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Igor el Ruso se sienta en el banquillo por los dos homicidios frustrados de Albalate

El paramilitar serbio se enfrenta el martes al primer juicio en España, previo al del triple crimen de Andorra.

La Guardia Civil trabaja en la reconstrucción en 3D de los crímenes cometidos por Norbert Feher en Andorra.
La Guardia Civil trabaja en la reconstrucción en 3D de los crímenes cometidos por Norbert Feher en Andorra.
Jorge Escudero

Norbert Feher, conocido también como Igor el Ruso, llegó a España el 21 de septiembre de 2017. Entró de manera ilegal y nadie sabía de su presencia, salvo los cuerpos policiales de Italia, Alemania y Serbia, que le seguían los pasos por un rosario de crímenes. Por desgracia, apenas dos meses después, la fotografía del rostro del paramilitar de origen serbio dio la vuelta al país. Lo hizo tras arrebatar la vida a tiros a los guardias civiles Víctor Jesús Caballero y Víctor Romero, así como al ganadero José Luis Iranzo.

El triple asesinato se produjo el 14 de diciembre en Andorra, pero solo nueve días antes Feher había estado a punto de matar a dos vecinos de Albalate del Arzobispo que lo sorprendieron en el interior del masico de uno de ellos. Y es precisamente por estos hechos por los que será juzgado el próximo martes, 28 de enero, en la Audiencia Provincial de Teruel. Igor elRuso se enfrenta a dos condenas de 9 años y 11 meses de prisión por sendas tentativas de homicidio, más otros 3 años por tenencia ilícita de armas. Será la primera vez que Feher responda ante la Justicia española y, de ser condenado, sumará la sentencia a la cadena perpetua que le impusieron los tribunales de Italia en marzo de 2019 por el asesinato de otras dos personas.

Sorprendido in fraganti

Desde el interior de una cabina blindada hecha ex profeso para él, Norbert Feher volverá a tener delante a las dos personas contra las que abrió fuego y, afortunadamente, no mató. Una de ellas es Manuel Andreu, de 75 años, quien explicará al tribunal que alguien llevaba varios días robando por la zona y que el 5 de diciembre de 2017 le tocó a él. Aquella tarde acudió a su caseta de campo o masico, como los conocen en la zona, acompañado del cerrajero Manuel Marcuello, de 44 años. El objetivo era reparar la cerradura que un ladrón había roto, por lo que, como apenas había ya luz, Andreu dejó su vehículo encarado hacia la caseta con las luces encendidas y el motor en marcha.

Marcuello se puso una linterna frontal para trabajar mejor, pero nada más empujar la puerta descubrió a un individuo que le apuntaba con una pistola, casi a cañón tocante. No había tiempo para pensar, así que comenzó a forcejear con él y trató de quitarle el arma, sin llegar a conseguirlo porque la llevaba agarrada a la muñeca. Fue entonces cuando se produjeron los primeros disparos, uno de los cuales alcanzó en el brazo al cerrajero, que incluso llegó a intentar morder la yugular al serbio.

Otro de los tiros alcanzó a Manuel Andreu, quien permanecía junto a su coche. La bala le perforó el hígado y salió por el pecho, haciéndole caer encima de un montón de arena. Mientras, Marcuello salió corriendo y Feher fue tras él sin dejar de apretar el gatillo hasta que el cerrajero se tiró sobre unos arbustos. Probablemente, el criminal pensó que ambos estaban muertos y decidió huir del lugar. Pero los vecinos seguían vivos. De hecho, como pudo, Andreu se montó en su coche y condujo hasta Albalate en busca de ayuda. Cuando le estaban atendiendo en el cuartel de la Guardia Civil, llegó Marcuello andando. Los dos tuvieron que ser intervenidos quirúrgicamente, pero lograron salvar sus vidas.

Quince robos sin respuesta

Este grave suceso no fue más que el colofón de una serie de robos que se llevaban cometiendo en la zona, todos con el mismo modus operandi –forzando las cerraduras– y el mismo objetivo: hacerse con comida, bebidas alcohólicas y ropa. En total, once delitos que se archivaron por falta de autor conocido. Tras la agresión a tiros de Albalate se denunciaron cuatro robos más, entre ellos, dos en el masico de José Luis Iranzo, al que Feher asesinaría después a sangre fría cuando vio que iba a sorprenderlo en su propiedad.

Pero ¿qué llevo a Igor el Ruso a responder con tanta violencia tanto el 5 como el 14 de diciembre de 2017? Cuando declaró ante el juez de guardia tres días después del triple crimen de Andorra, Feher explicó que era un paramilitar "física y psicológicamente" preparado para la guerra. Según él, en ambos casos se sintió amenazado y no dudó en recurrir a las armas. "El primer disparo siempre es una advertencia y el segundo para herir directamente", dijo, dejando claras las directrices de su manual de supervivencia.

De la peligrosidad de Igor el Ruso nadie tiene ahora ninguna duda. Pero los vecinos de Albalate del Arzobispo y Andorra piensan que las autoridades tenían que haberse percatado antes del riesgo que corrían, máxime cuando en una zona tan tranquila alguien andaba pegando tiros por los montes. El primer juicio contra Norbert Feher –para el segundo todavía no hay fecha– ha reabierto la herida. Pero en lo único que piensan ahora todos es en dejar hablar a la Justicia.

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