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Aragón

Aragón, un país de montañas

ÁRboles singulares

La carrasca monumental de Foz-Calanda

En el paraje de la val de la Piedra se alza esta gran carrasca, uno de los árboles singulares y monumentales catalogados en Aragón

La carrasca monumental de Foz-Calanda.
La carrasca monumental de Foz-Calanda.
CARLOS ARBEX-PRAMES

En Aragón existe un buen número de árboles singulares, que destacan por se ejemplares centenarios o de proporciones magníficas. En otros casos su singularidad viene por estar intrínseca unidos a la vida y la cultura popular de la localidad en la que se encuentran, tanto que a veces se tienen por casi mágicos. No siempre el afecto local ni las figuras jurídicas de protección han logrado preservar estos árboles, por lo que merece la pena visitarlos para no perder la ocasión más adelante.

La localidad de Foz-Calanda, en la Comarca del Bajo Aragón, cuenta en su término municipal con uno de esos árboles majestuosos. En la val de la Piedra se alza una gran carrasca de 14 metros de altura y 32 metros de copa, uno de los árboles singulares y monumentales catalogados en Aragón. Se trata de un ejemplar de ‘Quercus ilex’ ubicado en el límite de un campo de almendros. Para llegar, seguiremos la carretera de Calanda a Mas de las Matas y, a la salida de un segundo túnel, tomaremos una pista a la derecha que conduce a las minas de carbón de Val de la Piedra. Continuaremos durante cerca de 5 km hasta encontrar la carrasca a la izquierda, en una finca particular.

Foz-Calanda está ubicada en el valle del río Guadalopillo, a 22 kilómetros de Alcañiz. Para llegar hasta ella hay que atravesar una hoz o garganta que la comunica con el término de Calanda y que quizá haya dado nombre a la población. En el caserío destacan el ayuntamiento con la típica lonja de entrada y gran alero superior, la capilla de San Roque, elevada sobre pilares de sillería y la iglesia, elegante edificio de estilo barroco. Hay un antiguo horno alfarero recuperado, evidencia de la extensa tradición alfarera del municipio y también se han descubierto vestigios de época ibera como los hornos cerámicos de El Olmo y Mas de Moreno, localizados junto Guadalopillo, a cuatro kilómetros de la población. Este yacimiento forma parte de la “Ruta de los Iberos”. En el patrimonio de Foz-Calanda encontraremos también una antigua nevera o pozo de nieve, una balsa de piedra y restos de una almazara y de un castillo.

Además de la iglesia parroquial, la arquitectura religiosa de Foz-Calanda cuenta con otros dos pequeños templo fuera del casco urbano. Levantada en el siglo XIX, la sencilla ermita de Santa Bárbara corona el viacrucis del monte del Calvario, desde el que se puede admirar una estupenda panorámica de toda la población. Un sinuoso camino jalonado de cipreses nos conducirá hasta ella. De más reciente construcción es la ermita de Nuestra Señora de las Nieves, edificada en el año 1979 para cubrir la pérdida de la ermita original, que quedó bajo las aguas del pantano de Calanda. 

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