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Opinión

Gastronomía

El queso en extinción

De seguir acechando el oso y el lobo a las ovejas y las cabras, los pastores y queseros del Pirineo se verán obligados a echar el cerrojo a sus cabañas.

Queso
El queso en extinción
Pixabay

Es un ritual que lleva a cabo tan solo una mañana a la semana. Toma un pedazo de un exquisito queso artesanal elaborado en un recóndito lugar del Pirineo oscense. Lo compra en la única quesería de Zaragoza donde se encuentra este manjar no apto para grandes superficies. Corta unos trozos finos y los saborea poco a poco, intercalando cada bocado con su pan preferido recién salido de la vieja tahona. El momento le trae aromas de su niñez. Suele recordar entonces dichos de su abuelo que, con el tiempo, han ido cobrando más sentido. "En vida se va dejando todo", solía decir.

Tiene por costumbre acompañar este momento especial del día con otro de sus placeres: la lectura sosegada del HERALDO. Lo degusta con similar avidez, saboreando con deleite cada noticia, aunque alguna le amarga el paladar. Y en esas estaba este jueves cuando, en la sección de Huesca, se topó con un titular que le desconcertó: "La osa Sarousse reaparece cerca de Campo y mata a una oveja". Leyó la información hasta el último párrafo, que recogía una frase del ganadero afectado a modo de sentencia: «Las ganaderías extensivas son incompatibles con lobos y osos. Hoy tienes que tener rebaños grandes para sobrevivir». Entonces cayó en la cuenta de que aquella noticia guardaba una estrecha relación con su rito semanal. Su preciado manjar se elaboraba con leche de cabras y ovejas que pastaban en praderas como las de Campo. De seguir acechándolas el oso y el lobo, los pastores y queseros se verían obligados a echar el cerrojo a la cabaña. Y adiós al rico queso. Le dieron ganas de impulsar una campaña contra la extinción del lácteo y la madre del cordero bajo el lema "Salvemos el queso del Pirineo".

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