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Elena Cid: "Víctor Ullate es la persona que más ha hecho por la danza en España"

La cineasta zaragozana ultima un largometraje documental sobre la figura del bailarín y coreógrafo aragonés

La cineasta zaragozana Elena Cid, en la trasera del Plata.
La cineasta zaragozana Elena Cid, en la trasera del Plata.
José Miguel Marco

Elena Cid es cineasta, zaragozana y hace algo más de dos años se embarcó en la aventura de llevar al formato de largometraje documental la figura del bailarín y coreógrafo aragonés Víctor Ullate. Es el reto más ambicioso de una carrera jalonada sobre todo por hitos en el cortometraje y la televisión, y que en el último lustro ha derivado hacia el documental con un logro exitoso, ‘Bécquer y las brujas’ (2018), premiado en los Simón del cine aragonés, estrenado en Aragón TV (que también tiene los derechos de su futuro trabajo sobre Ullate) y aireado igualmente en La 2 de Televisión Española.

Usted estudió Químicas y Marketing. ¿Inercia, convencimiento o una mera base para acometer su pasión por hacer cine?

Yo lo tenía muy claro, pero como tuve que oír ‘del arte no se vive’ acabé haciendo Químicas y Marketing. Lo del estudiar marketing lo decidí al ver una foto de una sala de mezclas con una cámara de vídeo; lo de Químicas fue por la curiosidad de entender el mundo, pensé que si entendía un átomo sería más fácil, pero no funcionó, nunca he entendido nada del todo. Eso sí, la ciencia te estructura el cerebro de una forma diferente, te dota de herramientas para resolver problemas, y eso es fundamental a la hora de hacer cine.

¿Cómo mezcla eso con las vis artística?

El arte da otras cosas, y combinarlo todo sería lo ideal, pero cuando enchufas el lado científico del cerebro es como cablearte la cabeza para ejecutar ciertas tareas, mientras que para otras hay que resetearlo y cambiar la configuración al artístico.

Lo que sí mezcló fueron las dos carreras.

Sí, Marketing por las mañanas y Químicas por las tardes. Me gustaba salir, además, así que no tenía mucho tiempo para nada. Finalmente tardé un poco más en acabar Químicas, y entonces fue cuando me adentré en el mundo de los cortometrajes, haciendo talleres formativos, conociendo el sector… trabajé mi primer cortometraje junto a Jorge Blas, que me animó a lanzarme: se llamaba ‘Intuición’, en Super 8, con Nacho Rubio como protagonista y Salomé Jiménez en el reparto. Por ahí asomaban Lamata, Jorge Nebra... hablamos de 1999.

Usted vive en Madrid, pero no.

Eso es. Voy y vengo, aunque en estos últimos dos años he estado más en Zaragoza. Somos unos cuantos haciendo eso. Con el AVE a hora y cuarto muchos tenemos aquí la base, viviendo entre dos tierras.

No sé si hacer una alusión a la canción de Héroes. ¿La hago?

Como quieras -ríe- pero es que es así, vivo de esta manera.

¿Qué vino después?

Otro corto, ‘El séptimo arte’, protagonizado por Nata Moreno, que ganó el Goya con su documental sobre Ara Malikian. También trabajé con Paula Ortiz, nos alternábamos en tareas de dirección y ayudante de dirección, aprendiendo sobre la marcha. Comenzó la Academia del Cine Aragonés y allí estuvimos… luego llegó ‘Amne’ con Salomé, Nestor Arnas y Miguel Aparicio, y en 2007 ‘La cara B’, de nuevo con Salomé y Nacho Rubio.

‘Bécquer y las brujas’ le trajo muchas alegrías en tiempos recientes, con Laura Contreras, Laura Gómez-Lacueva y Rubén Martínez en el reparto; su génesis está en otro espacio de éxito al que aportó mucho trabajo y esfuerzo.

Nació en ‘Cuarto milenio’, donde estuve trabajando entre 2005 y 2012, fueron 250 programas. Allí gocé de un aprendizaje increíble, un sitio fantástico para trabajar. Me llamaba la atención que no se hubiese tocado el tema en el cine y con un afán documental, así que tras investigar un poco sobre Bécquer en Soria para otro trabajo creí que era una buena idea hacerlo yo. El mundo becqueriano y las brujas a la vez, el magnetismo de Trasmoz… buscaba una estructura diferente, además de conectar con un público joven, y salió bien. Fue durísimo, eso sí, pero trajo alegrías y un pie para seguir haciendo cosas.

Defendía usted un tratamiento más analítico de la figura de la bruja.

Sí, se hizo una enorme injusticia con aquellas mujeres, y se habla poco de ello. Sigue sin tocarse el tema con la seriedad necesaria. Miles de mujeres asesinadas, torturadas… y nos reímos, hacemos del personaje algo grotesco. Da que pensar.

¿Cuál fue la historia más espeluznante de las que grabó en ‘Cuarto milenio’?

La primera, sobre un crimen de Vallecas, con exorcismo incluido. Paco Plaza hizo una película sobre aquello, llamada ‘Verónica’. Además del punto del terror, me llamaba la atención la tragedia humana detrás del suceso. Fue terrorífico: de ahí en adelante, todo me pareció ligero en el trabajo.

El reto actual es analizar en clave fílmica a Víctor Ullate, y también está siendo un proceso complejo.

Lo de Ullate es extraño, nunca me había adentrado en el mundo de la danza, pero leí su biografía y me llamó mucho la atención; sobre todo, saber de los padres de Ullate, Julián y Felisa, y su actitud amorosa a la hora de apoyar la vocación de su hijo. Tras dos años largos dedicada al documental, creo que Víctor Ullate es la persona que más ha hecho por la danza clásica en España. En 1979 creó la Compañía Nacional de Danza; antes fue bailarín, etapa de la que no existe mucha documentación, sobre todo gráfica. Hemos accedido a material inédito impresionante sobre sus años de bailarín, y hemos encontrado datos increíbles sobre la notación de la danza o la evolución de este arte en la historia.

¿Cómo ha reaccionado el maestro a este trabajo?

Ha pasado una época delicada, cerró su compañía y la Fundación. El rodaje ha sido muy complicado, en plena pandemia, con el mundo de la danza totalmente parado; hablando con sus propios hijos o con Lola de Ávila, Nacho Duato, Lucía Lacarra y Mónica Cruz, que salen en el documental, eres más consciente de las dificultades por las que ha pasado y pasa este sector. Mónica y Penélope Cruz, por cierto, tienen un cariño inmenso a Víctor Ullate.

En Berlín hizo usted otro descubrimiento sobre Ullate.

Si, la reverencia que genera. En diciembre estrenaban su ‘Don Quijote’ allá, y fuimos, aunque el estreno estuvo comprometido por la ola de ómicron. Allí nos dimos realmente cuenta de su relevancia internacional, de la admiración que le brindaban figuras como el moldavo Dinu Tamazlacaru o la cubana Yolanda Correa. Hasta el personal del Stage Ballet estaba emocionado, aunque curiosamente haya muy poco material suyo en internet en idioma inglés; ahora se está preparando en Alemania un libro sobre él. 

¿Cuándo se podrá ver su trabajo?

No lo sé. Nos ha apoyado el Ayuntamiento de Zaragoza y la Diputación Provincial, pero ahora mismo nuestro documental está paralizado, aunque muy avanzado, por problemas administrativos con el Gobierno de Aragón, que ojalá se resuelvan; no es complicado si hay voluntad. No somos los únicos en esa situación, por desgracia.

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