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Aragón

Bello: un silo que mira a las estrellas y juega con ellas

El impulso hostelero del Mirador ha traído aires de esperanza a Bello, un municipio incluido en la órbita de la laguna de Gallocanta que pelea denodadamente contra el progresivo descenso de su población.

El pastor Jesús García y el operario de grúa Pedro Sánchez, en la terraza de la Casa del Cura antes de echar la partida de guiñote.
El pastor Jesús García y el operario de grúa Pedro Sánchez, en la terraza de la Casa del Cura antes de echar la partida de guiñote.
Laura Uranga

Miguel Ángel Ayuso nació en Valladolid, aunque se crió en Zaragoza; está casado con Pilar Bello, que es de Bello y ostenta con orgullo el apodo de ‘la hija del cochero’, apelativo otorgado a su padre (y a toda esa rama de la familia). El matrimonio ha echado raíces en el pueblo de Pilar, con un inmenso proyecto entre manos: El Mirador del Silo, hotel abierto hace casi tres años (el 31 de julio de 2015) en un antiguo silo de cereal. En lo alto, además, tiene un pequeño observatorio astronómico en forma de cúpula con un telescopio a disposición de clientes y visitantes (de mayo a noviembre), y hay un mirador ornitológico con catalejos; todo se complementa con el bar-restaurante y un servicio de alquiler de bicicletas. La idea es recibir a excursionistas de todo tipo, desde científicos a caminantes vocacionales, colegios, grupos de amigos o familias amantes de la naturaleza. Las hijas del matrimonio se han quedado a cargo del otro negocio familiar. "No está relacionado con la hostelería, lo tenemos en el polígono Centrovía de La Muela. Nosotros nos hemos centrado en esto", matiza Miguel Ángel.

El hotel tiene 20 habitaciones y cuatro estancias de literas con concepto de albergue, para un total de 64 plazas. Una visita del colegio Santo Domingo de Silos de Zaragoza muestra la capacidad del complejo pata absorber visitas masivas. "La idea –recuerda Miguel Ángel– surgió de una conversación informal, que llevó a ponernos en contacto con el Ayuntamiento, luego con la DGA, salió a concurso público y nos lanzamos. La verdad es que es uno de los establecimientos más importantes de la zona, llama la atención desde lejos y también cuando saben lo que tenemos. Las cosas van bien, el tirón de la laguna de Gallocanta se nota, aunque este año nos han faltado grullas por la escasez de agua.En lo particular, después de casi tres años, solo puedo estar agradecido;aquí me han hecho sentir como uno más del pueblo, el tesoro de Bello es su gente".

Hay otros tesoros, en este caso patrimoniales, destacados por su valor emocional para los bellanos. El que se conoció como Humilladero de Bello allá por los inicios del siglo XVII es la base de la actual ermita de la Trinidad. Junto a ella está la antigua casa del Ermitaño, un edificio de mampostería con tejado a dos aguas. La ermita tiene un retablo tríptico dedicado a la Trinidad y los Santos Juanes, realizado por Juan Vicente Brun en 1621.

Dimes y diretes, pros y contras

En la terraza de La Casa del Cura está disfrutando de la solana Jesús García, de 84 años. El día ha salido bueno, y hay que aprovecharlo. "Pastorcico he sido, maño, y muy bien. Este pueblo nuestro ha sido grande, pero se han marchado todos, quedamos cuatro, solo se llena en fiestas. Quedamos los mayores, echamos nuestra partidica al guiñote... ya sabes. Viví un tiempo en Calamocha, pero aquí como en ningún sitio. Vienen los camiones a vendernos a la puerta de casa todo lo que necesitamos, y a cuidarnos los callos de los pies. Yo, desde luego, no necesito más".

Pedro Sánchez asiente y corrobora a su paisano, tanto en la queja como en la complacencia. "Yo me he pegado en Zaragoza cincuenta años trabajando de conductor de grúas, mi mujer es de allá; llevo ya seis años de vuelta en el pueblo. A Zaragoza vamos a ver a los hijos y los nietos, y vuelta. Estamos contentos aquí, pero tampoco vamos a pintarlo como un cuentecico; aquí el invierno es duro, la estufa está puesta de octubre a mayo porque estamos en llano y pega el aire. Fíjate que tengo manta térmica en el invernadero, y ni aún así".

En las cercanías de Bello está la casa de La Pardina. Allí recuerda Pedro la apuesta por un albergue, destino de excursionistas y colonias juveniles, que no cuajó. "Estaba cerca un campo de aviación de la guerra, luego fue paridera. Lo de las colonias hubiera sido un gran proyecto para el pueblo, pero no cuajó y ahí se paró el tren para nosotros, aunque tenemos la casa de Sole (Río) y El Mirador que ha traído un poco de aire".

El Ayuntamiento también ha hecho su parte en la pelea contra la despoblación, ofreciendo casa y trabajo a un matrimonio con hijos –se pedía al menos dos vástagos a los aspirantes– para tratar de que la escuela no se cerrase, y apostando por una política de alquileres a precios razonables que, por desgracia, no ha frenado de manera suficiente el bajón poblacional; en quince años, el número de habitantes censados se ha reducido a la mitad. La preocupación no cesa; el futuro del pueblo, que mira esperanzado a Gallocanta, depende de alejarse lo mejor posible de ‘La España vacía’ radiografiada impecablemente por Sergio del Molino.

El cardenal Marco y mosén Andrés Vicente, puntales eclesiásticos del pueblo

Juan Francisco Marco y Catalán nació en Bello en 1771, y su casa natal tiene una placa que lo recuerda. Se doctoró en derecho en la Universidad de Zaragoza, fue arcipreste de la Seo y auditor en el Tribunal de la Rota, además de alcanzar el cardenalato. También tiene la docencia en su currículum, ya que dio clases en la propia universidad de Zaragoza y en la de la ciudad transalpina de Bolonia. Fernando VII lo nombró auditor de La Rota en 1816, gobernador de Roma y vicecamarlengo de la Santa Iglesia de 1826 a 1828. Sería el papa León XII quien lo proclamara cardenal el 15 de diciembre de 1828. Participó en el cónclave de 1829, en el que fue elegido papa Pío VIII, también en el de 1830-1831, cuando fue elegido Gregorio XVI. Fue camarlengo del Colegio cardenalicio entre 1831 y 1832. En su testamento, el rey Fernando VII lo nombraría en 1833 presidente del consejo de regencia, durante la minoría de edad de la futura reina Isabel II, aunque el cardenal optó por quedarse en Roma. Murió en Madrid en 1841. También es natural de Bello Mosén Andrés Vicente (1877- 1945), que fuera director del Seminario de San Carlos de Zaragoza; tiene una calle en el pueblo y otra en el barrio de las Delicias de Zaragoza.

LOS IMPRESCINDIBLES

Casa Río

Sole Río regenta esta casa rural situada junto al Peirón de San Antonio. Se trata de una vivienda rodeada en un entorno natural, alquilable por habitaciones y dispone de 8 plazas; dos habitaciones dobles y dos de matrimonio.

Centro de interpretación

Ubicado en dos antiguas casillas de camineros remodeladas y acondicionadas, abunda en la relevancia de la Laguna de Gallocanta, su fauna (grulla, focha, aguilucho lagunero, cigüeñuela)y su flora. Abre fines de semana y festivos.

Iglesia de la Natividad

La parroquia es un templo gótico-renacentista terminado a finales del siglo XVI, de sillería y mampostería de una sola nave, de tres tramos, con capillas laterales entre los contrafuertes y cabecera poligonal. La torre es de cantería.

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