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LITERATURA 

De Prada: “Ana María Martínez Sagi es un emblema del ajetreado y trágico siglo XX español”

El autor de 'Las máscaras del héroe' y 'La tempestad' publica una inmensa biografía literaria de la escritora, periodista, deportista y exiliada 

Juan Manuel de Prada muestra la fascinación irresistible por la vida extremada de Ana María Martínez Sagi en su libro 'El derecho a soñar'.
Juan Manuel de Prada muestra la fascinación irresistible por la vida extremada de Ana María Martínez Sagi en su libro 'El derecho a soñar'. una biografía literaria de más de 2.000 páginas.
Oliver Duch.

Juan Manuel de Prada (Baracaldo, 1970) es escritor y columnista. Ganó el premio Planeta, el premio Primavera y el Biblioteca Breve, y es premio Julio Camba y Mariano de Cavia de periodismo. Deslumbró con ‘Las máscaras del héroe’, inspirado en el poeta y ‘sablista’ Pedro Luis de Gálvez, y poco después se hizo con el Planeta con ‘La tempestad’. Ahora, regresa a una enigmática figura que le ha fascinado desde que supo de ella: la poeta, periodista, deportista, fotógrafa, feminista y profesora Ana María Martínez Sagi (Barcelona, 1907 - Sampedor, Barcelona, 2000) .

¿Cómo llega a Ana María Martínez Sagi y qué le lleva a interesarse por ella?

A mediados de los años 90, yo estaba muy interesado en el rescate de escritores raros y malditos, como se prueba en mis obras ‘Las máscaras del héroe’ o ‘Desgarrados y excéntricos’. Un día leí en un libro de entrevistas de César González-Ruano, titulado ‘Caras, caretas y carotas’. una maravillosa semblanza de una joven poeta catalana, Ana María Martínez Sagi, musculada y curtida por el sol, que lanza jabalina, escribe reportajes, se proclama republicana y llega a Madrid dispuesta a publicar su primer libro de poemas, titulado ‘Caminos’.

Y se prendó de ella, claro.

¿Quién no se iba fascinar con un personaje así? Cuando leí ese primer libro suyo me di cuenta, además, de que era una magnífica poeta. Así que me lancé a la tarea de desempolvar su figura y... ¡descubrí que estaba todavía vida, viviendo en el anonimato, en un pueblo de Barcelona, nonagenaria y sola! Me conmovió tanto el personaje que decidí que tenía que darla a conocer a mi generación.

¿Por qué decide dedicarle una novela como ‘Las esquinas del aire’, con elementos de realidad y ficción?

Yo acababa de ganar por entonces el Premio Planeta con ‘La tempestad’, y en la editorial les pareció “veneno para la taquilla” que, después de mi novela veneciana, publicase un ensayo sobre una mujer desconocida. Por entonces las editoriales no hacían todavía caja con el postureo feminista. Y me convencieron para que hiciera algo que pareciera una novela, y fue ‘Las esquinas del aire’. Así que fantaseé sobre mi búsqueda de Ana María; y Ana María fantaseó sobre su propia vida. De modo que esa acumulación de fantaseos había que compensarla con una biografía exhaustivamente documentada como ‘El derecho a soñar’.

Retrato de juventud de Ana María, que sería una gran deportistas en atletismo, tenis, esquí...
Retrato de juventud de Ana María, que sería una gran deportistas en atletismo, tenis, esquí...
Archivo De Prada.

El libro de más de 2.000 páginas que acaba de publicar en en un estuche en dos volúmenes en Espasa y presenta en Zaragoza, en la Fundación Caja Rural de Aragón, el miércoles 16, a las 19.00.

Curiosamente, la vida verdadera de Ana María es mil veces más apasionante que la vida fantaseada que me contó en vida. Pero para lograr reunir toda la documentación necesaria he necesitado veinte años y recorrer el mundo entero.

¿Le llamó para darte todos tus materiales? ¿Qué pesó más, el deseo de ampliar sus conocimientos sobre ella o la fuerza del personaje para realizar una biografía literaria tan exhaustiva?

