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aragón es extraordinario

Gallur, una población vinculada al agua

El Ebro, el Canal Imperial, la desembocadura del Arba, la parte de La Loteta que le pertenece, las fuentes... el matiz hídrico es omnipresente en la localidad

Los primeros habitantes del Pagus Gallorum ya situaron sus poblados a orillas del Ebro. Desde entonces, el agua ha marcado el devenir de esta población bañada por el Ebro, en ocasiones con sus impresionantes crecidas y el Canal Imperial. En Gallur desemboca además el Arba y en su término municipal se encuentra parte de la presa del embalse de La Loteta, cuyas orillas comparte con Pedrola, Magallón y Luceni. Por eso merece la pena una visita detenida para conocer las numerosas construcciones vinculadas al agua que se encuentran en el término municipal. Algunas, declaradas BIC como el Canal Imperial; a su navegabilidad y transporte de mercancías y viajeros, se vincula la prosperidad de Gallur tras su construcción en el XVIII, cuando la población pasó de 1.000 a 2.600 habitantes.

En lo que hoy es el parque Pignatelli estuvo la antigua parada. Los edificios que rodean el parque son aún propiedad del Canal. “Allí hubo una fonda, una capilla y también las cuadras donde descansaban las caballerías. Las barcas ascendían por el canal tiradas por caballos, y aquí descansaban tanto los animales como las personas hasta la parada final, situada en Tudela. En 1845 la reina Isabel II hizo este recorrido junto a su madre Mª Cristina de Borbón, y su hermana, Luisa Fernanda”, explica Carlos Gracia, concejal de Cultura del Ayuntamiento. El Canal ejerció un gran cambio en la agricultura y garantizó la extensión del regadío en toda la ribera. Gallur pudo conocer después sus mejores momentos con la industria azucarera, fábricas de aceite, harineras y papeleras.

En la arquitectura de Gallur, destacan sus puentes: el de las arcadas de Hierro sobre el Ebro, pintado de verde, es imagen de la población. En el cauce, aguas abajo, se conservan todavía dos de los machones del puente del ferrocarril que unió la ribera con las Cinco Villas. Sobre el Canal y uniendo el centro con la zona de la estación de Adif está la pasarela diseñada por Daniel Olano. Es de hierro pintado de azul y cuenta con un recién renovado ascensor.

La Fuente del Canal sigue siendo el escenario del reparto del agua. “Los agricultores se reúnen a mediodía para ordenar el riego de las parcelas. Con el regador se acuerda un reparto por orden en la situación del campo, de manera que se haga una buena utilización del recurso y no se desaproveche ni una gota”. La Fuente del Lavadero, la de Cabeza y otras muchas salpican la huerta con agua de los manantiales que surgen de los cauces subterráneos.

La calle de Las Pesqueras, en la zona baja del pueblo junto al río, recuerda que hasta la segunda mitad del siglo XX, muchas familias se dedicaban a la pesca de la anguila. La presencia de un manantial bajo las viviendas de esta zona facilitaba la conservación del pescado que después se comercializaba en toda la zona.

Gallur cuenta con una sociedad de pescadores presidida por Rafael Cunchillos; los concursos de pesca son uno de los actos tradicionales en el programa de las fiestas. “En febrero empieza la temporada con las fiestas de la Cátedra y hasta final de octubre se organizan dos concursos por mes. Carpas, alburnos, algún pez gato y siluros suelen ser las capturas principales. A veces se logran de buen tamaño y se puede sacar un siluro de 12 ó 13 kilos o alguna carpa de 4 ó 5” , explica Pepe Mateo.

El Colono, casi medio siglo al servicio de todos los galluranos

Con casi 50 años de historia, el bar-restaurante El Colono es uno de los establecimientos más emblemáticos de Gallur. Nació en 1974 del empuje de Arturo Navascués y Nieves Montes junto a sus hijas Lucia y Pili, y la ‘abuela Nieves’. Desde 1982 ocupan un edificio histórico de principios del siglo XX que fue vivienda familiar del aristócrata Miguel Hipólito de Val, y hasta salón de baile. Sus céntricas dependencias se transformaron en hostal primero y posteriormente en un confortable hotel de once plazas. Hoy es Lucía quien regenta el negocio, que cuenta con cinco trabajadores.

Javier Bravo se ocupa de la gerencia del establecimiento. “Aunque este año no es así debido a la pandemia, nos han llegado clientes de todo el mundo porque por Gallur pasan el Camino de Santiago, el Camino Ignaciano y el GR-99 del Ebro; han venido personas de Australia, de Singapur, de Japón, de Canadá o de Argentina. Por aquí han pasado desde Jesulín de Ubrique a músicos muy conocidos”, explica. El día a día de la construcción en toda la zona se ocupa de llenar el restaurante cada día. “Ahora mismo ha habido mucha actividad con los parques eólicos de la zona y con la autovía de Figueruelas a Mallén”.

Aunque los últimos han sido meses duros, no han dejado de trabajar ya que fueron uno de los hoteles de guardia en Aragón. Bajaron la persiana al público el 13 de marzo y hasta el 8 de junio ofrecieron su servicio a los trabajadores de las empresas de la autovía. “También hemos hecho comida para llevar y hemos atendido a los clientes que teníamos fijos de cada día, gente mayor, viudos o con problemas. Las empresas hacían el pedido diariamente y les preparábamos los encargos. Ahora estamos otra vez en las mismas; no nos salen las cuentas para estar abiertos todo el día así que cerramos por las tardes tras la comida”.

Las travesías fluviales del club de piragüismo La Loteta

A pesar del nombre del club, el escenario natural de los piragüistas galluranos es el Ebro. Las piraguas ofrecen la posibilidad de disfrutar de una imagen del rio completamente diferente de la que se conoce desde las orillas. El club se formó en los años 90 y cuenta con 140 socios. Los descensos hasta Pradilla y Boquiñeni o desde Novillas son la apuesta habitual; en esta época del año salen poco y se espera ya al buen tiempo, aunque a veces el estiaje , el cauce bajo mínimos. “En verano a veces el río se seca y solo deja un paso, y alguna vez hay que bajar al suelo”, dice Todor Goiri, integrante del club desde sus inicios que también coincidieron con su llegada al pueblo. Tienen su sede junto a las antiguas piscinas frente a un gran depósito de gravas que se ha ido formando aguas abajo del puente. “Cada vez que bajamos es un inflón arrastrando la piragua pero este deporte nos hace disfrutar”.

GALLUR

Comarca. Ribera Alta del Ebro.

Cómo llegar. Desde Zaragoza, su capital del provincia, hay 45 kilómetros por la margen derecha del Ebro.Cuenta con excelentes comunicaciones por ferrocarril, carretera y autopista.

Qué ver. Las fiestas que se celebran en junio en honor a San Antonio, entre el 12 y el 15, y las de San Pedro llegan del 28 al 1 de julio. En ellas, se puede disfrutar del dance durante la procesión, en la que las salvas de las torderas marcan los momentos destacados. Por la tarde se realiza el tradicional encierro con reses bravas desde el Puente de Hierro a la Plaza de España.

Alojamiento. Además del albergue municipal se cuenta con el hotel, restaurante y bar ‘El Colono’, un toque de magia en toda la zona.

La Bodega del Canal. Es un recinto abovedado, con arcos de ladrillo. Cada Navidad , aunque no será posible en la próxima, aloja las monumentales creaciones del belenista Ángel Vidal Sevil. El Belén de Gallur está en la Ruta de Belenes de Aragón.

Artículo incluido en la serie 'Aragón es extraordinario'.

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