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Qué hacer en el Pirineo en primavera: planes para todos los gustos

Senderismo, turismo de aventura, gastronomía o rutas de naturaleza son algunas de las opciones para disfrutar de la montaña en esta época del año.

Aguatuerta y su serpiente de agua
Aguatuerta y su serpiente de agua
Pilar López

Conforme llega el buen tiempo hay quienes dejan la montaña aparcada hasta el invierno siguiente. Otros, en cambio, aprecian este medio natural durante todo el año y le sacan partido en cada estación. Y es con todas las posibilidades que ofrece el Pirineo aragonés, cualquier época es buena para visitarlo. La primavera también tiene su encanto y, además, gracias al ascenso de las temperaturas se pueden realizar actividades que en los meses más fríos no son accesibles para todos. También se evitan los madrugones propios del verano, cuando si no se quiere sufrir el sol de justicia, hay que salir muy pronto de casa.

Para quienes estén pensando en una escapada, aquí van algunas ideas sobre qué hacer en el Pirineo en primavera. Son planes para todos los gustos, para familias y también para hacer con amigos. Algunas opciones son aptas para cualquier persona, otras están orientadas más a niños y también las hay más exigentes, para los amantes de los deportes de montaña.

Senderismo en familia

El senderismo es una de las mejores actividades para hacer en familia. El Pirineo ofrece muchas alternativas asequibles y sencillas que en primavera todavía lo son más. Si las condiciones meteorológicas acompañan y el terreno está en buenas condiciones, hay numerosas rutas que se pueden recorrer con niños. Es el caso de las excursiones a los ibones de Espelunciecha, Piedrafita y Sabocos, en el valle de Tena; a los de Villamuerta, en el de Benasque; o al ibón de Plan, en el valle de Gistaín. Son algunas de las propuestas que, según un manual editado por el Gobierno de Aragón para realizar con seguridad este tipo de excursiones, se recomiendan para el público familiar, con niños de cinco años o más.

Otra opción es una ruta por Aguas Tuertas, un paraje pirenaico de infinitas enclavado en la cabecera del valle de Guarrinza. Es uno de los valles más singulares del Pirineo, caracterizado por los pequeños meandros que va marcando el agua a lo largo de una planicie de más de dos kilómetros de longitud. La excursión tiene unos seis kilómetros de ida y vuelta y un desnivel de 350 metros en altura, y se considera apta para hacer a partir de los cuatro años.

Tirolina de Hoz de Jaca
Tirolina de Hoz de Jaca
Laura Uranga

Turismo activo: barrancos y tirolinas

Con el deshielo de las cumbres del Pirineo, los últimos meses de la primavera son la mejor época del año para hacer actividades en los ríos de montaña. Es cuando el caudal de agua es más apropiado para practicar descenso de barrancos, rafting o kayak. También se puede surcar las aguas de los pantanos en piragua o en tablas de paddle surf. Aunque hay quienes disponen del material y los conocimientos adecuados como para realizar estas actividades por libre, hay numerosas empresas de turismo activo que alquilan el material o guían a los grupos para divertirse con seguridad.

Para quienes prefieran el cielo antes que el río, la descarga de adrenalina está garantizada lanzándose en tirolina. En el Pirineo hay dos, Ordesa Pirineo (en Fiscal) y la del Valle de Tena (en Hoz de Jaca), que alcanzan entre 100 y 160 kilómetros por hora en la bajada.

Senderistas camino del circo de Soaso, valle de Ordesa.
Senderistas camino del circo de Soaso, valle de Ordesa.
Prames

Naturaleza y botánica

La explosión de la naturaleza en primavera también se puede ver y oler en el Pirineo. En esta época del año, la flora despierta de su letargo invernal en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Los animales también salen de sus cobijos y en los ríos y cascadas vuelven a sonar en rumor del agua fruto del deshielo. El parque tiene una superficie de más de 15.600 hectáreas y abarca los términos municipales de Bielsa, Broto, Fanlo, Puértolas, Tella-Sín y Torla-Ordesa. Se divide en seis sectores (Añisclo, Escuaín, Pineta, Ordesa, Monte Perdido y Valle de Bujaruelo) por lo que las posibilidades son infinitas.

Para los amantes de la botánica, en el Pirineo hay varias sendas especialmente interesantes en lo que a flora se refiere. Una de ellas es la que recorre la cuenca del Moral, en el Parque Natural de Posets-Maladeta. Es una ruta circular sencilla, que se recorre en unas dos horas, y que cuenta con paneles informativos sobre la gran variedad de flora que se puede ver. En las Gorgas del Alba (valle de Benasque) hay otro sendero botánico interpretativo con indicaciones sobre las distintas especies de árboles y arbustos. A los pies del Collarada, en Villanúa, está el sendero As Foyas, una ruta señalizada de cinco kilómetros.

Parque Faunístico de Lacuniacha
Parque Faunístico de Lacuniacha
L. Valero

Para los amantes de los animales

El Parque Faunístico de Lacuniacha, en Hoz de Jaca, es destino de numerosas familias con niños. Es un bosque de 30 hectáreas donde viven en semilibertad animales salvajes como zorros, lobos, sarrios, linces o bisontes. Dependiendo un poco de la suerte, porque las especies no siempre están a la vista, se les puede ver más o menos de cerca mientras se da un paseo por la montaña. Hasta el 30 de junio, el parque está abierto de 11.00 a 19.00 todos los días excepto miércoles y jueves.

Los aficionados a los caballos pueden encontrar en el Pirineo a mayor número de empresas dedicadas a ofrecer rutas ecuestres por la montaña. En Saravillo está Chistau Ecuestre; cerca de Broto, Caballos Sarvisé o Casa Blas; en los alrededores de Jaca están Caballos del Pirineo (en Villanovilla), Pirineos Ecuestre o Caballos el Pesebre, entre Castiello y Villanúa; en el valle de Tena, está en centro ecuestre el Betato.

Borda Bisaltico
Borda Bisaltico
HA

Gastronomía pirenaica

Turismo y gastronomía siempre van de la mano. Visitar el Pirineo en primavera también es sinónimo de comer bien y de conocer los pueblos de montaña con más encanto. De la lista de Pueblos más Bonitos de España, tres están en el Pirineo (Roda de Isábena, Aínsa y Ansó) y hay un cuarto, Alquézar, en el Prepirineo. Tanto estos como cualquier otro núcleo poblacional de la cordillera es un buen destino para pasear y degustar la ternera pirenaica, los platos de cuchara o las famosas migas de las bordas de pastores.

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