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Un invierno húmedo y con reservas de agua en Aragón “gracias a Gloria”

El diciembre precipitó un 38% más respecto al periodo de referencia y en enero, casi el triple más del valor medio. En cambio, febrero fue “espectacularmente seco”, en palabras del delegado en Aragón de la Aemet.

Nevada en Teruel durante el temporal Gloria en Aragón.
Nevada en Teruel durante el temporal Gloria en Aragón.
EFE/Antonio García

“Ha sido un trimestre húmedo en Aragón”. Esa es la conclusión de la delegación en Aragón de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en su presentación del balance del invierno. “Ha llovido más de lo normal. Concretamente, un 52% más respecto al valor medio (o lo que es lo mismo, frente al periodo de referencia 1981-2010). Y aunque en el conjunto de España no ha sido así; Cataluña, Aragón y la Comunidad Valenciana, es decir, la cuenca mediterránea ha quedado por encima”, detalla Rafael Requena, delegado en Aragón de la Aemet. Si bien es cierto, que ha sido “un invierno húmedo, prácticamente lo ha sido gracias a Gloria”

Y es que a un diciembre húmedo, pues precipitó un 38% más respecto al valor medio en la Comunidad aragonesa; le siguió un enero que se caracterizó por los contrastes, puesto que hasta el día 19, cuando llegó el temporal Gloria, “tampoco hubo prácticamente precipitaciones”. “Eso sí, lo salvó a este primer mes del año este temporal y resultó ser una mensualidad muy húmeda, pues precipitó casi el triple de lo normal”, explica Requena. Sin embargo, “febrero ha sido espectacularmente seco. Ha habido lugares de Aragón donde no ha caído ni una gota”.

De hecho, en las tres capitales de provincia el periodo más significativo de precipitaciones fue del 19 al 23 de enero, es decir cuando llegó Gloria. “Llovió el triple de lo normal en Huesca (90 litros por metro cuadrado) y en Zaragoza (63 litros por metro cuadrado), y un 50% más en Teruel”, detalla el delegado en Aragón de la Aemet. “Y en algunos puntos de la provincia turolense hasta seis veces más”.

Lo mismo ocurrió con las nevadas en el Pirineo. “Empezó a nevar pronto, incluso en octubre. Continuó en noviembre y diciembre, pero luego se cortó. Ya no hubo nada hasta Gloria. Y, después, nada”, asegura el mismo. “Lo curioso es que las reservas de agua, según los datos de la Confederación Hidrográfica del Ebro, resultan ser buenas. Y aunque tengamos la sensación de que no puede ser cierto, sí lo es porque ha caído concentrada, en episodios antes de Navidad y con Gloria, que han sido los dos únicos momentos prácticamente en los que ha nevado en cantidad. Y han sido suficientes”, añade Requena. “De hecho, dentro de lo que cabe es de las pocas cordilleras de la península que se han salvado, gracias sobre todo a episodios como las DANA (depresión aislada en niveles altos)”. Y es que como recuerda el mismo, “desde septiembre estos frentes mediterráneos han sido más frecuentes que los frentes atlánticos”.

“Una enorme anomalía de temperaturas”

En cuanto a las temperaturas, Requena asegura que “no hay año o no hay mes que no sean por encima de lo normal hasta que un día se conviertan en lo normal”. Exactamente, el trimestre pasado en la Comunidad aragonesa la anomalía térmica fue de 1,9 grados por encima de la media, con valores que oscilaron entre los 0,8 grados de Castellote y los 3,4 grados de la estación Fanlo-Refugio de Góriz (en ambas, superiores al valor medio). En el conjunto de España fue de 1,8 grados más que la media.

Por meses, febrero destacó por ser “espectacularmente seco y cálido, con una enorme anomalía de temperaturas”, dice el delegado territorial de la Aemet. Y es que en febrero hubo 3,5 grados más.

Sin embargo, enero, un mes que terminó con 0,2 grados por encima de media en Aragón, tuvo anomalías frías de media en todo el valle del Ebro. “Tampoco tuvo una anomalía enorme negativa, fue de un grado en las ciudades de Huesca y Zaragoza”, concreta el mismo, que explica que esto ocurrió debido a la situación de nieblas persistentes  durante más de medio mes que sufrió esta zona, hasta que llegó Gloria. “Realmente en Zaragoza heló un par de días en todo el invierno”.

En cambio, tanto en Pirineos como en Teruel capital la anomalía fue positiva, de un grado más por encima de la media. “En la capital turolense, de hecho, todos los meses resultan más cálidos. Diciembre, 2,4 grados más; enero, 1 grado más, y febrero, 3,9 más”. Y es que aunque helar sigue helando, “incluso en algún momento se han registrado heladas fuertes”, ya no hiela con la misma frecuencia que antes en el sur de Aragón

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