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El orden de la limpieza importa: ¿por qué es difícil acabar con la suciedad en casa?

A la hora de realizar las tareas del hogar, la planificación es una de las mejores aliadas.

Trapo de cocina
Es fundamental no utilizar el mismo paño para limpiar todas las habitaciones de casa.
Freepik

A menudo, cuando nos disponemos a acabar con la suciedad de casa, la falta de planificación nos puede jugar más de una mala pasada, pues algunos elementos suelen pasan desapercibidos a ojo inexperto, mientras que en otros invertimos más tiempo del debido. Por eso, uno de los trucos que más pone en práctica el gremio del hogar es la buena organización, de arriba a abajo siempre, de los elementos a los que hay que quitar la suciedad: de techo a suelos. En cuestiones de limpieza, el orden de los factores sí altera el producto.

En este orden hay que limpiar la casa

Aspirador
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Empezamos por el techo

El techo es una de las zonas del hogar que más desapercibida pasa; y, por ello, también es la que más polvo tiende a acumular. Así, cualquier buena limpieza que se precie debe empezar por este elemento, pues es posible que durante la tarea parte de la suciedad que se acumula en esquinas y zócalos acabe cayendo sobre los muebles o el suelo. Y es mejor que esto ocurra cuando aún no nos hemos puesto serios con la suciedad del resto de zonas del cuarto de estar, por ejemplo.

Limpiar ventanas
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Paredes, de arriba a abajo

Siguiendo el orden lógico, las paredes hay que limpiarlas siempre de arriba a abajo con ayuda de un buen aspirador y un trapo ligeramente húmedo que acabe con las manchas, pero sin quitar la pintura. No hay que olvidar que en esta zona de la casa se encuentran también las ventanas, y que tanto el marco con los cristales (por dentro y por fuera) necesitan un cuidado exclusivo: agua y un chorrito de amoniaco son los mejores aliados para lograr un buen resultado. Durante el tramo de limpieza de las paredes, hay que dedicar, también, tiempo a la zona superior de estanterías y muebles de gran tamaño, uno de los lugares de difícil acceso donde más polvo suele acumularse.

Limpiar sofá
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Muebles y tapicerías, sin polvo

Las tapicerías de sofás y sillas no siempre pueden meterse a la lavadora, por lo que hay que limpiar 'in situ' las posibles manchas, roces y acumulaciones de polvo. Para ello, no es necesario recurrir a productos de limpieza especiales, puesto que existen remedios más eficaces que ayudan a tener un sofá digno de una revista de decoración: bicarbonato y agua; con percarbonato de sodio; o con un limpiador a vapor. Además, después conviene pasar un rodillo adhesivo para eliminar posibles restos de polvo o pelo.

Limpiar suelo
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Para acabar, el suelo

Una vez que todos los muebles están limpios y no hay posibilidad de que caiga más polvo, hay que limpiar el suelo. Así, lo mejor es empezar por las alfombras si se tienen, para después aspirar o barrer el resto de la superficie, haciendo especial hincapié en las esquinas y rodapiés. Después, habrá que fregar con el producto que más convenga según el material del que esté hecho nuestro suelo y dejar ventilar la estancia algunos minutos.

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