Ana María no me llamó para darme nada. Fui yo quien la llamé, al descubrir que ella estaba viva, y le escribí para solicitarle una entrevista. Fue después de conocernos, después de encontrarnos muchas veces, después de pasar muchos días a su lado, escuchándola, viéndola reír y llorar, cuando surgió entre nosotros la confianza suficiente para que ella me confiase su obra inédita, con la promesa de que intentaría publicarla cuando hubiesen pasado veinte años de su muerte. Yo empecé a cumplir con ese compromiso con la antología ‘La voz sola’ (Fundación Santander, 2019) y seguiré cumpliéndolo con nuevas publicaciones (en enero la Fundación Santander publicará un volumen con sus prosas inéditas). Fue preparando la edición de su obra inédita cuando descubrí que había inexactitudes y lagunas en el relato de su vida, y me picó tanto el gusanillo de la curiosidad que me lancé a una investigación oceánica que me ha llevado por más de ochenta archivos en todo el mundo. Creo, sin exageración, que la vida de Ana María Martínez Sagi, es un emblema del ajetreado y trágico siglo XX español; una vida extrema y apasionante.

Poeta, periodista, gran deportista en varias modalidades (atletismo, tenis, jabalina...), incluso directiva del Barcelona. ¿Era de verdad “una mujer sin encaje”, como reitera en varias ocasiones?

Sin duda, era una mujer a la que movía una desazón personal, fruto de sus difíciles relaciones con su familia y de su sexualidad, que la obligaron a una vida de constante destierro espiritual. Creo que el hecho de que realizara tantas actividades diversas tenía que ver con una desazón interior muy profunda. Pero esa desazón fue también el motor de una vida llena de azares y aventuras increíbles, algunas en el filo de la navaja.

Ana María fue una adelantada del feminismo: amó a varias mujeres y se acercó a algunos hombres para intentar ser madre.
Ana María fue una adelantada del feminismo: amó a varias mujeres y se acercó a algunos hombres para intentar ser madre.
Archivo De Prada.

Fue republicana y estuvo en el frente de Aragón y en Caspe con el Consejo General de Aragón. ¿Qué sucedió allí, cómo se comportó?

Durante el primer año de la guerra, Ana María disfrutó de la privanza de los líderes anarquistas en Aragón, Joaquín Ascaso y Antonio Ortiz. Sin duda, vio cosas terribles, o al menos supo de ellas. Y, como cuento en ‘El derecho a soñar’, estuvo muy implicada, tanto vital como ideológicamente, con lo que en Aragón ocurrió durante estos años. Tuvo mucha relación con Joaquín Ascaso y con el escultor Honorio García Condoy. Durante los primeros años de su exilio seguirá muy vinculada a los anarquistas, arrastrando episodios oscuros de la Guerra. Hasta aquí puedo contar...

Amó a la poeta y novelista Elisabeth Mulder, especialmente, tuvo relaciones con hombres, pero pareció siempre, en los afectos, una mujer a la deriva.

Creo que sus relaciones más sinceras y apasionadas fueron con mujeres, muy en especial con Elisabeth Mulder, aunque hubo otras mujeres muy importantes en su vida, como por ejemplo Marie-Thérèse Eyquem, que llegaría a ser secretaria general del partido socialista francés, de la mano de Mitterrand. Sus relaciones con hombres, en cambio, creo que tuvieron mucho que ver con sus ansias de ser madre. El anhelo de maternidad es una constante en su poesía y en su vida, y también el alimento mayor de su "derecho a soñar".

Ana María fue una adelantada a su tiempo: una feminista con carácter.
Ana María fue una adelantada a su tiempo: una feminista con carácter.
Archivo de Prada.

Resalta su feminismo. ¿En qué sentido fue feminista?

Fue una feminista pionera, socia fundadora en Barcelona del Club Femení i d'Esports, el primer club cultural y deportivo para mujeres trabajadoras constituido en España. Además, estuvo presente, a través de la prensa, en todos los grandes debates feministas de la época: sufragio femenino, conciliación laboral, incorporación de la mujer al deporte... Curiosamente, siendo directiva del F. C. Barcelona, fue una detractora furibunda del fútbol femenino. Sostuvo muchas polémicas, tanto con detractores del feminismo como en el propio seno del feminismo, donde -también entonces- existían facciones encontradas.  

¿Fue, esencialmente, una mujer varada en el abismo de la soledad?

Aunque tuvo relaciones con diversos hombres y mujeres, creo que fue una mujer siempre ‘desterrada’, no solo en el sentido literal de la palabra (un exilio de cuarenta años), sino también en el figurado. Tuvo diversas relaciones, con hombres y mujeres, pero ninguna colmó sus anhelos interiores. Creo que la compañía que la hubiese de verdad satisfecho no la encontró nunca, o la encontró pero se desvaneció enseguida...

