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Un libro que nos descubre todos los secretos del Moncayo

Los misterios menos conocidos de la montaña más alta del sistema Ibérico se cuentan en esta monografía, cuya lectura nos hará disfrutar aún más de la visita a este espacio natural en la provincia de Zaragoza

El Moncayo desde el embalse de Pedrogal.
El Moncayo desde el embalse de Pedrogal.
Toño Martínez Andía

No es un secreto, pero poca gente sabe que el camino a la cumbre del Moncayo se trazó en 1860 para que una expedición de astrónomos franceses pudiesen observar el eclipse solar total que se vivió en España aquel 18 de julio. Entre los científicos visitantes estaba el célebre León Foucault, famoso por el péndulo al que dio su nombre. Es uno de esos datos poco divulgados que se explican en el libro ‘El Moncayo. Paraíso de naturalistas’, de Eduardo Viñuales y Roberto Del Val, que la Institución Fernando el Católico publicaba el jueves pasado, y que el sábado fue presentado en el Monasterio de Veruela.  El libro se presenta esta tarde en Zaragoza, en la sede de Montañeros de Aragón (Gran Vía, 11) a las 19.30.

Los autores ofrecen el examen panorámico de «un Moncayo sin límites administrativos, con todos sus senderos, cursos de agua, flora, fauna, geología...», señaló el presidente de la IFC, Carlos Forcadell, en la presentación, en la que también participó el diputado provincial Feliciano Tabuenca.

‘Paraíso de naturalistas’ es como llamaba al Moncayo el estudioso Longino Navas, -«auténtico devoto de esta montaña», señala Eduardo Viñuales-, por su enorme biodiversidad vegetal, al condensar muchos pisos climáticos distintos. En las más de 400 fotografías que contiene la obra pueden verse sus hayedos, abedulares, robledales... bosques umbríos de alta montaña, atípicos en una zona geográfica tan meridional.

Dinosaurios y leopardos

Pero el Moncayo no solo es un manual vivo de diversidad vegetal, sino que también cuenta con un valioso patrimonio geológico, con sus cuevas y abrigos, en los que se han encontrado desde fósiles del Cámbrico a huellas de dinosaurios, como se explica en el libro, que nos lleva hasta épocas prehistóricas en las que leopardos o hienas habitaban esta montaña. La publicación no solo escudriña en estos aspectos desconocidos, sino que recuerda las historias y leyendas vinculadas a esta «montaña mágica», como la definió Roberto Del Val, con su Cruz de los Ladrones en Beratón, las Pisadas del Diablo de Cueva de Agreda, o las historias de brujas de la vertiente aragonesa.

Cueva de los Pilares en Purujosa, Muela del Col, en el Parque Natural del Moncayo.
Cueva de los Pilares en Purujosa, Muela del Col, en el Parque Natural del Moncayo.
Eduardo Viñuales

Para hacer esta obra «han sido necesarios todos los días del año», afirmó Del Val, al destacar el Calendario de la Naturaleza que se incluye, donde se recogen los cambios estacionales, con sus diversos fenómenos meteorológicos o de flora y fauna. Mil visiones de ese espacio poliédrico que es el Moncayo, con todos sus atractivos para el visitante. Para ellos el libro ofrece un amplio repertorio de senderos, rutas BTT, vías verdes, caminos naturales...

Los autores han contado la ayuda de más de cien colaboradores, no solo expertos como el geógrafo Eduardo Martínez de Pisón, los periodistas Antón Castro y Miguel Mena, o el paleontólogo José Ignacio Canudo, sino también con los propios habitantes de la comarca. «No hay que olvidar que fueron los vecinos, en concreto el Ayuntamiento de Tarazona, quien promovió la protección de este espacio, que estuvo a punto de ser el tercer parque nacional de España y fue Sitio Natural de Interés Nacional desde 1927», recuerda Viñuales.

Los vecinos de San Martín de la Virgen del Moncayo abrieron desde el Santuario la senda que luego siguieron los astrónomos galos y, desde entonces, son muchos los que han subido a esta cumbre máxima del sistema Ibérico y más aún los que visitan el Moncayo, auténtica isla de naturaleza en la provincia de Zaragoza, donde es probablemente el lugar más fresco en el que resguardarse del calor de esta época. El libro puede adquirirse en la web de la IFC, en la tienda del Palacio de Sástago y en librerías. 

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