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Aragón

Alicia Hernández: "Las mujeres no quieren dejar atrás la familia y los hombres sueltan esa mochila con más facilidad"

La secretaria general de la Federación de Servicios Públicos de UGT en Aragón advierte de que «mientras la conciliación no sea de obligado cumplimiento para ambos sexos, seguirán contratando antes a un hombre que a una mujer»

Alicia Hernández, en la sede de UGT Aragón en Zaragoza
Alicia Hernández, en la sede de UGT Aragón en Zaragoza
Oliver Duch

Piensa que la gran manifestación de este 8 de marzo puso en evidencia que no hay marcha atrás en la batalla por la igualdad?

El pulso social sí está marcando el ritmo del cambio. Pero hay que decir que las mujeres que quieren tirar para arriba no son todas ni una mayoría amplia. Hay muchas empleadas públicas, tituladas medias y superiores que ante la posibilidad de crecimiento profesional con mayor responsabilidad prefieren optar por la maternidad. Estoy hablando de mujeres de 35 o 36 años, no de las de 50, las que más tiran porque ya han soltado lastre. Y en las jóvenes prima la maternidad por encima de la proyección profesional. Sigue siendo así.

¿No cree que el problema nace de tener que elegir?

Cuando te incorporas al mundo laboral, yo como cualquier otra mujer, duplicas tu trabajo absolutamente. Eso no ha cambiado. Por eso, tender a la homologación de derechos es imprescindible y que conciliar sea una obligación para hombres y mujeres. Aún con todo, hay un problema de mentalidad: las mujeres no quieren dejar de ser el alma de la familia, y los hombres, porque les resulta más cómodo el papel– todos no, hay excepciones–, sueltan esa mochila de las responsabilidades familiares con más facilidad.

Cuando llegó al sindicato, ¿con qué se encontró?

Era un sindicalismo tremendamente masculino. Cuando en 2016 llegué a ser secretaria general de la Federación de empleados de servicios públicos de UGT –con una afiliación casi del 60% de mujeres– me empeñé en tener una ejecutiva mayoritariamente femenina. Dos años después, vuelve a ser masculina: las mujeres, entre maternidades y jubilaciones, se han ido.

Pero algo se habrá avanzado, ¿no?

Desde luego. Voy a hacer 60 años. No es lo mismo incorporarte ahora a trabajar que haberlo hecho en los 70. La sociedad ha cambiado mucho. Yo me casé a los 21 años, a los 25 ya tenía dos hijos y dejé la universidad. Había trabajado antes de casarme y volví a hacerlo cuando se hicieron un poco mayores. Llevo ahora 18 años en UGT. Cuando decidí que la defensa de los trabajadores era fundamental en mi crecimiento personal, me supuso divorciarme. No ha sido un camino fácil. Que haya pocas mujeres en los órganos de dirección de los sindicatos y otras organizaciones es porque las mujeres no queremos dejar atrás la familia. Algunas salimos del mercado laboral para criar a los hijos y otras mujeres vuelven a dejar su profesión para irse a cuidar de los ancianos y eso es un problema importante.

¿Cree en las cuotas para acelerar el cambio?

Nunca he sido muy partidaria de las cuotas, pero son necesarias. Hace unos años, si no hubiera habido cuotas, la mujer no se habría incorporado a muchos puestos. Yo entré en UGT por cuota. Pero ahora las mujeres no necesitan que alguien las aúpe sino que no les impidan escalar que es lo que hasta ahora ha ocurrido. La que ha querido destacar se ha encontrado con muchos problemas. Es cuestión de cambio de mentalidad y de dotarnos de una red de protección a la maternidad/paternidad que te permitirá poder desarrollarte seas hombre o mujer en igualdad de condiciones.

Y los planes de igualdad en las empresas ¿no se quedan muchas veces en papel mojado?

La DGA tiene 55.000 empleados públicos y seguimos sin tener el plan de igualdad cerrado por darte solo un ejemplo. El plan de igualdad queda muy bien, pero al final no deja de ser un estudio. Y, sobre todo, mientras la conciliación no sea de obligado cumplimiento en igualdad para los dos sexos, contratarán antes a un hombre que a una mujer. Ese es un handicap importante. Somos nosotras las que parimos pero la crianza tiene que ser compartida en igualdad de condiciones.

Lea al resto de las entrevistas del Especial 'Aragonesas de presente y de futuro'.

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