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Aragón

ARAGÓN ES EXTRAORDINARIO

La Almunia, un fotograma en cada poro

La localidad natal de Florián Rey y Adolfo Aznar busca fechas (¿otoño?) para celebrar la vigesimoquinta edición de su Festival de Cine, que iba a tener lugar en mayo.

Parafraseando un poco a Sergio Algora, que hablaba de ‘un jardín en cada poro’ en la canción de El Niño Gusano ‘Mme Dos Rombos’, La Almunia exuda cine en toda su epidermis. Algo tiene que ver Florián Rey, nacido en la localidad a finales del siglo XIX, actor de prestigio y director aún más célebre, con ‘Nobleza baturra’ y ‘Morena clara’ entre sus obras más conocidas. También Adolfo Aznar, mucho más desconocido para el gran público, que vio la primera luz en La Almunia allá por 1900 y ha pasado a la historia del séptimo arte español como un pionero del cine de animación. Y no se puede soslayar la figura del compositor de bandas sonoras Rafael Martínez del Castillo.

El Festival de Cine de La Almunia articula cada primavera esta pasión cinéfila. En 2020, obviamente, la cita se ha aplazado, que no suspendido; se buscará fecha tras el verano cuando haya más luz acerca de la situación sociosanitaria y pueda hacerse una proyección más precisa de cómo podrá celebrarse. De momento, el visitante puede hacerse un Paseo de Cine; esta iniciativa municipal tiene además varios recorridos posibles, según el concepto preferido.

José Manuel Latorre, concejal de cultura y participación ciudadana de La Almunia, recuerda que la localidad ha tenido muchos cines a lo largo de la historia, comenzando por el Ambulante a principios del siglo XX y siguiendo por el Teatro Cinema-Principal, el Salón Blanco (en su día, cine parroquial), el Cine Costa (impulso privado de Adolfo Serrano y su familia) o el cine Salesianos. “También se pueden seguir como pauta los lugares emblemáticos, como las casas natales de Florián Rey, donde también nació el escritor José Barreiro, y Adolfo Aznar, la plaza de los Cineastas o los puntos donde hubo rodajes”.

La recreación

El pasado mes de octubre se hizo por cuarta vez en La Almunia La Recreación Histórica de Cine; más de 200 actores encarnaron anteriormente pasajes de ‘Nobleza baturra’ y ‘Morena clara’, de Florián Rey, y en 2019 le tocó el protagonismo a los niños en un guiño al cine de Adolfo Aznar, con su película animada ‘Pipo y Pipa en busca de Cocolín’ (1936); prohibida en su día porque un muñeco llevaba un gorro hecho con una página del periódico republicano ‘Ahora’; fue todo un pionero del género, seguidor de Segundo de Chomón. Por desgracia, no se conserva ninguna copia del filme; solo fotos del rodaje y documentos.

Las familias de Rey y Aznar han donado numerosos objetos y recuerdos a La Almunia para fines expositivos; una escultura de Adolfo Aznar (era su profesión) se usa en tamaño reducido, adaptada por el escultor de los Goya José Luis Fernández, para premiar a los cortos y guiones de FESCILA. La sobrina de Florián Rey Mariángeles Castro Martínez del Castillo también ha hecho numerosas donaciones.

El Salón Blanco, que se inauguró en 1965 y habitualmente ha albergado el Festival desde la primera edición en 1996, se ha sometido a una reforma profunda que ya comenzó en 2019 y espera concluir a finales de este año. Va a tener cerca de 400 butacas de aforo, algunas menos que antes, pero con más servicios, salas anexas y camerinos, para consolidarse como un espacio multidisciplinar.

