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La Ginebrosa: el eterno retorno desde Barcelona que algunos han hecho permanente

Hace algo más de medio siglo hubo una emigración masiva desde La Ginebrosa hacia la Ciudad Condal; algunos han tomado el camino de vuelta y gracias a la asociación cultural Tarayola, el pueblo bulle en actividad.

Los arcos de acceso a la plaza son uno de los rasgos característicos del pueblo.
Los arcos de acceso a la plaza son uno de los rasgos característicos del pueblo.
Laura Uranga

En La Ginebrosa, como en muchos otros pueblos del Aragón oriental, se produjo una salida en masa a principios de los sesenta hacia Barcelona, con evidente motivación laboral y posterior consolidación familiar. Aquí el fenómeno tomó una forma más orientada al sector servicios; los ginebrosinos, fábricas y fincas urbanas aparte, sacaron la vena emprendedora y pusieron bares y tiendas de alimentación, que fueron pasando de generación en generación o de maestros a aprendices. El contacto con el pueblo, eso sí, siempre fue (y aún es) sólido como el granito. Además, un pequeño colectivo de hijos de la emigración tomó el camino de vuelta.

Ascensión Coma (Ascen para todos en el pueblo) y Ana Sabás son dos ejemplos de ese regreso. Las dos son nacidas y criadas en Barcelona, ambas tienen padres del pueblo y han regresado con sus maridos a vivir en La Ginebrosa. El pueblo tiene cubiertos los servicios básicos con la panadería, la tienda y el bar La Vila, que regenta Ascen; Alcañiz es la referencia para abastecimientos mayores. Hay albergue municipal, una coqueta casa rural (Villa Soro) y los apartamentos turísticos Las Moradas.

"Mi abuela –comenta Ascen– llevaba la cafetería del pueblo en los años 50, entonces era el Bar de la tía María Águeda. Mis padres se fueron a Barcelona en 1960 y yo nací seis años después. Me casé y formé mi familia en Barcelona, aunque siempre seguimos viniendo al pueblo. En 2015, mi marido se quedó en el paro con 60 años y la cosa pintaba negra laboralmente allá; mi trabajo también estaba un poco en el aire por reubicaciones. Entonces supimos que los responsables del bar de La Ginebrosa lo dejaban, nos propusieron cogerlo y aquí estamos. Mis hijos estudian y trabajan en Barcelona, pero nos echan una mano en puentes y fiestas".

La Ginebrosa: el calor humano de los emigrantes retornados

Hace medio siglo que en Barcelona se juntan anualmente los de La Ginebrosa a cenar. "El abuelo de Ana y mi padre, que abrió el bar Los de Teruel en Barcelona –explica Ascen– fueron dos de los que impulsaron la tradición; los ginebrosinos de Barcelona siempre se veían en los entierros, y aunque se alegraban mucho de encontrarse no parecía bien mostrarlo en ese contexto, así que armaron las cenas. En la primera hubo 25, y en la última estuvimos 200. En los años recientes, las cenas son en la Fonda del Port en el Puerto Olímpico; nos tratan muy bien. También es un recuerdo al ambiente que se formaba en el bar de mi padre; era la ‘embajada’ oficial del pueblo en Barcelona, ahí se ayudaba a los que acudían de visita a hacer recados, comer algo o incluso quedarse una noche por lo que fuera".

Tarayola: monte y cultura

El regreso de Ana al pueblo fue hace 14 años. Aquí se involucra en todo, aunque su empeño principal es la asociación cultural Tarayola, fundada en 1987 y que edita una revista cuatrimestral. "Venía todos los veranos al pueblo, aquí me eché novio y cada vez me costaba más marcharme a Barcelona en otoño; siempre decía que de mayor me quedaría y así lo he hecho. Tarayola es el monte más alto del municipio; con la asociación hacemos de todo entre todos, coordinados con el Ayuntamiento. Montamos exposiciones, charlas, actividades deportivas, el belén y la carrozas en Reyes para los chavales... todos aportamos".

Antiguamente se hacía en enero la Sanantonada, una historia religiosa de confrontación entre el bien y el mal. Ana la recuerda. "En 1988, con la asociación recién fundada, se habló con los mayores del pueblo, que lo recordaban y actualizaron los guiones. No lo hacemos todos los años, pero sí es una tradición muy querida".

Ana cita también el nacimiento de la cofradía local de Semana Santa, consagrada a Santa María Magdalena. "Hace doce años un pintor de Urrea de Gaén vino a restaurar las pinturas de la iglesia y nos metió el gusanillo del tambor. Poco después se formó la cofradía; somos treinta, todos del pueblo. Hacemos un encuentro con diferentes pueblos de la zona, una mini-Ruta del Tambor. Estamos muy unidos con los vecinos, la verdad. Con varios de ellos compartimos además la ruta de las bóvedas del frío".

En los últimos años, esa unión se ha matizado en un triángulo especial. "Existe –explica Ana– un recordatorio histórico junto a Aguaviva y Más de las Matas, que ahora son más grandes pero antes eran barrios nuestros. En 1611 se firmó una concordia por la cual se les daba la independencia como pueblos; en 2011 celebramos los cuatrocientos años del acuerdo con una serie de actos coordinados entre los tres pueblos. Por otro lado, hacemos un mercadillo del Siglo de Oro aquí con las peñas del pueblo; será este fin de semana, como colofón de la semana cultural. Hay tenderetes de artesanía, productos naturales y tapas; también colabora la AMPA del colegio, ahí se preparan desde crepes a mojitos. Las fiestas de San Bartolomé y San María Magdalena son la semana siguiente".

La Sabrosa, el grupo local de varietés que lo da todo por el pueblo... y para el pueblo

Son siete mujeres y un hombre, les une la afición al teatro y la vocación de divertir, y se agruparon hace tres años bajo el nombre de La Sabrosa. Grupo humano cien por cien ginebrosino, por cierto. "Para las fiestas –comenta Ana– era tradición contratar al cierre un café concierto con varietés. Algunos del pueblo ya habíamos montado obritas pequeñas y hace tres años nos animamos a sacar adelante esta iniciativa gracias a la ayuda de Sonia y Merche, de la escuela de teatro La Cucarachona de Alcañiz, que nos enseñaron trucos de interpretación, técnicas para improvisar mejor, pautas de montaje... vienen dos veces al mes para las clases, y aquí ensayamos otras tres veces más cada mes. Este año será el tercero de nuestro espectáculo de varietés en fiestas: hacemos ‘sketches’ cortitos, ‘playbacks’, bailes... a Ascen le ha tocado un monólogo de Cristina Castaño de diez minutos, todo un reto. Es una válvula de escape para todos, una gozada".

LOS INCONDICIONALES

Benigno Rebullida

Nacido en La Ginebrosa en 1828, estudió Derecho en Zaragoza, fue periodista, senador en la I República, director nacional de Correos y Telégrafos (puso en circulación las tarjetas postales) y gobernador civil en La Habana.

El antiguo horno

El actual Centro de Urbanismo Medieval de La Ginebrosa se sitúa en el antiguo horno municipal. Se trata de un verdadero libro abierto para entender a fondo las estructuras urbanas y medievales de la Reconquista.

San Bartolomé

La iglesia, de origen gótico y detalles barrocos, destaca por las obras del pintor Doménech, que durante su trabajo era acogido a turnos por las familias del pueblo._El púlpito fue obra de Julián Pallarés, y la familia Portolés donó las campanas.

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