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Aragón

Las elecciones vistas desde...

Barrio Oliver: ajenos a la agenda

El pueblo más joven y el más viejo, los que más y menos participación tuvieron en los anteriores comicios... HERALDO inicia en el barrio Oliver, el que promedia una renta más baja, una serie de reportajes desde distintos enclaves de Aragón para conocer otros puntos de vista de las elecciones.

Marta, copropietaria de la carnecería Chevarri, critica que el debate político se haya alejado del empleo y la vivienda.
Marta, copropietaria de la carnecería Chevarri, critica que el debate político se haya alejado del empleo y la vivienda.
Toni Galán

Una mañana en el zaragozano barrio Oliver da otra perspectiva. Del independentismo catalán se habla ya bien poco en las colas del mercado. Y la exhumación de Franco apenas se recordaría si no fuera por las televisiones en silencio de los bares, controlados por la comunidad china. No son asuntos capitales en la calle de Antonio Leyva ni en sus afluentes, esa muestra perfecta para un estudio sociológico donde convergen mujeres con hiyab, matrimonios de octogenarios, una notable colectividad calé, trabajadores de distintos gremios y chavales con no mucho que hacer un miércoles a mediodía. Un vecindario con un factor común: la ostentación no va con ellos.

Algunas calles del distrito promedian 4.839 euros de renta anual por habitante, la cifra más baja de la capital aragonesa según los datos del INE. No es casual que sus moradores se desmarquen de programas políticos, mítines y de las negociaciones fracasadas que nos han devuelto a la casilla de salida. Es lógico que el Oliver marque su propia agenda, tal y como se desprende de las palabras de Pili Jódar, autónoma y propietaria de la papelería Leyva: "La gente está muy cansada de la política. Estamos hartos, la verdad. Llevamos trabajando toda la vida, pagando los mismos impuestos con unos y otros y luchando siempre por llegar a fin de mes. Sentimos que votamos para nada, que estamos en bucle y que los políticos se preocupan solo de alimentar sus guerras de poder". Pili, que dice no entender de política, se pregunta por qué ya no se habla de paro o de vivienda: "Nos hablan de temas que nos caen lejanos, pero no de lo que importa, de que vivamos bien, tengamos trabajo y estemos seguros".

La autónoma Pili Jódar verbaliza el hartazgo de la ciudadanía con la clase política
La autónoma Pili Jódar verbaliza el hartazgo de la ciudadanía con la clase política
Toni Galán

En el otro local del número 14 de la calle Antonio Leyva le toma la palabra su amiga Marta Ágreda, propietaria junto a su marido de la carnecería Chaverri: "Estamos hasta el gorro de que los partidos hablen de Cataluña. Importa lo que está ocurriendo ahí, claro, pero hay problemas y asuntos que se me antojan mucho más importantes. Se ha dejado de hablar del paro, que está volviendo a subir, y las ayudas sociales no llegan a un barrio obrero como el nuestro. No se atienden las necesidades reales, no se apoya a los emprendedores ni a la creación de empleo ni a los problemas relacionados con el acceso a la vivienda".

Más formación y empleo, señor presidente

El barrio, como hace tradicionalmente, votó de forma mayoritaria al PSOE en los anteriores comicios. El segundo puesto en los diferentes colegios se lo repartieron PP, Ciudadanos y Unidas Podemos. Vox, el partido con un discurso más marcado contra la inmigración, se llevó una buena mordida de votos, con porcentajes de hasta el 19% en algunas calles. 

En el parque tras las viviendas sindicales se reúne un grupo de mayores que se definen “vecinos de toda la vida”. Al ser preguntados por el día a día del barrio acaban cargando contra las ayudas sociales a colectivos “que no dan un palo al agua”. Un recelo que, en opinión del presidente de la asociación de vecinos, Manuel Clavero, surge del descontento más que de otras pulsiones: “Este no es un barrio hostil para nadie ni con problemas de convivencia, pese a las situaciones puntuales que se hayan podido dar. Hay entendimiento y, pese a ello, soportamos un  fuerte estigma”.

Manuel madura la respuesta cuando se le pregunta qué le pediría al próximo presidente del Gobierno si se lo encontrase cara a cara. La okupación y la inseguridad que genera y el envejecimiento de la bolsa de viviendas, con edificios de varias alturas sin ascensor, son poderosos caballos de batalla. Pero no el único. “Tenemos muchas reivindicaciones, pero si algo me gustaría trasladarle al próximo presidente, si hay acuerdo y lo tenemos pronto, es que necesitamos un plan de choque de formación y empleo. Dotar a todos los vecinos de competencias y posibilidades reales de tener trabajo es lo mejor que podría hacerse por el futuro del barrio”, concluye este comprometido vecino. Que tomen nota en Moncloa.

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