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ocio y turismo

Los caballos de Chistau Ecuestre pasan de ir al galope en verano a frenar en seco por las restricciones de movilidad

Quique Arcas ofrece paseos y rutas en el entorno de Saravillo, su pueblo natal. Desde el cierre perimetral de las capitales de Aragón, su clientela es casi inexistente.

La actividad más demanda son las rutas por la montaña de una o dos horas de duración
La actividad más demanda son las rutas por la montaña de una o dos horas de duración
Chistau Ecuestre

Aunque el negocio de Quique Arcas ha ido obteniendo mejores cifras desde su apertura en el verano de 2017 (incluyendo este fatídico 2020), las últimas semanas están siendo casi nulas en lo que a clientes se refiere. Este joven emprendedor de 36 años y natural de la localidad oscense de Saravillo regenta Chistau Ecuestre, empresa dedicada a los paseos a caballo en la montaña, así como otras actividades ecuestres.

La mayor parte de sus clientes son turistas, tanto nacionales como extranjeros, así como aragoneses con segundas residencias en el Pirineo. Personas que en su mayoría viven en las capitales de provincia, fundamentalmente Huesca y Zaragoza, y que no pueden salir de ellas desde hace varias semanas.

“Cuando los de Zaragoza no se pueden mover, aquí arriba lo notamos muchísimo”, lamenta Quique, cuyo negocio se nutre, fuera de la temporada alta de verano, de los turistas y visitantes de los fines de semana y puentes. Puentes como el del Pilar, cuando al no haber fiestas en la capital pero todavía estar permitidos los desplazamientos, la afluencia fue la mejor en esa fecha desde que abrió Chistau Ecuestre.

Radicalmente opuesta es la imagen que dejaba el puente de los Todos los Santos y la que previsiblemente quedará tras el próximo de la Constitución. “La actividad está abierta y seguimos ofreciendo los paseos con las correspondientes restricciones de aforo pero hay muy poca demanda”, explica Quique.

Quique Arcas montó su negocio de paseos a caballo en Saravillo en 2017.
Quique Arcas montó su negocio de paseos a caballo en Saravillo en 2017.
Chistau Ecuestre

Además, en esta época del año la meteorología ya no acompaña y lo normal es que su actividad se reduzca en estos meses hasta la primavera. Por suerte, el verano, confiesa Quique, ha funcionado bien. “En julio y agosto ha habido mucho turismo y los resultados obtenidos son para darse con un canto en los dientes, tal y como pintaba la cosa en marzo”, asegura. Un balance nada desdeñable teniendo en cuenta que en abril llegó a plantearse cerrar la empresa.

Ni rastro del turista extranjero

Quienes apenas han llegado este año hasta sus instalaciones de Saravillo son los turistas extranjeros, holandeses y sobre todo belgas, que suelen viajar al Pirineo con paquetes turísticos organizados incluyendo los paseos a caballo de Chistau Ecuestre.

Pero este hueco ha sido suplido con creces por el turista nacional, especialmente aragonés, que este año ha apostado más que nunca por la montaña y las actividades al aire libre.

Para poder seguir ofreciendo sus actividades, Quique, que en esta aventura cuenta con el apoyo de su pareja, Cristina, ha tenido que adaptar su propuesta a las restricciones sanitarias. Así, ahora los grupos de los paseos son de un máximo de seis personas y las labores de limpieza y desinfección entre un turno y otro se han intensificado. Los cascos y las sillas se desinfectan antes y después de cada paseo y el lavado de manos de los instructores es continuo. La mascarilla es, por supuesto, obligatoria y los usuarios disponen de geles hidroalcohólicos en el recinto.

Además, los horarios de salida de los grupos se han tenido que separar más de lo habitual para evitar así que los integrantes de uno y de otro se cruzaran al llegar y al irse.

La actividad más demandada son los paseos a caballo de una o dos horas, aunque se puede contratar rutas casi a medida, según horario, dificultad, características del grupo… “Si hay niños pequeños, hacemos el paseo más sencillo y, si son muy muy pequeños, en la hípica tenemos un corral donde pueden dar vueltas sin peligro”, explica Quique.

En la hípica de Chistau Ecuestre viven doce caballos aunque ahora los paseos son para grupos de máximo seis personas
En la hípica de Chistau Ecuestre viven doce caballos aunque ahora los paseos son para grupos de máximo seis personas
Chistau Ecuestre

Aunque este año las rutas son de un máximo de seis personas al mismo tiempo, en Chistau Ecuestre viven 12 caballos. La hípica está compuesta por una nave de grandes dimensiones con un box para cada animal. En el exterior, hay una pista circular para los jóvenes jinetes y donde se practica la doma. También se cuenta con una zona de aparcamiento y un pequeño bar.

Para disponer de estas instalaciones, Quique, pintor de toda la vida, tuvo que hacer un importante desembolso inicial. Pero su pasión por los caballos desde pequeño y las ganas de recuperar el contacto con la naturaleza en su entorno más cercano le decidieron en esta aventura.

Él y Cristina están solos al frente del negocio ya que, aunque se planteaban contratar a una tercera persona para la temporada alta, este año han tenido que aguantar los dos ante la incertidumbre de cómo iría el verano. Durante esos meses de demanda alta, Quique está centrado al completo en los caballos pero el resto del año aprovecha para coger trabajos de pintura. “En temporada baja, cuando solo hay actividad los fines de semana, festivos, Semana Santa y fechas muy señaladas, combino ambos trabajos”, explica.

Con el año todavía sin cerrar, Quique aún no ha hecho balance pero confía en que, pese a una primavera fatídica, el verano haya servido para compensar esos primeros meses y puedan, al menos, mantener los resultados del año pasado.

Mientras tanto y pudiendo llegar actualmente solo a los habitantes de la provincia de Huesca (sin contar con la capital), las actividades de Chistau Ecuestre se pueden reservar a través de internet o por teléfono. Los paseos de una hora de duración cuestan 18 euros por persona, los de dos horas, 35, y los de tres, 50 euros.

 

 

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