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Limpieza

Tus toallas no están tan limpias como crees: esta es la frecuencia con la que deberías lavarlas

Aunque parecen el textil más impoluto de la casa, contienen microbios y bacterias fecales. 

Toallas
Aunque las toallas parecen el textil más limpio de la casa, suelen ser un gran foco de bacterias.
Freepik

La costumbre de salir de la ducha y envolverse en una toalla suave y mullida resulta muy reconfortante. En ese momento, la sensación de limpieza nos invade y, sin embargo, está emoción desaparecería si fuésemos conscientes del peligro que estamos corriendo: pese a que parecen ser el textil más limpio de la casa, las toallas contienen bacterias fecales y microbios, estos últimos también muy presentes en los trapos de cocina, una de las estancias que más bacterias acumulan. Casi todo el mundo está expuesto a los riesgos de estos gérmenes. Solo se libran aquellas personas que lavan las toallas con la frecuencia más adecuada. Y sí, es mucho menor de la que pensamos. 

Y es que sabemos cómo dejarlas impolutas, pero no cada cuánto debemos hacerlo. Los expertos establecen un máximo de siete días entre un lavado y otro, aunque hay algunos sectores que abogan por lavar las toallas cada dos días, además de intentar mantenerlas secas y ventiladas. 

Pero, ¿por qué hay que lavarlas con tanta frecuencia?

Lavarse las manos correctamente previene más de 200 enfermedades.
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Nos lavamos mal las manos

Las manos son el foco de contagio del 80% de las enfermedades. Por ello, su limpieza resulta fundamental para garantizar la salud. Lo que ocurre es que la mayoría de personas no lo hace de forma correcta: durante 15 segundos y en 3 pasos, frotando las palmas, el envés, las uñas, los huecos entre los dedos... Por ello, si la desinfección no se realiza de forma correcta, los gérmenes se quedan impregnados en las toallas, que potencian su multiplicación al estar, normalmente, húmedas. 

Baño
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También tiramos mal de la cadena

Es habitual que, al ir al baño, se tire de la cadena con la taper del váter levantada. Esto es un gran error ya que las bacterias, entre ellas la e coli, salen disparadas. Estas pueden derivar en enfermedades cardiorespiratorias. 

¿Y qué pasa con las toallas de la playa o la piscina? 

Durante el verano, uno de los textiles más empleados son las toallas de playa y piscina. Lo más recomendable sería lavarlas cada día después de su uso, para así evitar estar expuestos a las bacterias que puedan contener. Además, pueden estar manchadas de césped, barro o arena, debido al uso que se hace de estas, por lo que conviene lavarlas lo antes posible para evitar que la mancha se impregne en el tejido. Si no se pueden limpiar a diario, siempre hay que sacudir la arena y dejarlas secar, evitando el sol para que no pierdan color. Para que esto no ocurra, se puede añadir un poco de vinagre durante el aclarado, a modo de suavizante, que ayudará a fijar los colores. 

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