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¿Existen los juguetes para niños y los juguetes para niñas?

Un informe de Lego señala que el 71% de los niños varones temen que se burlen de ellos por jugar con juguetes considerados de niñas

Un informe de Lego señala que el 71% de los niños varones temen que se burlen de ellos por jugar con juguetes considerados de niñas
Heraldo.es

Cuatro niños de entre 2 y 6 años juegan libremente frente a las cámaras de HERALDO. En el escenario se han colocado diversos juguetes: muñecas, coches, camiones, un kit de limpieza... El objetivo es comprobar si las tesis presentadas por Lego sobre los sesgos de género en los juguetes se cumplen. ¿Juegan los niños con los juguetes supuestamente dirigidos a ellos? ¿Las niñas prefieren las muñecas y el color rosa? 

Jugar es una cosa muy seria. Es la base del aprendizaje y tiene importantes consecuencias en el desarrollo futuro como adultos. Tal es así que la compañía juguetera Lego anunció hace unos días que va a eliminar los sesgos de género en sus famosos juguetes. Según un informe encargado por esta empresa danesa al instituto de estudios de género Geena Davis, en el que se entrevistó a padres y niños de entre 6 y 14 años, el 71% de los niños varones temen que se burlen de ellos por jugar con juguetes considerados de niñas. Además, los adultos alientan a los niños a practicar deportes, mientras que a las niñas son animadas a bailar, jugar a vestirse o a cocinar.

La principal conclusión del estudio apunta que las niñas son más propensas a superar los estereotipos de género que los niños, pero es la sociedad la que continúa imponiendo prejuicios que desvirtúan su potencial creativo. El estudio refleja también que, socialmente, los roles masculinos y actividades asociados a ellos, como la protección, la fuerza y profesiones como la ingeniería, están mejor vistas. En contrapartida, los arquetipos femeninos tradicionales, como el cuidado de los demás y del hogar, las artes plásticas y ciertas profesiones, se consideran menos valiosos.

Condicionados desde pequeñitos

Uno de los sesgos de género más recurrente que se transmite a través del juego es el de la exclusión de las niñas del ámbito científico y tecnológico. El informe de Lego recoge que los padres encuestados pensaban más en niños cuando se mencionaban profesiones como las ingenierías (89%). Otras que también asociaban al género masculino fueron ocupaciones como la de atleta o científico.

En este sentido, el informe presentado por Lego constata que los juguetes con más funciones electrónicas y mecánicas se promocionan mucho más con niños, lo que fomenta uno de los sesgos de género más recurrente: la ya mencionada exclusión de las niñas del ámbito científico y tecnológico.

"Existe un miedo a condicionar la identidad sexual de un niño si este elige, por ejemplo, un disfraz de Frozen"

Con la llegada de la campaña de Navidad, llegarán también los incontables anuncios de juguetes que tampoco escapan a esta división entre masculino y femenino. El código de color (rosa, para ellas y azul, para ellos) sigue marcando el imaginario popular. Según un estudio del Instituto de la Mujer de la pasada campaña (2020), casi en el 22% de los juguetes para niñas se usa el color rosa y ellas aparecen vestidas de este color en el 14,4% del total de anuncios. Los niños, en cambio, nunca visten este color.

“Existe un miedo a condicionar la identidad sexual de un niño si este elige, por ejemplo, un disfraz de Frozen”, explica Olga Lázaro, psicopedagoga. La asociación de colores está fuertemente arraigada en el imaginario, es un hecho que se refleja en los catálogos de juguetes y en la publicidad. Para Lázaro sería interesante que los anunciantes tuvieran un perfil más neutro a la hora de plantear sus campañas.

Otro aspecto en el que todavía falta mucho por trabajar es en el de cómo se asocian los géneros con los roles profesionales. Para los niños, según el informe del Instituto de la Mujer, el año pasado, todavía la mitad de los anuncios dirigidos a ellos los asociaban a actividades de acción como piloto, policía o militar. En tan solo el 4,8% de los anuncios de peluquería y estética aparecían niños y en los de actividades consideradas tradicionalmente femeninas, la figura de amo de casa solo aparecía en un 2,4%.

