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Ordesa, solo para los aragoneses y más exuberante que nunca

El único parque nacional de Aragón se muestra esplendoroso tras una primavera lluviosa como hace años.

Hacía años que los ríos y las cascadas de Ordesa no bajaban tan cargados de agua. El parque nacional está exuberante como no se recordaba. Una primavera especialmente lluviosa y con apenas heladas tiene el paisaje pirenáico, ya de por sí bello, de 'guapo subido'. En él, los verdes de los árboles, el azul intenso -a veces turquesa- de las pozas en algunos puntos y los amarillos y los malvas de las flores de altura, se combinan en un canónica estampa primaveral. 

Si estos meses con el parque cerrado a la fuerza tienen algo que ver con esta explosión de vida y color no parece muy claro. O por lo menos es lo que piensa Miguel Villacampa, el alcalde de Torla, para quien todo es efecto de la lluvia, de una primavera excelente. Y lo mismo piensa de los animales. "Hay los mismos, solo que no asomaban por la presencia del hombre", dice Villacampa. A su juicio, hay mucho de "psicológico" entre los que quieren ver palpables efectos del encierro en la naturaleza. "No se han criado más animales en la cuarentena", dice desde su experiencia de toda una vida en la zona.

"El parque está espectacular, yo he visto corzos, ¡y hasta truchas!, que no las veía desde pequeña", cuenta la recepcionista del Hotel Edelweiss, uno de los ya abiertos en la zona.

Elena Villagrasa es la directora del parque nacional. Estos días está a tope de trabajo, preparando una temporada que no será como las demás. Los pasados meses tampoco lo han sido. Los Agentes de Protección de la Naturaleza han sido los únicos en poder adentrarse por las sendas del valle protegido. Disfrutando de esas estampas que se han repetido en el confinamiento:los animales conquistando terrenos que ocupan los humanos. "Se han visto corzos, sarrios y marmotas en los caminos", cuenta Villagrasa.

Una marmota en un camino de Ordesa.
Una marmota en un camino de Ordesa.
Parque Nacional de Ordesa

En la zona esperan, por lo menos a medio plazo, menos gente, aunque las reservas para julio y agosto van a buen ritmo. Ahora mismo, la cosa está a medio gas por motivos obvios: Ordesa es estos días solo para los aragoneses. Después, es difícil hacer previsiones. El parque es visitado por mucho extranjero, pero sobre todo, la zona está a la espera de la llegada de los vecinos -vascos, navarros, catalanes, valencianos...-, de momento, en el aire.

Ocurre lo mismo en valles anejos. En Bujaruelo, el refugio, recién remozado, ya abierto y listo para ser estrenado, está registrando ya muchas reservas para julio y agosto y este fin de semana ya esperan gente. Pero que puedan llegar hasta allí de las comunidades vecinas es importante.

En cuanto al inminente primer fin de semana de la Fase 3, el alcalde de Torla opina que va a influir más el tiempo que vaya a hacer que el coronavirus.

En cuanto a si este verano, con menos visitantes previstos, supondrá una suerte de respiro para el parque, Elena Villagrasa lo descarta: "El parque ya tiene una cuota per sé", explica la directora, para quien esta circunstancia puede influir en todo caso en zonas naturales que no tengan cupo (el de Ordesa es de 1.800 personas como máximo al día). A su juicio, lo que esta pandemia puede suponer para lugares como Ordesa es que se subraye más que nunca el mensaje de que "la naturaleza es salud". "Que la contemplación y el silencio son valores esenciales e importantes".

De cómo se se vayan desarrollando los acontecimientos dependerá, por ejemplo, el servicio de autobús que acerca a los visitantes al comienzo del parque. Tanto el alcalde de Torla como la directora del parque nacional coinciden en que este servicio, que estaba previsto para el 27 de junio, se pondrá en marcha o no de acuerdo a dos variables: la afluencia efectiva de visitantes y la cuestión sanitaria.

En el centro de interpretación y en los de visitantes se han instalado mamparas, señalización y geles
En el centro de interpretación y en los de visitantes se han instalado mamparas, señalización y geles
Parque Nacional de Ordesa

Sobre esto último, Elena Villagrasa explica que ya están en marcha una serie de medidas. Por ejemplo, se han eliminado todas las papeleras, por lo que conviene llevar una bolsa propia para los desechos. También se recomienda con ahinco el lavado de manos, el uso de geles desinfectantes, el respeto de la distancia de seguridad o no acudir si se tienen síntomas.

En el Centro de Interpretación de Torla y en los de visitantes (también en Torla, la pradera, Pineta, Revilla, Tella, Escalona y Bielsa) se ha dispuesto señalización horizontal y vertical con el fin de de mantener la distancia social y se exige mascarilla, como en todos los lugares cerrados. También se ha reducido el número de baños públicos. O se cerrarán en caso de no poder mantener su adecuada desinfección. En todo caso, se recomienda no usar los lugares comunes.

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