Despliega el menú
Aragón

MaRCA ARAGÓN

Roberto Ciria: "La jota tiene vida para cien años más. A partir de ahí... ya no sé"

El cantador oscense, premio Extraordinario en 2006, trabaja para que la jota sea Patrimonio de la Humanidad

ARAGON. ESPECIAL 23 ABRIL. A CANFRANC EN EL CANFRANERO / 29-02-2019 / FOTO: GUILLERMO MESTRE [[[FOTOGRAFOS]]]
Roberto Ciria, esperando al Canfranero en la estación de Ayerbe
Guillermo Mestre

El 8 de octubre de 2006, las musas se posaron en la garganta de Roberto Ciria. Logró lo que todo cantador de jota ansía: ganar el Premio Extraordinario en las Fiestas del Pilar. Y con un tiemblo de emoción en la voz, confesaba: «He conseguido el sueño de mi vida... pero mañana tengo que volver a trabajar». Doce años y siete discos después, Ciria no solo ha conseguido ser profesional en un mundo predominantemente amateur, también es santo y seña de la renovación que ha experimentado el canto regional en las últimas décadas.

«La jota vive uno de los mejores momentos de su historia porque las escuelas están a reventar de chavales jóvenes, interesados en aprenderla, cantarla y bailarla –señala–. Llega gente mayor, como ocurría antes, pero también muchos jóvenes que no tienen ningún antecedente familiar, y eso es nuevo. La jota es de todos y no sobra nada ni nadie. Hace años sobraban las letras inadecuadas que, por suerte, prácticamente han desaparecido. Y faltar... Nos falta alguna cosa aún, sobre todo que sea declarada Patrimonio de la Humanidad. Pero se conseguirá, claro que sí».

Roberto Ciria ha sido figura destacada dentro de la renovación del género. En algunos casos, dicen los puristas, ha ido demasiado lejos en la búsqueda de puntos de contacto con géneros como el flamenco o el jazz. «A nivel artístico no me arrepiento de nada de lo que he hecho hasta ahora, especialmente de las fusiones –señala–. Sé que hay mucha gente que prefiere verme más de jotero clásico, pero a mí me gusta ofrecer variedad. Y, sí, hay cosas que casan mejor que otras, pero lo bueno es probarse uno mismo, experimentar».

Ciria se inició en la jota a los cuatro años, aprendiendo a bailar en el grupo A Terra Nuestra. «A mí me viene esto por línea materna –apunta–. Mi abuelo tocaba la guitarra de forma autodidacta». Durante muchos años fue más bailador que cantador, pero cuando ingresó en el grupo Estirpe de Aragonia se orientó hacia lo que ahora es.

«Empecé a recibir clases de Mariluz Lafita, y recuerdo que los ensayos eran interminables. Cogía el libro ‘Así se cantó la jota’ y las tonadas que se publicaron allí me obligaba a cantarlas y a sacarlas, todas, nota por nota». Lo que aprendió entonces, y todo lo que ha ido incorporando en su largo camino profesional, se lo está devolviendo a los alumnos. En Huesca, junto a Sofía Bueno, da clases a más de 80 cantadores, en Ayerbe a más de 30, en Barbastro, a más de 40... Algunos de ellos ya han ganado premios en el Certamen de Zaragoza, así que Ciria es, por su magisterio, uno de los responsables de la pujanza de los cantadores oscenses en el panorama actual del folclore aragonés.

«Hoy la jota se canta muy bien en las tres provincias, y cada artista, cuando se presenta ante el público, intenta aportar el estilo de la suya. Sí que es cierto que Huesca está sacando voces importantes en los últimos tiempos. Camila Gracia ganó el certamen en 1932 y durante muchos años ninguna oscense había ganado el certamen hasta que han llegado ahora Elena Casaña e Inés Martínez Fabre. Pero no somos los mejores».

Muchos cantadores de jota acaban dando el salto al género lírico, algo que no se ha llegado a plantear en serio. «Solo tengo cuatro años de solfeo, y para un concierto de zarzuela y ópera hace falta prepararse muy bien. Yo he sido siempre de ponerme retos y por eso he hecho alguna incursión en ese terreno. Pero no me planteo ir más allá». Su reto actual, además de un librodisco sobre los cantadores históricos de Huesca, es trabajar para que la jota sea Patrimonio de la Humanidad. «Hacía falta que se moviera la candidatura, y la Academia de la Jota lo está haciendo».

Etiquetas
Comentarios