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Viajes

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El valle de Pineta, la perfecta U donde nace uno de los grandes

Este valle de origen glaciar, cuna del río Cinca, reúne características únicas y ofrece al visitante desde sencillas excursiones por senderos hasta la escalada en hielo. 

El valle de Pineta, rodeado de grandes moles y atravesado por el Cinca.G
El valle de Pineta, rodeado de grandes moles y atravesado por el Cinca.
José Miguel Marco

El Pirineo está plagado de valles surcados por ríos, pero si se quiere conocer uno de los  más singulares, el de la U perfecta característica de la erosión glacial, hay que viajar a Pineta, cuyos 12 kilómetros de longitud ofrecen todo tipo de maravillas naturales. Aquí, los visitantes tienen a su alcance múltiples sensaciones de las que disfrutar: estar en un Parque Nacional, el de Ordesa y Monte Perdido; poder ver el nacimiento de uno de los ríos más importantes de España, el Cinca; y combinar itinerarios de alta montaña como el lago de Marboré con senderos accesibles a cualquier edad y condición física.

El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido es mucho más que el valle que le da nombre y buena prueba de ello está en Pineta, el segundo sector más turístico del principal espacio protegido de Aragón (por detrás del valle de Ordesa y por delante del cañón de Añisclo y la garganta de Escuaín), con un 32% de las visitas. Situado en el municipio de Bielsa, para llegar hasta él hay que seguir la carretera A-138 de Barbastro hacia Francia, pasar por Aínsa y unos kilómetros antes de la frontera desviarse a Bielsa. De esta localidad parte la vía que conduce a Pineta y al Parador Nacional.

El área de estacionamiento se localiza junto al río, el gran protagonista de este valle de origen glaciar. El Cinca es el río que nace a mayor altitud, en el lago de Marboré, a 2.590 metros; la mayor cuenca fluvial de los afluentes del Ebro; y compite con el Segre y el Aragón en aportación de caudal. El lago de Marboré se represó a principios de los años 20 del pasado siglo, pero por las características del terreno, aunque allí siguen los diques, todo el agua almacenada lo es en régimen de aportación natural. Un recorrido por sus primeros kilómetros permite ver cómo en verano el agua se infiltra en la zona media del valle para reaparecer en la presa de Pineta.

En relación al río, el Cinca depara otra sorpresa en sus primeros pasos por la comarca del Sobrarbe: sus cantos rodados de granito, en el tramo entre el congosto de las Devotas y Escalona, una particularidad debida a la geología del terreno, que están a punto de ser protegidos.

Pero volviendo al valle, el circo de Pineta ofrece “un compendio entre la hierba verde, las aguas de deshielo, la piedras desnudas y las nieves eternas”, tal y como lo describe la guía oficial del Parque Nacional, con distintas posibilidades para los amantes de la alta montaña y del senderismo: desde el paisaje rocoso del lago de Marboré hasta el verdor de las praderas y las masas forestales situadas junto a sus aguas en el tramo inicial de este curso fluvial que a lo largo de casi 200 kilómetros surcará la provincia de Huesca hasta su desembocadura en el Ebro.

Guardas del parque de Ordesa controlan los aludes de nieve en el valle de Pineta / Foto de Javier Blasco / 21-4-08 [[[HA ARCHIVO]]]
Guardas del parque de Ordesa controlan los aludes de nieve en el valle de Pineta
Javier Blasco

En esta hermosa cabecera, el visitante puede optar por cuatro itinerarios de distinta dificultad que le dejarán un recuerdo inolvidable: la pista de La Larri, las Cascadas del Cinca, el balcón de Pineta y el lago de Marboré y el collado de Añisclo.

El primero es accesible para todo el público. Desde el aparcamiento se sigue la pista forestal de acceso restringido, cerrada al tránsito de vehículos particulares por medio de una cadena situada en el límite del Parque Nacional. A medida que la pista gana altura proporciona una visión cada vez mayor del valle. Atraviesa hayedos, prados y bosques de pino silvestre, con el sonido de fondo del río, y finaliza en los llanos de La Larri, una gran pradera donde prosperan flores y herbáceas propias de montaña y con una gran panorámica del macizo de Monte Perdido, eterna presencia en el recorrido por Pineta.

