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aragón es extraordinario

Calamocha tiene letras bien lustrosas a la vera del Jiloca

La Ruta de la Literatura, estrenada esta primavera, propone un recorrido sencillo de dos kilómetros junto al río, con quince estaciones de lectura y grandes nombres

Hace algo más de dos meses se estrenó en Calamocha la Ruta de la Literatura, que discurre a la vera del Jiloca en su trayecto por la localidad. “Prefiero Literatura y Paisaje, porque tiene de las dos cosas. No vas ni por calles ni por carretera, te acompaña el río, tus pensamientos y buena literatura –apunta Maite Beltrán, concejal de Cultura de Calamocha– a lo largo de dos kilómetros de paseo sencillo”.

La idea original, explica Maite, surge de Mari Carmen Layunta. “Tras una conversación suya con el alcalde Manuel Rando me llega la idea; el proyecto se convirtió de ahí en adelante en una suma de voluntades. Además, se daba la circunstancia de que en 2020 llegaba el centenario del nacimiento de Miguel Delibes, y teníamos la idea de hacer un rincón para la lectura en el parque. Mari Carmen quería contar con un paseo que no se limitase al disfrute de la naturaleza y aportase otros alicientes; un plus de cara al turismo que ya llega por otros motivos; sobre todo, el culinario”.

En primer lugar se pensó en hacer un ordenamiento cronológico, una especie de historia de la literatura. “Luego se fue modificando el proyecto –aclara Maite– con los aportes de Antón Castro; queríamos acercar la literatura al territorio, que hubiese una presencia clara de Calamocha. Por ejemplo, el ‘Cantar del Mío Cid’ está muy ligado al territorio; no en vano tenemos una pedanía aquí mismo con el nombre de El Poyo del Cid. En el recorrido hay textos sobre Luco de Jiloca y autores de la zona, como Enrique Villagrasa de Burbáguena o Luis Alegre, de Lechago. ‘La dama rosa’ de Margarita Barbáchano está dedicado a Dolores, una mujer de Calamocha que fue diputada en las Cortes de Aragón, y también hay texto de Aramburu: su ‘Patria’ tiene un capítulo dedicado a Calamocha”.

Vídeo de la ruta literaria de Calamocha en 'Aragón es extraordinario'

Un discurso con cimientos

La elección de los textos ha corrido a cargo de Antón Castro, escritor y periodista de HERALDO. “Teníamos plena confianza en él. Se encargó de esxcribir el texto de introducción y de seleccionar autores y fragmentos de sus obras”, explica Maite. “Ha buscado proas, poesía, fragmentos epistolares… un poco de todo, y de procedencias muy diversas. Hay códigos QR para reproducir la información explícita; se irá renovando, para que esté viva”.

Por medio de un taller de empleo y el trabajo de las brigadas municipales se arregló el sendero con arena, se marcó con ladrillo, se respetaron los pasos de agua y se colocó piedra para sujetar el terraplén. “Caminar junto al río es un placer ahora; además, no merma en verano, y se disfruta igualmente antes de llegar a los puntos de lectura, que comienzan más o menos hacia la mitad del trayecto; en el lado virgen se quiere colocar algún aliciente más, desde fotografías de profesionales aragoneses a frases célebres”, explica Maite.

Es un recorrido muy agradecido, con bastante sombra para el verano. Se ha buscado la accesibilidad, hay banquitos y puntos de descanso. A mitad de camino está la llamada Fuente del Bosque o lavadero municipal, que data de 1956 y que fue muy frecuentada por los jóvenes de la localidad durante un par de generaciones. “Ahí se juntaba el pueblo para comerse una vaca, y las parejas para enamorarse a conciencia”, explica José Luis Campos, de Radio Calamocha. “En el comienzo del paseo del río está la antigua playa fluvial, muy concurrida en los primeros años 70, hasta que en 1976 se abrió la piscina. Los mayores se tiraban de ‘bomba’, se bajaba con ruedas... era muy divertido”.

