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Viajes

aragón es extraordinario

En la Loteta, Eolo nunca caminará solo

Desde hace algo más de una década, este embalse idóneo para la prática del kitesurf (tabla y cometa) gracias al cierzo concentra a aficionados de medio mundo.

Jorge Herrero y Álex Jurado se encargan actualmente de la operatividad del club Kitesurf la Loteta (ckll.org), el de mayor masa social en Aragón con sus 150 miembros, situado en el ‘spot’ (emplazamiento) Sur del embalse de la Loteta. “El club lleva desde 2010 -explica Jorge- y nosotros somos los responsables en los últimos hace 3 años. Casi todos nuestros miembros son aragoneses, pero también hay madrileños, barceloneses, navarros, vascos, riojanos, valencianos, cántabros, castellanos… todo lo que está cerca. Entre los visitantes abundan los franceses, suizos y alemanes, que hacen parada camino de Tarifa y cada vez se enganchan más a la Loteta, por sus condiciones; el cierzo moncaíno convierte a este embalse en un entorno perfecto para aprender, practicar y competir en esta divertida disciplina que combina el deslizamiento con tabla sobre el agua con la fuerza del viento sobre la cometa o vela sujetada por el navegante.

Jorge se enganchó al ‘kite’ por recomendación de un amigo. “Desde que me animé por primera vez, no he parado. Aquí hay escuelas desde que llenaron el embalse en 2009; lo puede practicar todo el mundo, porque no excluye a quienes no tengan una gran fuerza física, como pasa en otros deportes acuáticos. Se trata de manejar una gran cometa atada a nosotros con un arnés; no hace falta imprimir fuerza a la cometa, es pura técnica. Manejamos la cometa con la barra para conseguir la potencia que necesitamos”.

Hay tres tipos fundamentales de tablas. “La convencional o ‘twintip’ –.explica Jorge– puede navegar por los dos lados. Las unidireccionales o de surf solo llevan quillas por un lado, así que debes girar para cambiar de dirección; tienen más flotabilidad y son muy divertidas. Hay una tercera que se ha puesto de moda, lleva apenas cuatro años en el mercado y vive un ‘boom’ porque han bajado los precios: es el ‘hidrofoil’. Lleva un ala que te eleva por hidrodinámica, y la tabla prácticamente no roza el agua. Con un viento marginal ya puedes navegar, necesitas menos potencia para impulsarte”.

Foto de Luceni
La Loteta
Laura Uranga

La Loteta es un enclave de viento fuerte, y los devotos de este deporte siguen maravillándose de las posibilidades que ofrece. “En la costa –explica Jorge– los vientos térmicos se generan por la diferencia de temperatura entre el mar y la tierra, sobre todo al mediodía, y cuando cambian pueden generar más de un susto. Aquí tenemos un aliado en el cierzo, que sopla sin obstáculos desde el Moncayo; aquí las velas son pequeñas, de cinco a nueve metros. En la Loteta no verás una de 21, no hace falta; sí hay de 12 ó 15 para los días de menos viento. La barra es como el volante y los pedales, la mueves para coger el ángulo idóneo y tomar más o menos viento. Una pista para cuando empiezas; por instinto, encoges los brazos cuando quieres frenar, y lo que haces con ese gesto es acelerar. Hay que hacer justo lo contrario, alejar la barra del cuerpo”.

Jorge reconoce que el kitesurf es un deporte de riesgo, pero aclara que en La Loteta es relativo. “La parte más delicada es cuando despegas en la orilla, porque si te descuidas el viento te puede pegar un arrastrón, pero en el agua no hay problema, los golpes no duelen. En tres días ya puedes manejar la cometa lo suficiente para buscar tu material y practicar; en una semana, si te aplicas, ya puedes navegar con solvencia”.

Kite, kite: con probar dos veces ya no se olvida nunca

Aviso a los navegantes: ya tardas, ojalá te hubieras aficionado antes

La Loteta tiene unas fechas marcadas en el calendario anual que suelen coincidir con el corazón de la primavera. En este 2020 atípico llegarán en otoño. Si no hay obstáculos que lo impidan, el Cierzo Festival vivirá el próximo octubre su octava edición. Está orientado a amateurs: la idea es primar la participación sobre las medallas”.

El denominador común de los navegantes de la Loteta es el entusiasmo: solamente cambia la forma de expresarlo. “A 40 kilómetros de Zaragoza –explica Carlos Gutiérrez, uno de los ‘profes’ más curtidos del lugar– tienes un sitio con más días de viento al año que Tarifa”. La lámina de agua del embalse, lleno al 100%, tiene 5 kilómetros de largo; hay unos 21 de costa. Además de los ‘spots’ Sur y Centro hay otro, el Norte, que pertenece administrativamente a Gallur y se usa en días de viento sur. “Aquí es muy seguro aprender –explica Álex Jurado– porque cualquier cambio de dirección del viento te lleva a la orilla: más o menos lejos, pero a la orilla”. “Suele haber buen tiempo, no cubre mucho –añade Jorge Herrero– y el agua es dulce, lo que hace que los tragos inesperados sean menos desagradables”.

