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Aragón

SOCIEDAD

El álbum más antiguo de la Semana Santa

Salen a la luz algunas de las primeras fotografías de las procesiones zaragozanas: imágenes estereoscópicas del Santo Entierro, probablemente, de 1908.

La portada de la iglesia de Santa Isabel y, a la derecha, el antiguo convento Teatino que se derribó a principios del siglo XX.
La portada de Santa Isabel y, a la derecha, el antiguo convento Teatino que se derribó a principios del siglo XX.
Colección Javier Velázquez

Hace más de cien años, las procesiones de la Semana Santa zaragozana se hacían por unas calles aún sin asfaltar y con los pasos y peanas alumbrados por tenues lámparas de aceite. La tradición de la Cuaresma y la Pascua a orillas del Ebro está más que documentada en los cuidados libros de actas de las centenarias cofradías o, incluso, en grabados del siglo XIX como el de Mariano Unceta para la revista ‘La Ilustración Española’, que en marzo 1885 publicó una estampa del Santo Entierro de Zaragoza. Más complicado es, no obstante, conseguir fotografías de finales del siglo XIX o comienzos del XX en –a saber– librerías de viejo, mercadillos de antigüedades o rastreando páginas de subastas de internet. Javier Velázquez López, cofrade zaragozano y miembro de la Asociación para el Estudio de la Semana Santa, ha ‘perseguido’ sin descanso y ha conseguido recopilar unas cuantas de estas imágenes para un artículo que se publicará en el próximo número de la revista ‘Tercerol, cuadernos de investigación’.

Junto a estas líneas se reproduce la que se cree es –dejando al margen los archivos de la Sangre de Cristo– la fotografía más antigua de las procesiones zaragozanas: los expertos la datan entre 1908 y 1909, una época en la que Benito Pérez Galdós visitaba la redacción de HERALDO, debutaba Pilar Bayona, apenas acababa de inaugurarse la segunda torre del Pilar y sonaban tambores de guerra en el Rif. También, por supuesto, se inauguraba la Exposición Hispano Francesa, que reclamaba la atención mediática de los incipientes profesionales gráficos de la ciudad, algunos de los cuales también se dieron cuenta de la importancia plástica e histórica de la Semana Santa.

"Gracias a un fotógrafo desconocido tenemos la oportunidad de conocer a través de unas fotografías estereoscópicas la procesión del Santo Entierro de principios del siglo XX", explica Javier Velázquez. "Fue uno de mis ‘proveedores’, sobre artículos antiguos de nuestra Semana Santa, el que me posibilitó hacerme con una serie de 11 fotografías estereoscópicas, tomadas en la salida de la procesión del Santo Entierro de la iglesia de Santa Isabel de Portugal. Tras consultar tanto a José Antonio Hernández Latas, el mayor experto en fotografía antigua de nuestra ciudad, como a Alfonso García del Paso, investigador de nuestra Semana Santa, se pudo concretar la fecha de las mismas", continúa el amante de la cultura morada.

José Antonio Hernández Latas, por la factura de las mismas, opina que las imágenes pudieron ser tomadas por un fotógrafo aficionado. Cree que procederían de unas placas en vidrio (formato tipo ‘verascope’) y que a través de estas se harían las copias en papel, que posteriormente se pegaron sobre cartones para una mejor conservación.

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La guardia de asalto y los voluntarios que sacaron los pasos por la huelga de terceroles en 1935.
Marín Chivite

"Las fotografías estereoscópicas nacieron prácticamente a la par que la fotografía convencional y tuvieron un gran auge a principios del siglo XX. Se tomaban con cámaras especiales con doble objetivo, para obtener dos imágenes con la finalidad de intentar conseguir una sensación de relieve, lo que hoy llamaríamos 3D, usando los mecanismos de la visión binocular humana, a través del uso de un visor especial", explica Velázquez en el artículo que aparecerá en ‘Tercerol’.