Se carteó con mucha gente, pero especialmente llama la atención su relación epistolar con la poeta Carmen Conde y la narradora Mercè Rodoreda, que regresó del exilio como ella. ¿Por qué no conectaron, por su visión desgarrada, por su impostura o debido a que mostró algunos arrebatos de locura o desorientación?

Ana María, con los años, se fue convirtiendo en una mujer gimiente, quejumbrosa, con sus ribetes de mujer tóxica. Y, a medida que el peso de la soledad fue más gravoso, desarrolló conductas cada vez más ariscas. Además, creo que sentía una rara complacencia en regodearse en sus desgracias. Y no hay que olvidar que era una mujer que se creía asistida por el "derecho a soñar"; es decir, a alterar la realidad. Todo ello la hacía una compañía difícil.

Ana María en sus buenos días como jugadora de tenis.
Ana María en sus buenos días como jugadora de tenis.
Archivo De Prada.

Murió casi en el olvido, pero mucha gente se la ha recordado a usted. ¿Qué resaltaría de esa memoria coral?

Creo que la memoria es siempre personal. Todos recordamos el pasado no como efectivamente fue, sino como nos conviene que hubiese sido. A través de la memoria rectificamos el pasado, lo remolamos, lo dulcificamos, lo refutamos, lo borramos, lo inventamos.  Ana María así lo hizo, a través de su "derecho a soñar"; y todas las personas que me hablaron de ella me ofrecieron ‘versiones’ de Ana María, a veces coincidentes, a veces complementarias, a veces por completo en las antípodas. Todos los testimonios necesitan siempre una cierta... corrección.

"Ana María es una poeta extraordinaria, con poemas que nada tienen que envidiar a sus coetáneos, de un raro y memorable ‘misticismo carnal’ y una emoción insuperable, sobre todo los que dedica a evocar su idilio con Elisabeth Mulder en la isla de Mallorca"

Firmó nuevo libros y numerosos artículos. En alguna entrevista que le hicieron en 1968 o un texto que leyó en un recital en Mallorca, allá por 1970, se quejaba de la nueva poesía, de los Novísimos, con amargura y rencor. ¿Es la constatación de su derrota, del olvido, del abandono? ¿Es su crítica a los vencedores y a la ‘gauche divine’?

Bueno, Ana María descubre en su primera visita a Barcelona que los jóvenes antifranquistas son en realidad hijos de papá que se han beneficiado del franquismo para medrar y que hacen una oposición de salón (o más bien de pub), pegados al gin tonic. Creo que no le faltaba razón, aunque desde luego en su actitud actúan otras razones: Josep Maria Castellet, el antólogo de ‘Nueve novísimos’, rechazó publicarle algún libro, las jóvenes feministas de la época no le hicieron caso y, en general, el mundo cultural catalán la recibió con desdén, como si se tratase de una reliquia de otra época. 

Una de sus escasas fotos con su amada Elisabeth Mulder: pasaron unos días inolvidables de intenso amor en Mallorca.
Una de sus escasas fotos con su amada Elisabeth Mulder (de negro): pasaron unos días inolvidables de intenso amor en Mallorca que Ana evocaría en poemas sensuales y carnales.
Archivo De Prada.

Con los dos libros de la biografía en la mano, con la glosa abundante de sus poemas, de sus textos de prensa y de sus cartas que hace en le libro, etc. ¿Queda algo por decir o saber de ella? ¿Con qué parte de su obra se quedaría?

Como decía al principio, Ana María es una poeta extraordinaria, con poemas que nada tienen que envidiar a sus coetáneos, de un raro y memorable ‘misticismo carnal’ y una emoción insuperable, sobre todo los que dedica a evocar su idilio con Elisabeth Mulder en la isla de Mallorca. Estoy seguro de que poco a poco se irá reconociendo, tal vez cuando alguna buena editorial publique una antología de su obra. Creo que quedan muchas cosas por saber de ella, su vida esta llena de apasionantes misterios, y creo que el paso del tiempo la irá convirtiendo en un nombre de referencia.

EL LIBRO

'El derecho a soñar'. Ana María Martínez Sagi. Biografía literaria en dos volúmenes de Juan Manuel de Prada. Espasa. Presentación: Miércoles 16, a las 19.00, Fundación Caja Rural de Aragón. Antiguo Casino Mercantil. 

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