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POESía aragonesa. ocio y cultura

El libro coral de 26 sabores que se cocinó en secreto para el poeta Rosendo Tello

El jueves 18, a las 19.00, en el museo Pablo Serrano, se presenta el homenaje al gran poeta: ‘La cadencia del mundo’ (Olifante Ibérico)

Rosendo Tello en su casa: desde se quedó si voz y enfermo de la mano derecha, no ha dejado de escribir.
Rosendo Tello en su casa: desde se quedó si voz y enfermo de la mano derecha, no ha dejado de escribir.
José Miguel Marco.

Desde el pasado mes de enero, el poeta, editor y traductor Manuel Martínez Forega, en alianza con la editora de Olifante, Trinidad Ruiz Marcellán, puso en marcha un proyecto: un libro de homenaje al poeta y profesor Rosendo Tello Aína (Letux, Zaragoza, 1931), ‘La cadencia del mundo’, que ha cumplido en 2021 90 años. Forega se puso en contacto con poetas, profesores, actores, exalumnos, editores y amigos del autor de ‘Las estancias del sol’, y un libro coral se fue cocinando en silencio y en secreto. El lunes de la semana pasada, Forega y Trinidad Ruiz Marcellán, y otros amigos como Miguel Ángel Yusta, Javier Barreiro y Adolfo Burriel, acudieron a visitar al poeta con el volumen cuadrado, de la serie Olifante Ibérico. El rostro de Rosendo Tello fue todo un poema, si aún puede decirse así, pero un poema de perplejidad y de felicidad. Rosendo Tello perdió el habla hace más de una década, pero sigue escribiendo con la mano izquierda, sigue soñando versos cruzados por melodías musicales y sigue leyendo. “Sospechaba que podía haber algo. Una plaquette, quizá, un homenaje sencillo, pero un libro así no, desde luego que no”, dice a HERALDO. El libro se presenta el jueves 18, a las 19.00 en el museo Pablo Serrano, en colaboración con la librería Antígona.

La experiencia fue absolutamente gozosa. Rosendo Tello y su mujer Maribel Sánchez, que también firma un texto entre los 26 autores, invirtieron la tarde completa en la lectura del libro. “No me lo podía creer. La calidad de los textos es incuestionable. En todas las direcciones -explica, con sus dificultades, Rosendo-. Una de las sensaciones que he tenido es que todos, desde distintas esferas, conocen bien mi poesía. Y la intimidad que hay en ella”. Hay tanto que leer, textos evocadores, fragmentos de crítica literaria, análisis intensos, poemas directos o indirectos, que Rosendo Tello se lo pasó en grande. Como si hiciera un viaje en el tiempo, como si recordase afectos, poetas que fueron compañeros de la Peña Niké o de otros lugares, como si asomase al umbral de su propia alma observada por otros.

“No me lo podía creer. La calidad de los textos es incuestionable. En todas las direcciones. Una de las sensaciones que he tenido es que todos, desde distintas esferas, conocen bien mi poesía. Y la intimidad que hay en ella”

No se trata de poner ningún texto por encima de otro. El asombro por el unánime cariño fue total, y se le viene a la cabeza, de entrada, el esfuerzo general, la mirada, la interpretación. Le ha encantado el comentario exhaustivo que hace Pepe Melero de sus memorias; la lectura apasionada de José-Carlos Mainer, “qué gran conocedor de mi poesía”, y de Javier Barreiro; pero también de Luis Felipe Alegre, el rapsoda y actor de El Silbo Vulnerado que edicó un CD con la voz del poeta. “Y cómo olvidar a Ángel Guinda, que pelea contra la adversidad día tras día, o José Verón Gormaz, que murió antes de poder ver el libro. Algo así impresiona mucho, pero todos todos están conmigo”. El artículo de Carlos Bozalongo también ha gustado mucho porque recrea al profesor que era Rosendo Tello. “La verdad es que siento que tengo que hablar de todos, uno por uno, de su generosidad, de su cariño, de su conocimiento de mi poesía. Mil gracias”.

La nómina de 26 colaboradore de 'La cadencia del mundo' es la siguiente: Luis Felipe Alegre; Chusé Aragüés; Javier Barreiro; Carlos Bozalongo; Adolfo Burriel Borque; Antón Castro; Mariano Castro; José Antonio Conde; José Luis Corral; Miguel Ángel Domínguez; Juan Domínguez Lasierra; Javier Fernández López; Ángel Guinda; José-Carlos Mainer; Berna-Leticia Martínez Forega; Manuel Martínez-Forega; José Luis Melero; Josian Pastor; Emilio Quintanilla Buey; Inés Ramón; Tomás Roures; Trinidad Ruiz Marcellán; Maribel Sánchez; Rosendo Tello Aína (se incorpora una breve selección de sus poemas); José Verón Gormaz y Miguel Ángel Yusta.

