencias que está acarreando. “Vemos el miedo en diferentes vertientes, como en personas que conviven con familiares de riesgo a los que temen contagiar o ciudadanos que temen infectarse. También atendemos a personal de residencias y hospitales que, además del estrés que sufren, se han encontrado con situaciones profesionales muy duras”, apunta Hernández.

En menor medida, los voluntarios del Teléfono de la Esperanza en Aragón se han encontrado con trastornos de ansiedad (22%) y estados deprimidos (16%). La incertidumbre sobre el futuro más cercano, el impacto de la enfermedad y la previsión de que la economía “va a tardar en arrancar” son otras de las preocupaciones expresadas por los usuarios de esta línea de ayuda. “

Por desgracia, ha habido muchos fallecidos y muchos infectados”, lamenta Hernández, que asegura que estas malas noticias han podido empeorar el estado anímico de quienes ya sufrían algún tipo de trastorno. “Se ha notado un agravamiento. Si no se trabaja bien, se pueden generar pensamientos intrusivos que crean angustia o un estado depresivo”, añade.

“Es importante poner en palabras nuestras emociones”

Otro de los procesos complicados de llevar a cabo durante estos días es el duelo, ya que muchas familias no han tenido la oportunidad de despedirse de sus seres queridos. “Es fundamental que la persona en duelo sea capaz de pedir ayuda, porque se va a encontrar con un entorno muy afectuoso y pendiente”, comenta Hernández. Además, el presidente de la organización en Aragón lanza a quienes han perdido a algún allegado recientemente un mensaje de esperanza: “Han estado en todo momento atendidos por seres humanos que han hecho todo lo posible para que estuvieran acompañados”.

Asimismo, aunque no hayan podido despedir físicamente a ese ser querido, es importante que lo hagan espiritualmente. “No me refiero a creencias religiosas, sino de acompañarlo en el alma”. Por otra parte, recuerda que todo esto pasará y llegará el tiempo de celebrar las despedidas. “Habrá un momento, aunque tarde un tiempo, en el que se puedan hacer estos ritos”, asegura Hernández.

“Es importante poner en palabra las emociones. Cuando hablamos del miedo, ese monstruo se hace más pequeño. Se convierte en algo que podemos asimilar"

Desde el Teléfono de la Esperanza también han dado apoyo a ciudadanos que experimentaban otros tipos de duelo motivados por la pérdida de experiencias que antes eran habituales: contacto social, rutinas, libre movimiento, etc. Por todo ello, Hernández recomienda a los ciudadanos hablar de cómo se sienten en cada momento con amigos o familiares. “Es importante poner en palabra las emociones. Cuando hablamos del miedo ese monstruo se hace más pequeño. Se convierte en algo que podemos asimilar”, concluye.

Desde el 1 de enero y hasta el 23 de abril, el Teléfono de la Esperanza en Aragón (976 232 828) recibió un total de 2.598 llamadas. El año pasado el número total de consultas ascendió hasta las 7.026. A nivel nacional, durante las primeras cinco semanas de confinamiento, las distintas sedes territoriales del Teléfono de la Esperanza recibieron 15.919 llamadas (una media de 408 al día), de las que un 16% estuvieron relacionadas con la crisis del coronavirus.

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