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Educar para el futuro, para la vida

Las nuevas generaciones de aragoneses tendrán que adquirir habilidades y destrezas que les permitan evolucionar, cambiar, adaptarse a una sociedad y a un mundo que están permanentemente en cambio

Alberto Jiménez, Manuel Gimeno, Alejandra Cortés y Susana Val, en animada conversación
Alberto Jiménez, Manuel Gimeno, Alejandra Cortés y Susana Val, en animada conversación
Guillermo Mestre

La educación está en el debate de los aragoneses. El modelo educativo está cambiando y el principal reto exige "educar en competencias y para la vida", afirma Alejandra Cortés, que comparte con el grupo la receta que tiene para sus hijos, cada mañana, cuando los deja en el colegio: "Aprende, disfruta y emprende". "Yo diría que la educación tiene que ser práctica y, al final, empleable –añade Teresa Fernández– y tener presente lo que necesitan las empresas".

La FP no pasa desapercibida y Pilar Fernández de Alarcón asegura que las empresas aragonesas "la están poniendo en valor"; pero, y aunque los grados tecnológicos se cubren enseguida, la mayoría coincide en que sigue siendo la gran "segundona" frente al bachillerato –"si el fontanero se llamara ‘ingeniero de tuberías’…", dice Alberto Jiménez–; María Luisa Sarsa defiende el sistema alemán, frente a la actual ESO, argumentado que "tendríamos que abrir puertas antes a los jóvenes que no van a seguir estudios universitarios, para que puedan hacer cosas más aplicadas y que realmente les gusten". Y es que, en esta etapa educativa, obligatoria hasta los 16 años, "la selección del profesorado es vital –apunta Cortés– y el aspecto vocacional es menor que en primaria e infantil". Por eso, "es decisivo –continúa– el cambio del modelo de acceso a las carreras docentes, primando la formación –incluso está previsto un ‘PIR’ como el MIR de los médicos– y eliminando las oposiciones". "Y, sobre todo, los maestros necesitan estabilidad, para poder desarrollar en el tiempo sus proyectos de innovación, y un buen plan educativo", explica Jiménez –su hermano es profesor y sabe bien de lo que habla–. En la mente de todos: el gran pacto por la Educación, que, en Aragón, ya está en marcha.

Sin embargo, para lo que de verdad nos tenemos que preparar los aragoneses del futuro es para "aprender a evolucionar –sentencia Fernández de Alarcón–. Tenemos que adquirir competencias globales que nos permitan adaptarnos, porque mi trabajo, dentro de diez años, será diferente". "Sí, pero, ¡cuidado! –exclama Jiménez–, en la evolución, la especialización mata". El tema genera polémica y el grupo especula con que la robótica nos hará la vida más fácil, que hará esas tareas repetitivas, que tendremos más ocio... En un tono más pesimista, Sarsa augura y zanja la cuestión: "Por mucho que haya robots, no trabajarán para todos, tan solo estarán al servicio de unos pocos".

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