El pueblo de Florián Rey es todo cine

Carmen Pemán, cabeza de una cita tan familiar como glamurosa

Antes de ser FESCILA, la cita fílmica anual en la Almunia eran las Jornadas. Con ese apelativo nacieron en 1996, y José María Pemán ejerció de motor e ideólogo; en 2012 pasó el testigo de forma natural (y aplaudida) a su hija Carmen, actual directora del Festival. “Mi primera edición en el cargo fue en 2013. Teniendo un padre apasionado del cine, tanto mi hermana como yo crecimos en ese ambiente, viendo películas y comentándolas desde pequeñas. En el festival he sido ayudante, azafata, fotógrafa... de todo. Llevarlo desde hace ocho años es un honor”.

Carmen es profesora de historia en un instituto y usa el cine como arma pedagógica. “Es un recurso útil, tanto el documental como la ficción. Se aprende enseñando, además. Yo recuerdo aquél festival de 2013, cuando premiamos a Antonio de la Torre, un actorazo; vino acompañado de talentos como Raúl Arévalo, Pilar Castro, Ángeles González-Sinde… otra edición memorable fue la vigésima, cuando vino José Luis Cuerda, al que acabamos de perder. El lema de esa edición era ‘El año que nací yo’, y como el festival nació en 1996 proyectamos películas de ese año, en el que Curda produjo ‘Tesis’. Bueno, y hace mucho más tiempo, recuerdo la visita de Berlanga”.

Antonio de la Torre regaló un piropo a La Almunia el año pasado, en la edición de los Premios Forqué celebrada en Zaragoza. “Estuvimos hablando –explica Carmen– y fue cariñoso al comentar su paso por La Almunia. Me dijo que desde que le dimos el premio Florián Rey, su carrera era imparable; ahí pensé que ya me podía retirar tranquila –ríe– pero no olvido a los cortometrajistas premiados aquí que luego han llegado muy lejos, como Paula Ortiz o Esteban Crespo que fue a los Óscar al año siguiente de estar aquí”.

Dimes, diretes y temas de una fiesta que renueva su alegría cada año

Carmen y José Manuel recuerdan una anécdota de la primera edición del Festival. “Se anunció que venía una gran personalidad del cine español, y vino... aunque aún no era tan conocido: Santiago Segura. Algún medio le llamó doctor Santiago Segura y se dijo que venía para hablar de ‘La túnica sagrada’. Lo de doctor le encantó: venía a hablar de ‘El día de la bestia’. El año pasado, la vigesimocuarta edición versó sobre ‘El valor de la risa’, para reivindicar un género minusvalorado. Otros temas han sido ‘El cine y la música’, ‘Cine social’, ‘La transición española’... este año será ‘Ellas cuentan’, un concepto polisémico. “El lema alude –dice Carmen– a que las mujeres son relatoras y profesionales que deben ser tenidas en cuenta”. Han llegado más de 700 trabajos; premiamos cortos, guiones y los premios Villa de la Almunia (a la trayectoria de una personalidad aragonesa relacionada con La Almunia) y Florián Rey.

Cómo llegar a La Almunia y curiosidades

Comarca. Valdejalón.

Cómo llegar. Desde Zaragoza, su capital de provincia, hay 54 kilómetros, y el camino más directo es por la A-2.

Para comer y dormir. El hotel y restaurante El Patio, en el centro de La Almunia, es una parada insoslayable cuando se visita la localidad. También tienen muchos incondicionales las cocinas de Los Fogones, El Rincón de Macaya y el hotel-restaurante La Bodega, además de La Gallega y sus deliciosas raciones, bocadillos y menús, situado a las afueras.

El Fuerte. El Museo del Juego y el Deporte Tradicional de La Almunia recorre con mimo las tradiciones lúdicas de Aragón. La entrada vale dos euros (menores de seis años, gratis). Reservas: 976 600 923.

‘Los cuadros’. En el Paseo de Cine, antes de la plaza del Ayuntamiento, estaban ‘los cuadros’. Allí se colocaban fotogramas hechos cartel de las películas proyectadas en el Salón Blanco (cine parroquial) y Cine Costa (privado). Durante un tiempo alternaron la misma película, porque el párroco quería controlar las emisiones en el pueblo, un poco a lo ‘Cinema Paradiso’.

Reportaje de la serie ‘Aragón es extraordinario’. 

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