La actividad de ‘kite’ en la Loteta cuenta con apoyo institucional. “No nos podemos quejar en ese sentido –apunta Jorge– porque los ayuntamientos nos ayudan en lo que pueden, y van viendo poco a poco el potencial de este sitio; también nos respaldan la Confederación Hidrográfica del Ebro, Aragón Turismo, la Diputación Provincial, la Comarca de la Ribera Alta del Ebro y una gran marca como Ámbar. Ojalá se acabe por completo la obra del embalse y podamos mejorar los accesos. Esto es un deporte limpio, cuidamos el entorno… y tampoco hay intenciones de armar una infraestructura mayor. Tenemos servicios mínimos de vestuario, un pequeño ‘container’ para resguardarte… suficiente para la actividad, que sigue todo el año.

En los ‘spots’, el cambalanche de material deportivo está a la orden del día, y los especialistas coinciden en que este deporte es para todos los bolsillos, aunque como en cualquier actividad se puede ir a primerísimas marcas y gastarse lo que cada cual pueda permitirse. Pedro Serrano lleva tres años dando clases en la Loteta, y respalda la opinión general: este deporte es para todos. “El ‘kite’ ha evolucionado mucho, las cometas son más fáciles de utilizar que hace 10 años, tenemos chavales muy pequeños y gente de más de 60 disfrutando por igual. Si estás fuerte es mejor, claro, pero no es indispensable para navegar ni tampoco para saltar alto. La técnica y los detalles sí son fundamentales: el montaje del equipo, cómo entrar al agua desde las lonas, identificar la orientación e identidad del viento… eso sí, levantar el culo del agua no es complicado”.

A Pedro le llegó el venenillo del kite por su hija. “Fui a comprar una cometa para ella y me la compré yo también. Íbamos a la nieve, combinándolo con la tabla de snow, pero el agua engancha desde el primer día. Además, en La Loteta todo es perfecto, no hay ni árboles alrededor, buenas escapatorias y los clubes se preocupan de mantener limpias las lonas”.

De los pioneros en el lugar a las escuelas para aprender a disfrutar

Suena a principio de chiste, pero es historia: el 14 de abril de 2009, un francés (Patrick), un español (Felipe) y un argentino (Javier) fueron los primeros en navegar con ‘kite’ en la Loteta. “A Javier, que ya navegaba en Argentina, se le ocurrió con el pantano aún sin agua que el sitio sería perfecto –comenta Carlos Gutiérrez– y vino con un anemómetro a medir el viento. Su miedo era que se llenase todo de gente”. La voz se corrió enseguida, pero no está masificado. Carlos, de la escuela La Loteta Sports (679 747 054), fue pionero en la enseñanza –venía de ejercer en Fuerteventura y Madrid– y es, sin duda, es la persona que más ha dinamizado este deporte en Aragón. En el ‘spot’ de Luceni está Pedro Serrano, instructor de Tracción Kite (traccionkite.com), y Kike Morcillo, de Aragón Viento (en Facebook). En el Spot Centro (Boquiñeni) está Zsurf (zsurf.es) que lleva Rafael Puértolas.

Cómo llegar a la Loteta y curiosidades

Comarca. Ribera Alta del Ebro.

Cómo llegar. Desde Zaragoza, su capital de provincia, hay 40 kilómetros; se va a Luceni por la AP-68, saliendo en Alagón, y desde hasta el kilómetro 14 de la carretera a Gallur; hay desvío a un camino señalizado que lleva al ‘spot’ Centro (Boquiñeni), y a 200 metros está el ‘spot’ Sur, llamado ‘las Playas de Luceni’. El ‘spot’ norte está en Gallur.

Punto de concentración. El hotel La Imperial, en el término municipal de Pedrola, es punto de reunión local para los aficionados al ‘kite’ que se quedan más de una jornada en la zona. Su dueño, además, es miembro fundador del club Kitesurf La Loteta.

Inversión para ‘entrar a jugar’. Similar al de iniciación en el esquí. Los cursos tampoco son prohibitivos.

Más opciones de hospedaje. El hotel y restaurante El Colono (Gallur), las casas rurales Loteta Experience (Magallón) y Hospital del Temple (Boquiñeni) y la posada Finca Lebrel (Pedrola), entre otras.

Reportaje de la serie ‘Aragón es extraordinario’.

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