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Viajes

aragón es extraordinario

Luesia y Pígalo, el agua que talla el monte

La zona de pozas de Pígalo en el río Arba es uno de los atractivos naturales de la localidad, idónea para el senderismo de montaña y el disfrute del paisaje

Viene ocurriendo en pozas de todos los rincones de Aragón, y las de Pígalo (a ocho kilómetros del casco urbano de Luesia) no son una excepción. De hecho, están entre las más populares de Aragón, por entorno y accesibilidad; tienen varias zonas de salto, algunas de ellas realmente sobrecogedoras (hay chavales que trepan por la roca hasta una altura de más de 15 metros para hacer clavados y tirabuzones) y una profundidad considerable. Durante las últimas semanas del reciente estado de alarma, y como medida sanitaria, el Ayuntamiento prohibió el baño en el lugar, una medida que se extendió durante buena parte del mes de junio. Además, en prevención de pasados problemas de masificación y descontrol, se ha matizado una medida indirecta de limitación de aforo; el control del aparcamiento habilitado en el lugar. Ahora el límite está en 50 vehículos (dejando aparte los alojados en el Camping) y el costo por vehículo es de ocho euros, cuando hasta el año pasado se pagaban tres. Sigue siendo una cantidad casi simbólica, sobre todo en coches compartidos, pero el municipio obtiene un pequeño retorno que se invierte en la limpieza de la zona y en el salario de la persona encargada de efectuar ‘in situ’ este control.

Las limitaciones derivadas de la pandemia en el uso de piscinas públicas, así como los problemas causados por los rebrotes en el habitual tránsito a las zonas turísticas –playas incluidas– ha hecho que este verano se haya recurrido mucho más a las pozas situadas en la propia provincia, o en cualquiera de las tres provincias aragonesas, con el aparte lógico de las que continúan en la fase 2 de la desescalada; no se ha contemplado de momento la prohibición de su uso para el baño, aunque sí se ha desaconsejado como medida preventiva desde el punto de vista sanitario. Además de Pígalo, el curso del río Arba en el término atesora otros puntos habituales de baño y esparcimiento dentro del término.

Luesia, empero, tiene muchos más atractivos naturales, empezando por uno mucho curioso; el ajenjo, que ha sido objeto reciente de una investigación para su uso como bioplaguicida. En materia de senderos, destaca el circular que lleva a la Fuente L’Artica, atravesando un gran robledal. También es muy interesante el recorrido por la Bal de Escorrola, que sube por el monte hacia el sureste hasta la loma del antiguo camino del Correo, en dirección a la vecina Biel.

En tercer lugar es muy interesante tomar el camino hacia la Mata del Pueyo, desde el camino de subida a Puy Moné, donde pueden admirarse varios ejemplares de tejos; hay una senda por la Collada de Puy Fonguera que inicia el regreso por Puy Moné hacia la fuente; a mitad de recorrido hay una mesa que identifica la vista panorámica de los Pirineos.

En cuanto a las tradiciones, no se pueden soslayar las Don Migueladas de cada final de julio (jornadas medievales que este año, obviamente, no se han podido celebrar) en honor al que fuera alférez del rey Pedro II de Aragón en el siglo XIII. Organizadas cada año por la Asociación Cultural Fayanás, constan de visitas teatralizadas, mercado medieval y las habituales comidas populares.

Acampar junto a la poza para ‘patear’ a gusto por las laderas

El matrimonio formado por Javier Fron y Miriam Carrascosa viene de Zaragoza, pero ya llevan a Luesia en el corazón; son los gerentes del Camping situado junto a Pígalo desde 2018. Una labor de compenetración de la cual Miriam es la titular. “Empezamos bien la temporada en cuanto a niveles de afluencia después de la primavera tremenda que hemos pasado todo, pero a mediados de julio se cortó la cosa, conforme fueron aumentando los casos positivos de covid-19. Ahí vamos desde entonces, peleando, en la confianza de poder concluir bien agosto para salvar las cosas. Lo que queremos es echar raíces largas aquí, poder tener la concesión durante muchos años y tomar ciertas decisiones de peso en el progreso de la instalación”.

