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Sociedad

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SOS Racismo avisa de que el estado de alarma ha fomentado la "impunidad policial" contra personas racializadas

Rodríguez ha asegurado que el racismo se está agravando, especialmente, entre los colectivos más vulnerables: vendedores ambulantes, trabajadoras sexuales y jóvenes migrantes que viven en la calle.

Concentración contra el racismo y la xenofobia.
Concentración contra el racismo y la xenofobia en Zaragoza.
Aránzazu Navarro

El estado de alarma por coronavirus ha fomentado la "impunidad policial contra las personas racializadas no blancas", según datos de la ONG SOS Racisme, que afirma que 7 de los 12 casos de racismo identificados por la entidad durante el primer mes de confinamiento han estado relacionados con cuerpos de seguridad locales o nacionales.

Lo han indicado este martes la coordinadora del servicio de atención y denuncia de SOS Racisme, Alícia Rodríguez, y el experto en derechos humanos y miembro del consejo de la ONG, Karlos Castilla, que han presentado el informe de la entidad sobre racismo en Catalunya del año 2019, en una rueda de prensa telemática.

Los datos de la ONG sugieren que el porcentaje de casos de racismo detectados durante el confinamiento ha aumentado del 15 al 58%, y que la gran mayoría no ha sido denunciados: "Los abusos policiales son ahora más difíciles de identificar y reportar; si antes ya había infradenuncia en este ámbito, ahora se ha multiplicado", ha sostenido Castilla.

De hecho, aunque la mayoría de situaciones de racismo detectadas por la entidad el año pasado fueron entre particulares -el 27% del total-, hasta 28 casos estuvieron vinculados a los cuerpos de seguridad, según la ONG; y el 36% de éstos nunca fueron denunciados.

Rodríguez ha asegurado que durante el estado de alarma "se está legitimando la falta de derechos de la ciudadanía y hay dificultades para llevar a cabo las denuncias"; por lo que el racismo se está agravando, especialmente, entre los colectivos más vulnerables: vendedores ambulantes, trabajadoras sexuales y jóvenes migrantes que viven en la calle.

Para Castilla, que además de miembro de SOS Racisme es doctor en derecho, el código penal y la llamada 'Ley Mordaza' están dando "un amplio margen de discrecionalidad a los cuerpos de seguridad para actuar sin mediar diálogo" durante el confinamiento; por lo que no descarta que las denuncias por abusos policiales aumenten al acabar el estado de alarma.

SOS Racisme ha indicado que, a causa del estado de excepcionalidad, no han podido personarse en ninguno de los casos identificados durante este período, pero ha asegurado que está estudiando intervenir en dos sucesos concretos: un incidente entre la Policía Local de la Bisbal de l'Empordà (Girona) y un joven de origen africano; y un caso de insultos racistas entre particulares contra una mujer de origen chino.

El ámbito privado

Para la entidad, el racismo es un problema estructural que afecta especialmente a la esfera privada; ámbito en el cual han detectado al menos cuatro casos de discriminación o agresión durante el estado de alarma: "No se trata de problemas de convivencia, si no de vulneración de derechos con motivaciones racistas", ha dicho Rodríguez.

"El racismo en el ámbito privado es la tipología más numerosa por segundo año consecutivo durante el 2019; un hecho que demuestra que continua la invisibilización del racismo, y que falta sensibilidad y deseo de identificarlo para corregirlo mediante políticas públicas", ha añadido Rodríguez.

Sobre la incidencia de este fenómeno concreto durante el estado de alarma, Castilla ha destacado la aparición de "policías de barrio o de bloque"; ciudadanos que, ha afirmado, se han tomado atribuciones que no les tocan y actúan con superioridad y racismo ante ciudadanos no blancos.

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