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Aragón

Aragón, un país de montañas

Turismo de aventura

El Bajo Aragón te reta a subir a sus Cinco Gigantes Pétreos

La Comarca del Bajo Aragón reta a sus vistantes a subir a cinco de las cumbres más altas de su orografía. Para ello ha señalizado los senderos de ascensión e instalado mesas interpretativas en la cumbre

Las ascensiones se hacen en media jornada.
Las ascensiones se hacen en media jornada.
Alcorisa Fondistas

'Gigantes Pétreos del Bajo Aragón’ es el programa turístico con el que esta comarca turolense desafía a sus visitantes, o a los propios vecinos, a conocer las cinco montañas más importantes de su territorio: el Morrón del Tolocha de Foz de  Calanda (790 m.), El Santet en La Cerollera (803 m.), La Tarayola en La Ginebrosa (826 m.), El Castellar de Jaganta (840 m.) y El Morrón de Viñas de Berge (1.038 m.). La ruta a a cada una de sus cumbres se encuentra señallizada y además se ha instalado una mesa interpretativa para conocer las singularidades montañeras de este territorio, un aspecto muy desconocido de la comarca.

«La idea es que quien visite una de estas cumbres, sienta curiosidad y quiera seguir conociendo el resto, estableciendo una ruta con los cinco Gigantes Pétreos», dice Nieves Ballestero, gerente de la Asociación de empresarios de Turismo Bajo Aragón, que ha llevado a la realidad esta idea que, como señala la gerente, pertenece a Óscar Librado, un activo vecino de Alcorisa, que divulga a través de su blog Explorador de Proximidad, y su Facebook, todos los atractivo naturales del Bajo Aragón. Su propio alter ego, ‘Explorador de proximidad’, es una reivindicación de que «no hace falta irse lejos ni tener cinco días de vacaciones para ir a la montaña, aquí también se puede vivir esas emociones», dice Óscar Librado.

Cimas altas e inaccesibles

Librado escogió estas cinco montañas «por ser lugares muy bonitos y por ser las más inaccesibles, no se puede llegar en un todoterreno», afirma. También buscó la variedad -«está la sierra de los Caballos, La Ginebrosa y La Cerollera»-,y eligió cimas que «para este terreno, son bastante altas». Se trata además, de ascensiones que pueden realizarse en una jornada: «Son excursiones que pueden hacerse en una mañana, incluso viniendo desde Zaragoza da tiempo», afirma.

El Morrón de Viñas es la cima más alta, y El Castellar, la más complicada

La subida al Morrón de Tolocha «se hace desde el pantano de Calanda, arrancando en la ermita de las Nieves; no es el más alto pero es un monte mítico, que se ve desde cualquier mirador del Bajo Aragón», señala. Dice la leyenda que allí quiso Buñuel que esparcieran sus cenizas, que desde esta cumbre verán Foz Calanda, Calanda, Alcañiz, Castelserás, Torrecilla de Alcañiz, La Codoñera, Mas de las Matas y Aguaviva.

Mesa interpretativa en lo alto de La Tarayola, desde donde se ve el pantano de Calanda.
Mesa interpretativa en lo alto de La Tarayola, desde donde se ve el pantano de Calanda.
Alcorisa Fondistas

La ruta de la Tarayola arranca en La Ginebrosa: «Es una de las ascensiones más sencillas, se va todo el rato por senda», dice Librado. Desde su cumbre se contempla el Tolocha y el pantano de Calanda, y a los pies del montañero aparecen los restos de la ermita de La Magdalena y los del desaparecido castillo de Buñol.

Morrón de Viñas, el mayor

Con sus 1.038 m, el Morrón de Viñas es el gigante más alto. Desde allí la vista vuela al río Viñas, a cuyo paso ha dibujado cañones y estrechos, pozas y meandros, y el Barranco de Valdecastillo, donde se encuentra la Torre Piquer, una impresionante edificación medieval de carácter defensivo. La senda parte desde Berge.

Aunque El Castellar se queda doscientos metros por debajo del Morrón de Viñas, «su ascensión es la más complicada, en el tramo final desaparece la senda y comienza un tramo de montaña pura», dice Librado. La salida se hace desde Jaganta, que ve desde su cumbre, al igual que Las Parras, y Castellote, así como el recorrido del río Guadalope y el embalse de Santolea.

El Santet, por su parte, «es el menos complicado, basta seguir el camino que siguen los vecinos de La Cerollera cuando suben en romería hasta la Punta de Santet», explica Librado sobre esta montaña que era tradicional punto de encuentro de masoveros.

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