La imagen, más allá de las palmas, las sibilas y el empedrado que conducía hasta el pórtico de Santa Isabel, está repleta de detalles que hacen las delicias de cualquier investigador con un ojo educado para no atender solo lo evidente. Alfonso García del Paso advirtió en las imágenes que el antiguo convento Teatino que estaba contiguo a la iglesia se encontraba en proceso de derribo para la construcción del Colegio del Buen Pastor, edificio que aún existe en la actualidad. Este dato nos permitiría acotar la toma de las fotografías entre los años 1908 y 1909. El derribo del citado convento fue acometido entre esos dos años, lo que es una pista extraordinaria para poder ubicar en el tiempo la imagen.

En el archivo fotográfico de Barboza Grasa se conserva una fotografía semejante del Viernes Santo en Zaragoza en 1912. Se trata de una placa de cristal (de 13x18 centímetros) en la que Aurelio Grasa, en sus años de reportero gráfico (1910-1917) recoge el desaparecido paso de la Muerte por la que hoy es la plaza del Justicia.

En esta y otras fotografías se puede ver que la procesión era un acto multitudinario para la ciudad, "a la que no solo asistían los habitantes de Zaragoza, sino que era reclamo para la visita de ciudadanos de las localidades cercanas como decía Antonio Royo Villanova en una crónica de 1919 titulada ‘Toda la huerta de Zaragoza se despuebla para presenciar la procesión’", explica Velázquez. El experto añade que "si nos fijamos bien, podemos ver a individuos de aspecto recio, castigados por el sol, también se puede observar alguna mujer con la tradicional mantilla y muchos niños viendo con asombro tanto la procesión como lanzando miradas furtivas a la cámara que la retrataba".

Asimismo, desde la Asociación para el Estudio de la Semana Santa –que preside Ricardo Navarro– se pone el acento en que la foto brinda la oportunidad de ver una de las que pueden ser las primeras imágenes de los recién estrenados uniformes de gala de la Unidad Montada de la Policía Local, que abría el desfile junto a un piquete de caballería.

Desde el punto de vista del estudio de la ‘procesión de procesiones’ es muy interesante observar estas imágenes para poder ver elementos del Santo Entierro anteriores al proyecto de su reforma, convocado en 1909 por el Sindicato de Iniciativas Turísticas de Aragón. En el libro ‘Jesus Nazarenus, Rex Judeaeroum’, publicado en diciembre de 2011, Alfonso García de Paso y Wifredo Rincón hicieron una profunda inmersión en los archivos de la Hermandad de la Sangre de Cristo para estudiar de forma pormenorizada las propuestas para renovar un procesión que el próximo 10 de abril cumplirá 403 años.

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Procesión de los años 30 del vídeo ‘Panorámica de medio siglo’, de la Filmoteca de Zaragoza.
Heraldo

¿Qué escenas pueden apreciarse en las imágenes sobre el Santo Entierro de hace más un siglo? Los exégetas destacan no pocos elementos, empezando por que se vislumbra el antiguo paso de la Muerte estrenado en 1818. Esta carroza, "que dejó de procesionar en 1911, ya que fue sustituido por uno nuevo, obra de Francisco de Borja" –explican–, sale a la plaza acompañado por un tambor y dos pífanos (unas pequeñas flautas).

En otra de las imágenes que próximamente verán la luz se aprecia a la Guardia Pretoriana, creada en 1860, "con sus uniformes originales, diseñados por Bernardino Montañés, que también había diseñado el resto de trajes y el orden procesional", cuenta Velázquez. Los trajes de la Guardia Pretoriana fueron sustituidos por otros nuevos en 1913. Otros elementos son los antiguos faroles de las Siete Palabras portados por niños y que, tras la reforma, fueron sustituidos por otros nuevos. Asimismo aparece la imagen de un San Pedro, llevado a hombros al final de la comitiva, "y también en una de las tomas se ve parcialmente el palio que iba detrás de la Cama y que había sido estrenado en 1860 y fue sustituido en 1914", añade el cofrade zaragozano. En la misma estampa se observa a algunos de los apóstoles que formaban después de la Santa Cama, con las cabezas orladas y con tablillas con el texto del ‘Credo’.