Para Olga Lázaro hay que vender mejor lo que está haciendo la mujer. “Nos encontramos con que las facultades de ingeniería, medicina o farmacia están llenas de mujeres, con que hay mujeres que ganan pruebas deportivas muy exigentes, que triunfan en campos tradicionalmente femeninos y no se les da suficiente eco”. En esto, señala la responsabilidad que desempeñan los medios de comunicación en esta labor difundiendo los logros de mujeres que triunfan.

"En el ámbito masculino queda mucho trabajo todavía"

Juan David Gómez, sociólogo y profesor de la Universidad de Zaragoza, expone que las mujeres llevan ventaja a los hombres en su proceso de liberación. “En los últimos años hemos creído que la perspectiva de género era una liberación femenina y nos hemos olvidado de los varones”, argumenta. “El movimiento feminista ha ayudado a la mujer a luchar y a superar estas prenociones, pero en el ámbito masculino queda mucho trabajo todavía”, añade.

En cuanto a arquetipos relacionados con el género, las niñas son las que salen perdiendo pues en el 56,3% de los anuncios de la pasada campaña protagonizados por ellas aparecían vinculadas a la belleza, la estética, la moda, el hogar, el cuidado… En cambio para los niños, los arquetipos eran de guerreros, héroes o aventureros. Solo estas tres figuras representaron el 71% de los anuncios dirigidos o protagonizados por ellos.

El origen de esta percepción está en el modelo de construcción de identidades por género que se arrastra de generaciones anteriores. “Para los que actualmente son abuelos es más complicado entender el cambio que se está produciendo en la sociedad. Vienen de un modelo monolítico en el que solo había una manera de ser. Incluso la identidad adulta se heredaba. Era la familia la que decidía desde el nacimiento el destino de un niño”, explica Juan David Gómez.

"Los humanos sentimos miedo cuando nos movemos en terrenos poco controlados, fronterizos. Una identidad clara nos da seguridad"

El sociólogo observa que en la sociedad actual hay más pluralidad. La infancia y la adolescencia son etapas de búsqueda y es normal que se exploren diferentes opciones. Sin embargo, el no tener una construcción de género clara provoca inseguridad. “Los humanos sentimos miedo cuando nos movemos en terrenos poco controlados, fronterizos. Una identidad clara nos da seguridad. Esta pauta, la de la seguridad, se transmite de padres a hijos, por ejemplo o a través de los medios de comunicación”, argumenta Gómez.

La culpa es de los padres

Los adultos son quienes condicionan a los niños ¿Cómo habría que hacerlo? “El lenguaje que usamos cuando nos comunicamos con los niños va condicionando su percepción del mundo”, explica Olga Lázaro. “Inconscientemente, a través del lenguaje y de nuestros actos, transmitimos esas limitaciones, no solo en el tema de género, también en otros aspectos sociales como la raza o las condiciones físicas de otros”. Así es como se hace la asociación de un género a una condición social o cognitiva. Los juegos más sexistas suelen ser los que reproducen el juego simbólico, es decir, los que imitan al adulto y “es aquí donde tenemos que cuidar el lenguaje y las limitaciones que transmitimos”, concluye.

Aunque la psicopedagoga percibe una evolución en este sentido a través de sus pacientes. “Los roles masculinos y femeninos en las familias están cambiando. Los padres están menos condicionados por la costumbre, están más en casa y en el cuidado de los niños. Incluso, los papeles en muchos casos se han invertido”, asegura.

Para el sociólogo Juan David Gómez la evolución en la sociedad es clara. Y como siempre, las empresas y los mercados son los primeros en reaccionar y trasladar esos cambios a sus productos para obtener beneficios y posicionar sus marcas. “Si sus anuncios proyectan unas tendencias o actitudes muy encasilladas, esto les puede revertir en un rechazo por parte de su público objetivo. Así que adaptan su discurso a las tendencias que estén en vigor en ese momento”, matiza.

Lo que está claro es que, hasta que no se lo dicen los adultos, los niños no distinguen entre juguetes de niños o de niñas sino entre juguetes que les gustan y los que no. Tampoco debemos olvidar que existen alternativas neutras en el mercado como los juegos de mesa y que si el juego es compartido con amigos o con la familia, mejor.

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