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Elecciones en Crivillén: "Un político vino una vez por aquí, ¿te acuerdas?"

Crivillén (Teruel) tiene una edad media de 71,4 años. Sus pocos habitantes viven las elecciones con hartazgo y critican lo poco que los partidos se acuerdan de ellos.

Es martes al mediodía, uno de los dos momentos de la semana en los que el médico atiende en Crivillén. Fuera, el camión del butano acaba de llegar a la plaza. Entre la consulta y el reparto, una decena de vecinos se juntan junto a la iglesia, en unas calles que hace solo un rato estaban totalmente desiertas. Ubicado en la comarca de Andorra-Sierra de Arcos, este pueblo queda demasiado lejos de la Carrera de San Jerónimo de Madrid. "Algún político ha venido aquí a ayudar alguna vez. Vino uno, ¿te acuerdas? Pero nada más", comenta Antonio Mengibar en el bar del pueblo, ahora atendido con dos máquinas expendedoras.

Las elecciones se ven con otros ojos en Crivillén, cuna de Pablo Serrano y pueblo asentado en el podio de los más viejos de Aragón. Sus habitantes tienen una edad media de 71,7 años, cuando Aragón promedia 44,7. Apenas han pasado doce horas desde que los candidatos a presidente del Gobierno se batieran por televisión en el debate decisivo, pero aquí casi nadie lo vio. "Cambié de canal, vi que estaban discutiendo y lo quité. Para qué", comenta Mari Ginés.

En las calles de la localidad no hay carteles electorales. La comarca sí publicita actividades para jóvenes, como cursos de costura creativa, grafitis, concurso de tarjetas navideñas… Solo hay cinco niños, pero se reúnen con los de los pueblos cercanos para completar los talleres. La escuela cerró hace cinco años y ya han pasado cuatro desde que nació el último niño. Los jóvenes tienen que marchar fuera a trabajar, por lo que el pueblo agoniza.

La alcaldesa, María Josefa Lecina, ve "difícil" el futuro de la localidad. La influencia de Andorra, a menos de 20 kilómetros, es fuerte, por lo que para ellos también será clave la salida que se plantee al cierre de la térmica. "Si se soluciona lo del trabajo, algo puede revertir aquí. Gente que venga a trabajar a Andorra puede tener aquí su residencia. Nosotros podemos preparar casas para alquilar", plantea la alcaldesa.

En las últimas elecciones, el PP se llevó 22 votos en Crivillén, por 15 del PSOE, 7 de Vox, 6 de Podemos y 4 de Ciudadanos. Hubo 12 personas que no pasaron por las urnas. "Aquí siempre se ha votado, pero esta vez no sé. La gente está cansada", señala la alcaldesa. "Estamos hartos", añade Esther Bielsa a las puertas del consultorio médico. Esta vecina cree que los políticos no piensan "nada" en los pueblos como Crivillén. "Ahora en campaña se acuerdan poco. Y cuando salen elegidos, nada", añade.

Antonio Valero coincide: "En vez de invertir en las ciudades, los políticos tendrían que venir a los pueblos, rediós. En las capitales están todos apiñados, que vengan e inviertan aquí, que tenemos anchura para todos". Este vecino habla en el local municipal que el Ayuntamiento emplea para aprovisionar el pan y las pastas, que suministra un panadero de Alcorisa. Allí, Tere Yeguas reparte las barras y las cobra, mientras lamenta que la falta de oportunidades en la zona se agudizan para su hija, que tiene una discapacidad. "Tiene 26 años y solo ha tenido la oportunidad de trabajar cuatro meses", cuenta.

"Crivillén resiste", reza una escultura artesanal instalada por un vecino junto a la ladera que da al monte. El resto lo secunda: solo queda resistir. Sus testimonios reflejan que no esperan que de las elecciones lleguen soluciones.

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