También brindan esta fotografías una oportunidad para ver a los portadores de los pasos, los llamados terceroles, con su hábito tradicional y con un pañuelo pendiendo del cinturón, para poder secarse el sudor por el esfuerzo de llevar los pasos a hombros, o como se dice en Aragón, ‘cargar madera’.

Juan Moneva y Puyol, en un artículo escrito en 1913, relata que "la macicez de la Cena, la cantidad de figuras de la Entrada y el bando del Descendimiento, obligaron a usar varas larguísimas de hasta doce terceroles por cada lado, los cuales no eran compatibles, sin riesgo de desgracia, con la estrechez de la calle Platería; de ahí vino la reforma, luego ya se generalizó". Velázquez explica que se observa "la sencillez de los adornos de los grupos escultóricos", que no llevan grecas ni casi decoración floral. "Solo se adivinan algunas ramas de olivo o laurel, que luego repartían los terceroles entre el público asistente a la procesión", añade.

El grabado sobre el Santo Entierro de 1885.
El grabado sobre el Santo Entierro de 1885.
Heraldo

El grabado de Unceta de 1885

Es difícil encontrar imágenes más antiguas sobre el Santo Entierro que este dibujo de Marcelino Unceta de 1885. El Cristo de la Cama, portado a hombros, sale en procesión por el Coso zaragozano. Acompañando la ilustración se recuerda cómo cinco héroes anónimos (una anciana y cuatro labradores) en 1809 salvaron la imagen "atravesando la barrera de fuego francesa" después de la voladura, con 3.000 libras de pólvora, del convento de San Francisco. Este grabado fue publicado por la revista ‘La Ilustración Española’ hace 135 años y es una joya para los investigadores porque pueden escudriñar detalles del cabecero del Cristo de la Cama. Otra fuente fundamental es la ‘Guía de Zaragoza de 1860’, editada por Vicente Andrés, en la que se informa del Santo Entierro y el recorrido que realizaba.

La foto de la segunda mitad del siglo XIX.
La foto de la segunda mitad del siglo XIX.
Colección Javier Velázquez

Copias en papel a la albúmina

Otra de las joyas de la colección particular de Javier Velázquez es una fotografía que –con toda seguridad– data del siglo XIX. La imagen del Cristo de la Cama reproducida sobre estas líneas es de pequeño formato llamado ‘carte de visite’, un tamaño que se asemejaba al de las tarjetas de visita muy utilizado en los primeros tiempos de la fotografía. La técnica es la llamada ‘copia a la albúmina’, esto es, un positivado por contacto con un negativo generalmente de cristal, cuyo papel posteriormente se colocaba en una cartulina. El autor de esta ‘primigenia’ fotografía es Manuel Hortet y Molada, quien desarrolló su labor como fotógrafo en la ciudad entre 1859 y 1880. En la estampa se observa que la Imagen no porta corona, que tiene una colcha anterior a la actual (que fue donada en 1858) y que el cabecero de la Cama no tiene todavía los ángeles.

Más de cien años a la espera de un museo

El debate sobre si los pasos de la Semana Santa zaragozana precisan ser reunidos y custodiados en un museo se ha reavivado recientemente a propuesta del alcalde Jorge Azcón. No es un asunto nuevo, pues en el proyecto de reforma del Santo Entierro de 1910 ya se apuntaba como una idea factible y recomendable. En el libro ‘Jesus Nazarenus, Rex Judeaeroum’ se recoge esta iniciativa, así como la de cobrar por que los espectadores ocupasen unas sillas y pudieran sentarse durante la procesión del Santo Entierro, algo que sí se hizo durante un tiempo.

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