El acto de San Jorge se convierte en un homenaje a los fallecidos y a toda la sociedad aragonesa

Solo habrá una representación de autoridades y por primera vez no se entregará la medalla de las Cortes ni el premio Aragón.

Palacio de la Aljafería
Palacio de la Aljafería
José Miguel Marco

La celebración del tradicional Día de Aragón estará este año cargada de simbolismo en el palacio de la Aljafería y se convertirá en un acto de homenaje a los profesionales que se esfuerzan a diario por combatir la crisis y de recuerdo a los fallecidos, enfermos y resto de aragoneses que están confinados. La celebración de mañana será sobria y austera, sin aplausos ni premiados, ya que por primera vez no se entregará la medalla de las Cortes ni el premio Aragón.

El protocolo del acto se ha desnudado de boato, ya que tampoco habrá desfile de autoridades y el listado de asistentes pasará de los casi mil que abarrotaron el año pasado el patio de San Isabel a 28 representantes institucionales que se congregarán en un espacio también inédito para un día de San Jorge, el patio de San Martín. Se ha elegido por ser la entrada al Parlamento, la institución que representa a los aragoneses a los que se quiere homenajear.

El acto comenzará sin nadie en el patio, tan solo con la música de un guitarrista como muestra de respeto hacia los que no están, tanto los fallecidos como los profesionales que trabajan para garantizar la recuperación de los enfermos y superar la pandemia.

Sí sonará al principio del acto el himno de Aragón y al finalizar el de España, nunca antes interpretado en el acto institucional más importante del año. Su explicación es muy sencilla y no es otra que dejar "testimonio" de solidaridad, afecto, recuerdo y causa común con todos los españoles en la lucha contra el coronavirus, según explicaron ayer fuentes oficiales de la DGA.

Tampoco será un día para discursos. Solo tomará la palabra, y está previsto que sea por menos de cinco minutos, el presidente aragonés, Javier Lambán, para exponer las raíces históricas de la celebración del Día de Aragón y explicar que solo pretende ser un homenaje a toda la sociedad. Le sucederá Javier Sada, que se limitará a leer una declaración institucional de las Cortes que preside. El texto recuerda que Aragón es tierra de pactos y todos están unidos en plantar cara a la crisis, y reconocerá a los profesionales y víctimas de la pandemia.

Los únicos testigos serán los consejeros del Gobierno de Aragón –con la excepción del vicepresidente, Arturo Aliaga, aún ingresado por culpa del coronavirus–, los miembros de la Mesa y Junta de Portavoces de las Cortes; la delegada del Gobierno, Pilar Alegría; el Justicia, Ángel Dolado, y los alcaldes de Zaragoza, Huesca y Teruel, Jorge Azcón, Luis Felipe y Emma Buj, respectivamente.

Firma de políticos

Los ocho portavoces de los partidos con representación parlamentaria firmarán después la declaración, al igual que Sada, mientras Lambán hará lo propio con otro texto que dará cuenta de la celebración del Día de Aragón en estas circunstancias excepcionales. Y los dos documentos se depositarán en la mesa situada en la presidencia, que se habrá dejado igualmente vacía a las puertas de las Cortes, con el fin de simbolizar su entrega a los ciudadanos que han fallecido y a los profesionales que han entregado su esfuerzo durante estas semanas de confinamiento. El acto comenzará a las siete y media de la tarde con la intención de acabar media hora después con la pretensión de unirse al aplauso colectivo.

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