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Aragón

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Casi 300 médicos voluntarios para doblar turnos o aparcar la jubilación por el coronavirus

Hasta 136 médicos ya retirados y 157 en activo se han ‘alistado’ en Aragón para redoblar los esfuerzos y frenar así la pandemia.

Los doctores Sánchez Miret (izquierda), Martínez de Zabarte (c) y De Pablo (d).
Los doctores Sánchez Miret (izquierda), Martínez de Zabarte (c) y De Pablo (d).
Heraldo

No todos los héroes llevan capa... pero sí son héroes todos los que llevan bata. Sobre todo, en estos momentos, lo son quienes deciden enfundársela más allá de las ataduras contractuales, por mero compromiso social y profesional. Es el caso de los 293 galenos que se han unido a la iniciativa del Colegio de Médicos de Zaragoza, mediante la que se pretende poner a disposición del Salud un cuerpo de voluntarios que refuerce la faena de los profesionales sanitarios, que suman ya un buen número de jornadas de desgaste en primera línea. Porque la batalla contra el coronavirus no da tregua.

De ellos, prácticamente la mitad (136) son jubilados recientes, de hasta 70 años. El grupo restante lo nutren pediatras, médicos de Atención Primaria y de otras especialidades menos expuestas, por el momento, a las exigencias del covid-19. Quienes ya habían concluido su carrera profesional han sido los primeros en entrar en juego. Por el momento, y debido a que se encuentran en una edad de riesgo (los efectos más agudos de la pandemia los sufren los mayores), están desempeñando tareas de atención al paciente, dando pautas a los usuarios que recurren al 061 y al teléfono de la Dirección General de Derechos y Garantías de los Usuarios.

"Doy asistencia telefónica y paso medio día desmintiendo 'fake news'"

Dentro de esta avanzadilla se encuentra José Ignacio Sánchez Miret, quien hasta hace febrero del año pasado era el coordinador autonómico de trasplantes: “Antes de que se decretase la confinación ya me comuniqué con el Hospital Clínico y me ofrecí para aportar como profesional de la uci, en materia de comunicación, pues una de las líneas a las que me dedico es la formación en comunicación sanitaria y de emergencias, o en aquello en lo que se me requiriese”. El doctor, que sigue ligado a la docencia universitaria, se unió finalmente a las labores del 061, un servicio del Gobierno aragonés que se encuentra ante un pico de trabajo quizá sin precedentes.

“Realizo labores de call center en turnos que van de las 12.00 a las 16.30. Pero hay más voluntarios que horas y que turnos, me parece que podría rendir un poco más. Lo que más me preocupa, y quizá asombra, es que me paso medio día desmintiendo lo que hoy llamamos ‘fake news’. Son mentiras, bulos, que crean depresión, angustia e incertidumbre. No nos podemos permitir que haya gente que juegue con los miedos y expectativas de vida de la gente. Acabar con esas mentiras es una prioridad”, lamenta Sánchez Miret, que cuando no se le requiere para ayudar cumple con el encierro y se enfrasca en sus deberes de la Escuela de Arte, en la que se matriculó este curso.

El doctor lanza un mensaje a los aragoneses: “Debemos cumplir con el confinamiento, es la mejor herramienta para acabar con la pandemia cuanto antes. Yo mismo me estoy privando de ver a mi hijo y a mi nieto, todos debemos hacer esfuerzos”. Y pide hacer un análisis calmado cuando la crisis termine: “Deberíamos salir siendo mejores personas, capaces de sacrificar ciertas expectativas a cambio de cuidar el planeta. Hemos visto que la transmisión de infecciones entre especies puede ser terrible. Otra lección es que hay que reinvertir en Sanidad. La descapitalización de algunas facetas de la Sanidad a raíz de la crisis de 2008 no sale gratis”.

Sánchez Miret es especialista en Medicina Interna e Intensiva
Sánchez Miret, recién jubilado, es especialista en Medicina Interna e Intensiva
Oliver Duch

“Casi me siento mal por descansar”

El zaragozano José Miguel Martínez de Zabarte, de 32 años, es pediatra en Teruel. Nada más saber que se podía apuntar para trabajar, si fuese preciso, en sus días libres, hizo lo propio. “Creo que todos los enfermeros, médicos y demás personal sanitario estamos plenamente concienciados del momento, de la gravedad de la situación. Siempre se dice que la medicina es una profesión vocacional, pero en crisis como esta lo es por partida doble”, valora.

El pediatra hace guardias y pasa consulta en la ciudad de Teruel, pero su residencia habitual está en Zaragoza, donde pasa los días libres. “Si hiciese falta para cualquier labor, como clasificación de enfermos, atención en un servicio de Urgencias, estaría encantado de poder aportar. Hoy saldré cansado después de hacer una guardia, pero casi preferiría que mañana, que tengo libre, me llamaran. Casi me siento mal por descansar, viendo el esfuerzo de los compañeros. Me sentiría más útil que en casa”, reconoce.

El doctor José Miguel Martínez de Zabarte, pediatra, en su centro sanitario.
El doctor José Miguel Martínez de Zabarte, pediatra, en su centro sanitario.
Heraldo

“El voluntariado es una exigencia moral y profesional”

También se siente empujado a “hacer algo más” Rafael de Pablo, médico de Familia en el centro de Salud de Luna, de Zaragoza. Con 66 años, este doctor amplió su carrera tras alcanzar la edad legal de jubilación. “Pedí la prórroga porque me gusta mi trabajo. Como dice un compañero, lo llevamos en el ADN. Por eso, ante un asunto de Salud Pública como es la pandemia de coronavirus, no dudé en dirigirme al Colegio de Médicos y apuntarme como voluntario a reforzar las áreas que sean precisas. Por ahora no me han llamado, pero haré todo lo que se me pida, esta profesión te empuja a ayudar”.

Para De Pablo, “el voluntariado es una exigencia moral y profesional”, por lo que anima al resto de compañeros “a dar el paso, compaginando la escasez de personal con la vida personal de cada uno; el que pueda aportar una tarde de la semana ya estará dando más que quien no hace nada”. Además, recuerda, “la finalidad última es trabajar por esa ciudadanía que sale tan agradecida a los balcones”, si bien “no hay que ofrecer la ayuda esperando un reconocimiento de ningún tipo”.

Rafael de Pablo, en su consulta rural en el municipio de Luna.
Rafael de Pablo, en su consulta rural en el municipio de Luna.
HERALDO

Una treintena de enfermeras

Otros colectivos sanitarios también se están movilizando para ayudar, aun más, a atajar la crisis. El Colegio de Enfermería de Zaragoza también convocó a las jubiladas menores de 70 para que se apuntaran en una lista, que finalmente ha sido centralizada por el Salud. La primera treintena de ellas fue derivada a atenciones telefónicas (061 y garantías al usuario), pues “los servicios están desbordados”, según apuntan fuentes del Colegio, que recuerdan que se trata de “una herramienta para cortar el pánico, prevenir y calmar a la población”. A aquellos que han vuelto a la actividad, aunque sea lejos de la asistencia directa al paciente, se les ha colegiado de nuevo -gratis- “para que estén cubiertos por la póliza de seguros”.

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