“Y cómo olvidar a Ángel Guinda, que pelea contra la adversidad día tras día, o José Verón Gormaz, que murió antes de poder ver el libro. Algo así impresiona mucho, pero todos todos están conmigo”.
La contraportada y la portada del libro de Olifante Ibérico, dedicado a Rosendo Tello, poeta de la luz, poeta de la luz y de la luna, poeta de la música, del jardín y de las fuentes.
Archivo Olifante.

Maribel Sánchez, su esposa, su compañera, también su faro para las cosas prácticas, explica así a su compañero: “Aunque pueda parecer cursi, creo sinceramente que Rosendo Tello ha sido un buen marido, un buen padre, pero si algo lo ha distinguido por encima de todo ha sido su amor a la poesía. Siempre se ha dedicado a la poesía. La cantidad de viajes que nos hemos perdido, o que me he perdido yo, por su compromiso con la poesía, ahí están: la ha escrito, la ha sentido, la ha vivido”.

Maribel también acepta otro desafío, cómo define ella su lírica. “Yo creo que la clave de su lírica es su gran imaginación. Su poesía es un mundo imaginativo y completo. El sentimiento que te llega viene de la imagen, de la belleza y de la música. Su poesía es imaginativa, sí, pero también tiene un ritmo único, incluso cuando se queja lo hace con imaginación”, concluye. Rosendo, entonces, selecciones este poema: “mira la imagen, guarda bien el gesto / de su interior, indaga si aún respiro”.

“Yo creo que la clave de su lírica es su gran imaginación. Su poesía es un mundo imaginativo y completo. El sentimiento que te llega viene de la imagen, de la belleza y de la música. Su poesía es imaginativa, sí, pero también tiene un ritmo único, incluso cuando se queja lo hace con imaginación”, dice Maribel Sánchez, la esposa del poeta

Por su parte, Manuel Martínez Forega ha escrito a propósito de 'La cadencia del mundo': “Gracias a Maribel por llevarnos de la mano en la oscuridad; y gracias a nuestra excelente editora Trinidad por haber acogido en la hermosa Olifante Ibérico este homenaje absolutamente imprescindible a Rosendo Tello, Premio de las Letras Aragonesas”.

Un poema de Rosendo Tello

FÁBULA DE LA FUENTE 

Un día regresé junto a la fuente

subiendo el monte y recordando al paso

el día aquel lejano en que la vi.

Esperando se hallaba, florecientes

los granados, la roca de cristal,

manando agua como luz, purísima.

Y allí estaba, en el monte silencioso,

cantando desde siempre su canción.

Todo el sentido y la sabiduría

son la gracia del orden natural,

eternamente joven.

La confusión del tiempo actual, mudable,

y el primordial, solvente, es una franja

en que chocan, con fulgor de relámpago,

dos amores contrarios. El engaño,

la sensibilidad con que suplanta

su voz el corazón, el pozo ciego

de percepción, son causa de extravío:

vestimos el pasado con ropaje

de presente. Quien sabe unir dos tiempos,

con la fuente cantando su canción,

consagra su futuro.

('El regreso a la fuente', Zaragoza, Prames, 2011, p. 29.

MANUEL FOREGA RESPONDE A DOS CUESTIONES

-¿Quién es Rosendo Tello, qué llama la atención de su voz?

Rosendo Tello es un poeta no únicamente brillante; es “luminoso”. Por otra parte, Rosendo es un poeta que se conoce a sí mismo y se desarrolla en la acción. Tello no se agota inútilmente en la introspección psicológica; diría más: yo creo que Tello siente horror por los espíritus meramente especulativos. Prefiere ese orteguiano impulso del dentro hacia el fuera que constituye toda acción poética, toda acción creadora.

-¿Cómo ha quedado el libro, a su criterio?

-El libro ha quedado magnífico desde ambas perspectivas esenciales: la formal (es un libro hermoso en una colección preciosa), con un trabajo de edición impecable, y, por otra parte, el contenido atiende en grado benéficamente superlativo a varios de los asuntos que habéis ido herborizando los autores: desde el texto puramente emotivo, vital, residente en la entraña del amor, como el de Maribel, hasta el más aséptico pero no menos importante de Javier Barreiro sobre la recepción crítica de la obra de Rosendo que incluye, además el repertorio de su bibliografía completa y de las profusas referencias críticas.

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