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Aragón

elecciones generales del 10-N

Elecciones en Épila: "La gente está un poco cansada, y más si no va a haber coaliciones"

El municipio zaragozano está a la espera de que avance el macrocentro de Bon Àrea, aún en fase de movimientos de tierras, de cuyo impulso para el pueblo se habla más que de elecciones

Solo un par de carteles de partidos políticos y el anuncio de un mitin a la entrada del Ayuntamiento de Épila reflejan ambiente de semana electoral. Este martes por la mañana, entre los más madrugadores en salir a las calles del municipio están dos jubilados que buscan los rayos del sol al abrigo de una esquina. "La gente está un poco cansada y más en vista del debate del lunes, si no va a haber coaliciones", lamenta Susana Martínez, de 40 años, detrás del mostrador de su tienda de regalos y alimentación ecológica Serendipity. Un oasis en el que se pueden encontrar desde libros a sales de baño y galletas. Asegura que irá a votar y pide a los políticos pensar "en la realidad" y dialogar, "independientemente de las siglas de cada uno".

En las elecciones del 28 de abril el PSOE obtuvo el 39% de los votos, seguido del PP con el 18,6%, Cs un 17%, Vox un 12,54% y UP un 10%.

"Hay gente joven porque sigue habiendo empresas"

En el municipio no quedan muchas tiendas porque la cercanía a Zaragoza no es buena aliada del comercio. Ni de los bares, que también han ido cerrando. Susana lleva tres años y está contenta de haberse quedado en su pueblo. "Hay gente joven porque sigue habiendo empresas", afirma. El municipio, de 4.400 habitantes según los últimos datos del INE, aparece como el que más paro tiene entre los que superan el millar de habitantes, pero los vecinos aseguran que hay trabajo. Tiene dos polígonos –aunque el segundo está casi vacío porque llegó la crisis cuando estaba a punto de ocuparse–, con industrias principalmente del sector del automóvil por la cercana planta de Opel.

La ilusión por reactivar el municipio está puesta en el desembarco del grupo Guissona (Bon Àrea), de momento, solo una gran planicie de 180 hectáreas, a la entrada del municipio. "Hace cuatro meses que cogimos este bar, en vistas de lo que venía", explica Rosa Castro, en la barra de El Napoli, uno de los bares más antiguos del municipio. De origen colombiano, lleva 17 años en España y una década en el pueblo, del que es originario su marido Santi, que trabaja en el sector de la construcción. "Ahora es pronto. Tenemos que aguantar", confiesa.

"Todos estamos esperando a Bon Àrea"

Bon Àrea "tiene que servir para reactivar los servicios", aseguran desde el Ayuntamiento. Aún no se ha notado un aumento de viviendas o actividad. En esta fase de movimiento de tierras solo hay 50 trabajadores en la obra, pero Corporación Guissona ha previsto 4.000 empleos en diez años. Algunos temen que muchos terminen viviendo en la vecina La Muela, más cerca de Zaragoza y con más viviendas. Y piden que se refuerce la seguridad. El Consistorio ha pedido más personal para el cuartel de la Guardia Civil y quiere crear un cuerpo de Policía Local.

"Todos estamos esperando a Bon Àrea", concluye Rosa, mientras planea menús para los trabajadores de la obra y noches de karaoke.

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