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Aragón

Aragón, un país de montañas

Montañismo

Ascensión al Morrón de Tolocha, en el Bajo Aragón

Ruta circular de media montaña por el PR-TE 16 desde Foz-Calanda al Morrón de Tolocha (790 m), con desvío a la ermita de las Nieves

Tramo con maroma y lajas en el Morrón de Tolocha.
Tramo con maroma y lajas en el Morrón de Tolocha.
Chema Tapia

Con los fríos propios de la estación, apetece visitar tierras con buen temple. En este caso la propuesta discurre por tierras bajoaragonesas, porque es precisamente a esa comarca del Bajo Aragón a la que nos dirigimos para visitar la población de Foz-Calanda, en cuya entrada encontramos ya el mural que nos da noticia del PR-TE 16, recientemente elevado a la categoría de Sendero Turístico de Aragón, y señalizado como tal. Hay una ruta que lo sube directamente, pero creemos más interesante hacer la circular completa, que se traza en forma de ocho tumbado, haciendo el primer círculo en dirección horaria, y a la contra el segundo.

Salimos del pueblo por el llamado camino de Tolocha, y apuramos aún unos cientos de metros con el vehículo, justo hasta donde comienza la circular. Tomamos, pues, el ramal de la izquierda, para volver por el de la derecha. Tras circular por pista junto a campos de cereal y olivos, nos vamos metiendo en el pinar, al tiempo que se va empinando el sendero. Al cabo de media hora ya hemos llegado al primer cruce, y tras unas decenas de metros de tramo común con el retorno, el segundo. Comenzamos este segundo bucle por la derecha, para alcanzar el collado que nos da vista sobre la vertiente sur, donde destacan esas grandes extensiones de minas de carbón a cielo abierto ya explotadas, y ahora regenerado o en proceso de hacerlo, el terreno. Seguimos por nuestro sendero en dirección este, para alcanzar una primera cota de unos 750 metros, a través de una corta y divertida subida entre el roquedo y, a continuación, sólo nos queda acercarnos hasta el Morrón, que con sus 790 metros es el punto más alto de este Monte Tolocha.

Embalse de Calanda

Desde el Morrón de Tolocha se domina el retorcido embalse de Calanda, que regula las aguas del río Guadalope, con una capacidad de 54 hm³. Su caudal se emplea para los riegos de una amplia zona del Bajo Aragón, y también para abastecer la Central Térmica de Andorra, a través de unos centros de bombeo. Junto al vértice geodésico encontramos un pequeño lecho de pajas bajo una sabina. Para el descenso, seguimos las marcas blancas y amarillas, y pronto nos encontramos un corto, pero vertiginoso, tramo, en el que hay unas lajas de piedra a modo de escalera, todavía sin terminar de asentar, y una maroma por si hay que echar mano de ella. Unos entretenidos zigzag por el bosque nos llevan hasta la pista, por la que ya volvemos, desviándonos unas decenas de metros para visitar la ermita de Nuestra Señora de las Nieves, de reciente fábrica (1979), ya que la anterior reza con escafandra bajo las aguas del pantano.

Salimos de nuevo a la pista, que llegamos a abandonar, en brusco giro a la izquierda para, por el canto de unas oliveras, meternos de nuevo al pinar por un sendero que zigzaguea y que va en busca de esos dos cruces para terminar este segundo bucle. Ahora sólo nos queda concluir el primero, por el que iniciamos la ruta. A través de la cantera del Pinar llegamos a un amplio cortafuegos, por cuyo sendero bajamos hasta dar con una reciente pista, más todavía que el señalizado sendero, por lo que en un corto tramo se pierde esa señalización. Unas decenas de metros a la derecha y tomamos a la izquierda el viejo sendero, que ya en poco nos lleva hasta el coche, por un monte que nos da la oportunidad de poder ver algún ejemplar de cabra montesa solazándose en los campos de cereal que nos encontramos al final de la ruta, dando por finalizada una buena mañana de media montaña.

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