La pareja detalla esas ilusiones con un brillo en los ojos. “Hay muchas ideas en el aire, claro; ahora cuesta trabajo hacer planes, pero queremos mejorar las parcelas; el Ayuntamiento invirtió mucho y bien en el merendero, el comedor y una cocina nueva, pero sería perfecto poder meter bungalós en el futuro. Este año hemos puesto tiendas con camas para gente que quería algo más de comodidad. Y ya puestos, una piscina y un asador para hacer brasa”.

Público variado

La principal clientela es local, aunque también hay extranjeros de manera habitual. “En años anteriores hemos tenido mucho cliente francés y holandés, aunque lógicamente este año son muchos menos los que llegan del extranjero. También hay muchas parejas y cuadrillas de gente joven en fines de semana, además del turista familiar, que es fijo. Cada vez se extienden más las estancias de fin de semana al viernes y el jueves; además, tenemos cada vez más gente aficionada al monte que encuentra en la sierra de Santo Domingo el entorno que quizá habría buscado en el Pirineo, con lo que acaban quedándose más días aquí. La gente está contenta, tanto en el pueblo como en toda la zona”.

Javier y Miriam tienen un recuerdo para el emprendedor local Jesús Aguirre, que murió a finales de 2018 tras un infarto fulminante. “Fue un impacto fuerte; nosotros éramos recién llegados, pero conocerlo fue tratar con una persona siempre involucrada en hacer cosas de interés para su pueblo, motivado y trabajador”.

La pareja insiste en la importancia de cuidar el entorno para perpetuarlo como atractivo turístico. “las pozas no son competencia nuestra, pero evidentemente las tenemos aquí al lado y mucha gente viene por ellas. Aquí pedimos cordura a la gente, y recomendamos más sitios para visitar, a fin de que no sea el agua el único aliciente. Está el barranco de Siaskas, por ejemplo, o la subida a Puy Moné, el Corral de las Casas, la fuente de Destino al otro lado de la loma… hay varias rutas de interés”.

Javier cree que esta zona “está por conocer, no se ha explotado aún. Nosotros solemos hacer una excursión anual con Sendinat, empresa de Luesia que se dedica al turismo activo, con José Antonio a la cabeza; conoce el monte de pe a pa y sus explicaciones encantan a la gente. Es un gran aliado para nuestra actividad”.

La iglesia de San Esteban alberga el Museo de Arte Religioso

La iglesia de San Esteban es la sede del Museo de Arte Religioso de la localidad y de la Oficina de Turismo. El templo es del siglo XII y en su día fue un pequeño monasterio dependiente de San Juan de la Peña. La cantidad de interesantes obras de arte radicadas en el pueblo hizo que la idea del museo se hiciera realidad en 2003, aunque el espacio no ha estado abierto de manera continua desde entonces. Lo más destacado es el relieve real prerrománico de Luesia, que representa al rey Sancho Garcés I de Pamplona; también son importantes los retablos góticos de San Blas y de San Sebastián, del siglo XV. En verano abre de manera regular, pero también hay visitas bajo reserva el resto del año. En Navidad, se organiza un acto el día de San Esteban, organizado entre la Cooperativa del Campo San Esteban, la Asociación Cultural Fayanás y el Ayuntamiento de la localidad.

LUESIA

Comarca. Cinco Villas.

Cómo llegar. Desde Zaragoza, su capital de provincia, hay 105 kilómetros por la AP-68, la A-126 y la A-127, para tomar luego la A-1204 hasta el destino.

Muy cerca. Luesia está a 45 kilómetros de Jaca y a 21 de Sos del Rey Católico. El aeropuerto de Pamplona queda a 68 kilómetros.

El castillo. Declarado Bien de Interés Cultural en 2006, la torre que ha llegado hasta la actualidad es del finales del siglo XI.

Iglesia de San Salvador. El origen del edificio es románico, y sus elevados ábsides se apoyan en sendas criptas. A partir de 1075 se construyeron las criptas.

Ermita de la Virgen del Puyal. De origen románico, la ermita de la patrona fue reconstruida en el siglo XVI.

Hostal y restaurante El Kanguro. Situado en el centro del pueblo, su principal atractivo es la cocina, que remarca el carácter casero y la generosidad en las raciones. Se trata además de un punto de encuentro para los habitantes de Luesia.

Reportaje de la serie 'Aragón es Extraordinario'

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