De podio en podio

Una vez comienzan las estaciones de lectura, en la segunda parte del recorrido, hay aproximadamente unos cincuenta pasos de separación entre podio y podio. “Después de la introducción de Antón, en el podio número dos aparece un texto de Marcial, de Calatayud, con información a la izquierda, y en el 15 le toca a Irene Vallejo, que hizo su tesis doctoral sobre Marcial. De algún modo, esa idea también cierra un círculo”, revela Maite. Mechados en el recorrido aparecen paneles sobre fauna y flora del parque, y curiosamente aparece una mención al ciervo volante europeo (Lucanus cervus), el escarabajo más grande de Europa; esta frase es el título de un disco del grupo zaragozano El Niño Gusano, editado en 1998. El chopo preside el sendero.

La tercera parada está dedicada al Cantar del Mío Cid; la cuarta, a Cervantes y el Quijote; la quinta, al aragonés Baltasar Gracián y sus aforismos; la sexta es para Quevedo y su soneto del amor. En la séptima parada emerge poderosa la figura de Rosalía de Castro. “Antón –apunta Maite– se ha prodigado en textos que hablan sobre el amor, desde el romántico al erótico, y una clara apuesta feminista. La octava parada, por ejemplo, es para Emilia Pardo Bazán y maravillosos fragmentos de sus cartas a Benito Pérez Galdós, donde le llama hasta pánfilo de mi corazón”.

La novena parada es para Benjamín Jarnés, hijo de Codo, que habla de Luco de Jiloca junto a unos lavaderos de lana recuperados y un martinete de cobre para los que se planean nuevos usos. “Se ha ido recuperando todo el entorno del río, y es una maravilla para el pueblo. Carmen Martín Gaite es la protagonista de la décima con aquellos deliciosos ‘Cuadernos de todo’.

Margarita Barbáchano, zaragozana, aporta su ‘Dama rosa’ a la undécima parada de lectura. Enrique Villagrasa hace una oda al Jiloca (parada número 12) y Castro dedicó la parada número 13 a Fernando Aramburu y el citado capítulo de ‘Patria’ en el que se alude a Calamocha, aunque esa parte de la historia no sale en la serie de HBO. El decimocuarto alto en el camino es de Luis Alegre, ya en le parque de Calamocha, con ‘La chica del embeleso’ que describe unas calabazas bisoñas de sus recuerdos, y la última toma forma de rincón, con bancos, y una escultura que representa a la pluma del escritor, con el texto de Irene Vallejo y su laureado ‘Infinito en un junco’.

Falta el cierre. Es de Antón Castro. “Dicen que leyendo, leyendo, leyendo, se avanza en la dirección del paraíso”.

Casa Vieja, ‘savoir faire’ jamonero a la vera de la carretera

José Luis Gómez, calamochino de pro, es el jefe de operaciones de Casa Vieja, secadero y tienda de jamones de Calamocha. “Tenemos tienda desde 1979, hicimos el primer secadero en 1986 y ampliamos en 2001 con capacidad para 35.000 jamones; ahora se vende menos, pero seguimos luchando… y sin abusar de sal, por convicción personal. Hacemos un reserva especial con tres años de curación en jamón blanco, tiernísimo. Hemos sido finalistas en la última edición de Alimentos de España, y también nos destacamos en la guía Peñín. Aquí la estrella es el jamón, aunque también gustan fuet, la longaniza… un poco de todo”.

José Luis reparte juego. “Los jamoneros de Calamocha tienen buena fama porque se ha trabajado mucho esa buena fama. Es verdad que la carretera ha sido siempre un punto de comercio y parada obligatoria para transeúntes, desde Valencia al País Vasco. Con los secaderos propios empezó a coger fama. Somos un caso único de tener autovía al lado y que aun así entre mucha gente a comer o comprar”.

Hay jamón por doquier en Calamocha. Casa Domingo, desde 1974, es una de las referencias claras. Culinariamente hablando, el hotel Fidalgo y el restaurante Mariano (el del gran sorteo, aunque lógicamente no pudo hacerse el año pasado) comparten foco (entre otros) con el restaurante de Carlos Arguiñano (con C) y el Rincón de Luis, pequeño de tamaño y grande en calidad.

Artículo incluido en la serie 'Aragón es extraordinario'.

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