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La parte invisible de las enfermedades que se ven

La psicodermatología es un área específica del conocimiento que trata de cuantificar cómo influyen las patologías de la piel a nivel emocional.

Una persona que sufre acné.
Una persona que sufre acné.
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Seguramente a todos les suenen ciertas enfermedades cutáneas como la psoriasis, el acné y otro tipo de infecciones, pero ¿alguna vez se ha preguntado cómo es el día a día de quienes padecen este tipo de enfermedades de la piel? Es el caso de José, zaragozano de 50 años que padece de psoriasis desde los 20. “Intento que no me afecte en mi día a día, pero cuando tienes un brote no puedes dejar de pensar en por qué te pasa esto a ti y en ocasiones entras en una espiral de la que es muy difícil salir”, explica. Aunque reconoce que tiene una vida normal, tanto a nivel social como laboral, admite que el riesgo de aislarse es una constante.

“La gente te mira las manos, los brazos… Muchas veces te tapas todo el cuerpo por vergüenza, pero con el tiempo he aprendido a llevarlo con más normalidad. Es cierto que te sientes observado”, añade. La psoriasis es una afección que, además, también influye en tu vida en pareja. “Mi mujer me conoció con un brote y siempre me ha apoyado pero es complicado. Te afecta a la autoestima y a tus relaciones íntimas”, indica. Eso sí, gracias a los últimos avances médicos, José ha logrado controlar y reducir estos brotes.

Angelyn, de 29 años, convive con el acné desde los 12. “La cara es la carta de presentación de cualquier persona y no es agradable convivir con algo así, te deprime tener la cara marcada, la gente te mira… y a veces puede ser muy doloroso”, explica. Además, asegura que le ha afectado en sus relaciones sociales: “Cuando eres más pequeña la gente se ríe de estas cosas sin medir las consecuencias aunque en mi caso me ha afectado más de adulta. Me han quedado marcas y me ha afectado de tal manera que no puedo mirarme en un espejo de cerca o salir de casa sin maquillar”, reconoce.

En Aragón existe un grupo asociado al Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud (IACS): el Grupo Aragonés de Investigación en Psicodermatología adscrito al Servicio de Dermatología del Hospital Miguel Servet de Zaragoza y capitaneado por el dermatólogo Servando E. Marrón. El experto asegura que las enfermedades dermatológicas de mayor incidencia e impacto psicológico-social son la psoriasis, la dermatitis atópica, el acné, la alopecia areata y la hidradenitis supurativa. Como dato curioso, el verano suele ser una buena época para estos pacientes ya que el sol puede tener efectos beneficiosos. 

“La hidradenitis supurativa es dolorosa, produce un olor desagradable, sangrado y expulsión de pus por lo cual se convierte en una de las enfermedades más duras”, explica Marrón. En cuanto a la psoriasis y la dermatosis atópica, suelen ir acompañadas de un picor insoportable y la aparición de unas placas eritematosas y escamosas que tienen un impacto muy negativo en la calidad de vida de los pacientes.

“En la mayoría de los casos, el impacto psico-social negativo es fundamentalmente por la alteración de la imagen corporal que producen. Algunas son enfermedades eritematosas, escamosas que suelen cursar con picor más o menos intenso lo cual impacta negativamente en la autoestima de los pacientes y altera sus relaciones interpersonales”, explica Marrón.

Además, asegura que el estrés y nuestro estilo de vida juega un papel fundamental a la hora de propiciar su aparición, si bien es cierto que también tiene mucha relación la predisposición genética. “Para minimizar la presentación de estas patologías, además de realizar el tratamiento dermatológico idóneo, es importantísimo llevar una vida saludable, sin estrés y favoreciendo la interacción social”, afirma.

Otro factor determinante es que trata de enfermedades crónicas que van a evolucionar en brotes de mejoría y empeoramiento, por lo que es fundamental transmitir al paciente la extensión de su enfermedad para que pueda afrontarla mejor: “La enfermedad durará en el tiempo y que a lo largo del tratamiento, aunque sea efectivo, se podrán producir empeoramientos y esto será normal”.

Pero, ¿quién traduce todos estos síntomas físicos y sus consecuencias emocionales? Cada vez son más los profesionales de la psicología que se adentran en el ámbito de la psicodermatología con este objetivo. Entre ellas, Lucía Tomás, presidenta del Colegio Profesional de Psicología de Aragón (COPPA) y profesora de la Universidad de Zaragoza recientemente galardonada con el premio Herman Musaph de psicodermatología por su contribución al avance de esta disciplina a nivel internacional.

Dolor físico y emocional

Entre los principales síntomas que se desarrollan en torno a estas dolencias encontramos la sintomatología ansiosa o depresiva en uno de cada tres pacientes. “Otros síntomas son la preocupación dismórfica, ideación suicida, percepción de estigmatización y aislamiento social”, afirma la experta.

“Los avances principales en nuestro campo de trabajo se centran en la creación de evidencia científica sobre el malestar psicológico y social que supone convivir con algunas de estas enfermedades y como pueden alterar la calidad de vida de nuestros pacientes. En definitiva, el objetivo no es otro que informar a la comunidad científica y a la sociedad en general sobre aquellos aspectos a tener en cuenta para poder ofrecer una atención dermatológica de excelencia.

En sus propias palabras, la psicodermatología, también conocida como dermatología psicosomática, empieza a tener más auge en nuestra comunidad autónoma donde cada vez son más los profesionales que se interesan en este campo de actuación tradicionalmente olvidado por la comunidad médica: “Hemos empezado a implantarlo a través de Proyectos de Mejora de Calidad en Salud en hospitales como el de Calatayud, Alcañiz y en centros hospitalarios de Zaragoza como el Royo Villanova o el Miguel Servet”.

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