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Aragón

Aragón, un país de montañas

Rutas para ver a las grullas en los humedales aragoneses

No solo en los pasos migratorios de otoño y primavera es posible ver a estas aves: miles de ellas invernan en los humedales aragoneses y es posible verlas durante esta temporada, mientras se alimentan en los campos del entorno. Gallocanta es el punto principal pero hay otros lugares en los que verlas.

Un grupo de grullas esta semana, en los campos de Santed, cerca de Gallocanta.
Un grupo de grullas esta semana, en los campos de Santed, cerca de Gallocanta.
Enrique Pelayo

Las grullas han decidido que Aragón es un buen lugar para pasar el invierno. La facilidad para encontrar alimento en los campos origina que, aunque muchas sigan su migración hacia el sur de la Península, sean tambien miles las que acaban su ruta en las tierras aragonesas, hasta que la primavera las devuelva al Báltico, Finlandia, Suecia o el norte de Alemania. Por eso, durante estos meses podemos disfrutar de su visión en diversos puntos de Aragón.

Gallocanta sigue siendo el humedal que concentra la mayor parte de los ejemplares; en el último censo, de la semana pasada, se registraron 22.000 ejemplares que usaban como dormidero la laguna. Ver salir a los bandos a la hora del amanecer o volviendo en el ocaso es un hermosos espectáculo. Pero también es posible verlas durante el día, en los cultivos que rodean la laguna, alimentándose de los restos de rastrojos o de semillas en los campos de cereales.

Recorriendo con calma las carreteras del entorno es posible ver a estas zancudas, mientras se alimentan en los campos. Aves recelosas, no permiten un acercamiento total pero aceptan la observación si no salimos de la carretera. En la que va de Tornos a Bello suelen darse buenas ocasiones para ello, pero también en el trayecto de Used a Cubel, dos localidades que también cuentan con dos lagunas, La Zaida y Guialguerrero, que también albergan a estas aves, pese a ser de mucho menor tamaño. El año pasado, ante la ausencia de agua de Gallocanta, algunos bandos usaron Guialguerrero que conservaba una pequeña lámina.

En Gallocanta, tanto el Centro de Interpretación de la Laguna (Tel.: 978 734 031), como el albergue Allucant (976 803 137) ofrecen actividades para la observación de aves. Además de grullas pueden verse especies acuáticas como tarro blanco, ansar común, azulones, cercetas o patos cuchara.

Otros humedales

Otros humedales del territorio aragonés cuentan poblaciones invernantes de grullas: en la laguna del Cañizar, en la comarca del Jiloca, en el último censo había 3.600 ejemplares que se alimentan de los rastrojos del maíz en los cultivos de Calamocha, Monreal o Villafranca del Campo.

También en los regadíos de Ejea y Sádaba encuentran rincones donde invernar y el pasado martes se censaron en este espacio 8.000 ejemplares, distribuidos en unos 10 dormideros irregulares. Muy cerca, en la Hoya de Huesca, se encuentra un tradicional enclave para el avistamiento de grullas: la alberca de Alboré.

En el Cinca Medio, los términos municipales de Selgua y Castelflorite albergan a unas 2.000-3.000 grullas; y muy cerca de Zaragoza, en Quinto, unos 1.000 ejemplares pernoctan después de alimentarse en las planas de Belchite.

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