Para el regreso puede tomarse de nuevo la pista. Una opción alternativa, según recomienda el Parque Nacional, consiste en descender durante 30 minutos por el Camino de las Cascadas del barranco de La Larri, que debido a su fuerte pendiente ofrece ciertas dificultades con piso húmedo. Es importante extremar la atención y no abandonar en ningún momento el sendero. El horario aproximado es 1.30 hora de ida, con un  desnivel al alcance de todos, 280 m.

Otro de los puntos de interés de Pineta, nuevamente ligado al curso fluvial, son precisamente las cascadas del Cinca, unos saltos de agua que se descuelgan por las paredes y laderas de este valle. La primera parte coincide con el anterior itinerario. Pocos metros después del primer puente se toma el camino que sale hacia la izquierda y que remonta el río, cruzando un bosque de hayas.Se puede hacer en 2 horas, ida y vuelta, con un desnivel de 350 metros. 

El balcón de Pineta y el lago de Marboré ya son palabras mayores. El visitante se encontrará aquí con la parte superior del circo, bajo la cara norte del Monte Perdido. Las guías advierten de que el acceso es difícil y peligroso durante la época invernal. El recorrido es una prolongación del itinerario 2. A partir de las cascadas del Cinca, se vuelve más duro y pendiente. La senda zigzaguea ganando altura rápidamente, para rebasar un estrechamiento denominado 'El Embudo' y alcanzar el Balcón de Pineta tras una exigente subida. Pero el esfuerzo merece una recompensa: la observación de la morfología glaciar del valle. Si el itinerario se prolonga, se llega al lago de Marboré, con otra espectacular vista. Se recomienda evitar el ascenso en horas de mucho calor y en época con nieve o hielo. El horario aproximado de ida es de 4-5 horas, con un desnivel de 1.200 m.

Y por último, la ruta del collado de Añisclo permite atravesar desde el valle de Pineta al cañón con ese nombre, atravesando el macizo de Monte Perdido, dando paso a otro de los lugares singulares del Parque Nacional.

Son solo cuatro rutas de las muchas posibles. En todo caso, el visitante encontrará en Pineta un punto de Información turística, situado al final de la carretera, que abre en las épocas de mayor afluencia turística. También en Bielsa hay una oficina de información del Parque.

Rutas para entender la geología del paisaje

Además, el Geoparque Sobrarbe-Pirineos destaca dos de esas rutas para interpretar el paisaje geológico. Una es la del valle de La Larri, colgado más de 400 metros sobre el fondo del de Pineta, que refleja la actividad de los glaciares en este sector del Pirineo hace unas pocas decenas de miles de años. Y permite realizar interesantes observaciones fundamentales para descifrar la formación de la cadena pirenaica.

El otro es el del balcón de Pineta, salvando 1.200 metros entre el valle y el circo de Tucarroya. Debieron estar ocupados por una espectacular cascada de hielo que se originó en este lugar en el momento álgido de la última glaciación, hace alrededor de 65.000 años, según los datos del Geoparque, que anima a visitar un camino que permite realizar numerosas observaciones geológicas sobre las rocas, observando los efectos de los pretéritos glaciares, las exiguas masas de hielo actuales y la tectónica del macizo de Monte Perdido.

El valle ofrece, por otro lado, la posibilidad de alojarse entre las impresionantes moles de piedra. La oferta va desde un albergue de montaña a un parador nacional. El refugio de montaña está situado en el fondo, a 2 km del circo de Pineta. Cuenta con 71 plazas, servicio de cenas y desayunos, comidas en verano o por encargo fuera de temporada. En su carta de actividades hay desde paseos en raquetas a la escalada en hielo en las cascadas que se forman en invierno, ya que es un lugar especialmente frío y uno de los mejores destinos de España para esta práctica de riesgo.

Y donde acaba la carretera y se abren los senderos encontramos el Parador Nacional de Bielsa. Los clientes pueden disfrutar de unas espectaculares vistas al pie del macizo de Monte Perdido. Es el parador de montaña por excelencia, alejado de cualquier núcleo poblado, rodeado de praderas y bosques. La nieve cubre el paisaje en invierno. 

También es posible alojarse en el campin, cerca del río y con posibilidad de parcelas, bungalós y habitaciones. Este establecimiento recibió en 2019 el reconocimiento como  mejor campin de montaña del país. Una oferta diversa en uno de los valles más espectaculares de Aragón.

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