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Aragón

coronavirus

Un corzo y patos se saltan el confinamiento en Zaragoza

La actual suspensión de la actividad en pueblos y ciudades puede tener beneficios en el crecimiento de la población animal, ya que es una época de cría.

Un corzo en la avenida de Cataluña durante el confinamiento.

Jabalíes de paseo por el centro de Barcelona, pavos reales alardeando de plumas por las calles de Madrid, cabras montesas haciendo sonar sus pezuñas en la plaza de un pueblo de Albacete o un oso pardo inspeccionando una acera de Cangas de Narcea, en Asturias. En varios puntos de la geografía española la fauna hace caso omiso al decreto de estado de alarma y algunos animales frecuentan los cascos urbanos de pueblos y ciudades.

En Aragón solo se han registrado situaciones similares en Zaragoza, ni en Huesca ni en Teruel se tiene constancia de ello. Por ejemplo, un corzo o cervatillo se ha paseado este lunes por la avenida de Cataluña de la capital aragonesa. Pasadas las 15.30 un vecino alertó a la Policía de Zaragoza de que este animal se encontraba en la calzada, dada la inexistencia de tráfico. Una patrulla acudió inmediatamente al lugar de los hechos, pero al parecer el artiodáctilo ya había regresado a su hábitat. Desde la Unidad Verde señalan que estos animales son habituales en la zona de la ribera. Este episodio se añade al de la semana pasada, cuando se encontró una familia de patos caminando por la acera de los números impares de la calle de San Vicente de Paúl. Unos agentes de la Policía Nacional les escoltaron hasta la ribera del Ebro.

Ese es el punto de la ciudad donde cree Benjamín Sanz Navarro, especialista en mamíferos ibéricos e interpretación del paisaje, que se puede presentar más movimiento durante estas semanas. También en el Parque del Agua. "Tienen que esta alucinando con la tranquilidad", comenta Sanz Navarro. Este rastreador profesional recuerda especies como las ginetas, las garduñas, los castores o las nutrias que viven en esos parajes y para los que el confinamiento puede ser beneficioso.

“Esta época es de cría y será enriquecedor para algunas especies que estaban más atacadas"

"En la fauna tiene que haber cambios y los habrá", augura Sanz. Además cree que positivos. "Esta época es de cría y será enriquecedora para algunas especies que estaban más atacadas este tiempo atrás". Un argumento que coincide con el planteamiento de la Unidad Verde del Ayuntamiento de Zaragoza que ha recordado el caso de los patos por el centro de la capital aragonesa: una pata con sus cinco polluelos.

Otro aspecto que favorece la aparición de fauna en los centros de población es el marco meteorológico de los últimos meses. "La maleza de rotondas o parques que el año pasado estaban a 3 centímetros de altura, ahora están a 40, por lo que es un buen refugio para los animales que puedan vivir en las proximidades", sostiene Sanz Navarro.

Otro punto concurrido por la fauna en el casco urbano de Zaragoza son los pinares de Venecia, dado que es una de las zonas de flora más próxima a la ciudad. Ese enclave (un área de cuatro hectáreas desde allí y hasta el parque de La Paz) es el lugar de estudio desde hace cuatro meses para Benjamín. El especialista en mamíferos analiza la fauna que reside, en especial la población de conejos. Sanz Navarro asegura que ha encontrado un total de 4.000 cados de conejos y unas 1.500 letrinas (lugar donde depositan sus necesidades). “La población de esta especie es muy numerosa, llegan hasta las calles de la ciudad, como a Valdespartera o a la puerta del cuartel de la Policía Local de Parque Venecia”, añade Benjamín.

En el Centro de Recuperación Fauna Silvestre de La Alfranca no se ha detectado ninguna situación anómala desde que se decretó el estado de alarma. A esas instalaciones suelen llegar casos de animales en peligro de extinción, especies exóticas o heridos.

Perros y gatos

Otros de los animales que residen libres en los centros de las urbes son los gatos. El Ayuntamiento de Zaragoza ha trazado un protocolo para que las colonias felinas de la capital aragonesa estén atendidas. En total suman unas siete decenas de estos grupos. Con el fin de asegurar su abastecimiento, se ha elaborado una bolsa de 40 personas que están autorizadas a realizar este servicio.

En las afueras de la ciudad también se trabaja con los animales. Por ejemplo, los canes y felinos de la antigua perrera de Peñaflor están siendo trasladados al nuevo centro de La Cartuja. A pesar de que continúe la actividad en la perrera, se ha suspendido el trámite de adopciones tras el decreto del estado de alarma.

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