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aragón es extraordinario

Trinidad Ruiz Marcellán y Litago, elegancia asonante y consonancia militante

Trinidad fundó hace 42 años la editorial Olifante, especializada en poesía

Hace ahora 42 años, Trinidad Ruiz Marcellán fundó la editorial de poesía Olifante. Ella es de Agón, en el campo de Borja, pero tiene su casa (y la editorial) en Litago, con la compañía fiel del Moncayo, que más que vigía es cómplice, tenga o no esa boira en la azotea que tan bien le queda al monte mágico.

“Nací en Agón –recuerda Trinidad– y mis primeros recuerdos del paisaje ya tenían al Moncayo como referencia, la mirada del monte en la lejanía; aquello es llano y se divisa desde lejos. Este territorio marca mi identidad; creo que de ninguna manera hay que perder la tradición ni la identidad, la originalidad está en los orígenes. Los avances deben sustentarse en lo que ya conocemos, así se puede partir hacia algo nuevo”.

Olifante se ajusta a ese credo en cada poro de su jardín de ideas, y que perdone Sergio Algora la oportunista reversión de su maravillosa alegoría. La editorial no se ha detenido por la pandemia; en realidad, ni siquiera ha aflojado el paso. “En este último año el tiempo parecía dilatarse aún más por aquí, en la montaña; había tiempo extra para hacer lecturas, atender originales que llegan a diario por la red… los poetas vivieron ese tiempo de confinamiento intensamente, y han hecho cosas que no pensaban hacer por falta de tiempo. En estos últimos meses hemos publicado más que otros años, casi dos libros al mes. Como editora soy consciente de que a veces se publica más de lo que deberíamos, pero eso me lleva a una reflexión hacia la humildad; la valoración de un poema no debe ser solamente de un grupo. Es clave dar a conocer cosas que quizá no agarran a la primera y que luego acabas viendo como una hermosa palabra poética puesta en pie. Me encantan las primeras ediciones, y dar oportunidades”.

Han llegado reconocimientos este año para Olifante, además. “Los premios siempre son una alegría; ‘Felicidad’, de Olga Novo, obtuvo el Premio Nacional de poesía, y con Ana Luisa Amaral, portuguesa, ha llegado el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. Ángel Guinda ha sido finalista del Premio de la Crítica y otros libros que han salido este año han asombrado, creo que están todos a un nivel muy alto con Jorge Dot, Jorge Martínez, Celia Carrasco... hace 42 años decidimos no salir a buscar autores, preferimos encontrarlos; vas a escuchar poesía, claro, y en esos encuentros aparece siempre gente joven y talentosa. Hallar a alguien como Celia Carrasco Gil, que debuta con nosotros y es del Moncayo, con apenas 18 años de edad, es reconfortante, una alegría; su procedencia se aprecia en la poética, en la elección de palabras, tiene ‘paisaje’ entre líneas. También miramos hacia el extranjero desde siempre, con primeras ediciones en España de poetas que ya tenían prestigio en su país. También nos gusta hacer seguimiento de autores conocidos con los que tenemos afinidad, desde el propio Guinda a Antón Castro”.

Trinidad entona un mea culpa muy sentido. “Sí, va dirigido a los poetas por lo pesados que somos con las correcciones; luego se alegran, pero a veces cuesta digerir una corrección sobre algo que ellos ya han corregido. Es mejor que cualquier problemita lo vea antes el editor, aunque siempre hay alguna errata, es inevitable”.

Olifante tiene muy buena relación con la Casa del Traductor en Tarazona y con la Casa del Poeta en Trasmoz. “Tienen mucha fuerza y debe notarse en estos pueblos. La Casa del Poeta la creó Olifante en Trasmoz; está ahora en manos de Mariano Castro y María José Sáenz, ambos poetas, que la gestionan de maravilla. Aquí tratamos de potenciar la presencia de los autores en las presentaciones, creo que eso anima a leer. Yo, por mi parte, les decía a mis alumnos del instituto de Tarazona que leer facilita muchas cosas, hasta ligar con más recursos verbales, algo que aumenta el atractivo a la par que el intelecto. ¿Y por qué la poesía? Bueno, creo en la especialización, y la poesía dice muchas veces en pocas palabras lo que comunican 20 páginas de narrativa”.

Longevidad y libro en blanco

La autora y editora de Agón tiene un poder secreto que va a dejar de ser secreto en la próxima frase. “Voy a hacerme centenaria como poco –ríe– y quiero seguir trabajando con la misma intensidad, recuerda que el tiempo aquí se dilata; y Olifante seguirá después de mí, estará en unas manos excepcionales, como pasa con la Casa del Poeta. Al artista Ricardo Calero, que admiro profundamente, le dije hace poco que como él también se va a hacer muy mayor, me gustaría que cuando llegue mi final lo tradujese, quizá con un libro en blanco; no es la nada, sino el silencio, y un campo de libre interpretación”.

Homenaje a los Bécquer para celebrar su huella en el Moncayo

Mañana hay fiesta poética en Litago, a partir de las 12.00. “Rafa Ávila, el alcalde de Litago, y Julio Zaldívar, director gerente por la Fundación, son las cabezas de la idea: una exposición que homenajea a los hermanos Bécquer. El añlo pasado –explica Trinidad– era el 150 aniversario de la muerte de los hermanos; se hizo una exposición con vocación itinerante y primera parada en la Diputación de Soria, que constaba de fotografías aportadas por la Fundación Tarazona tras un concurso ya realizado, además de muestras de la ruta Bécquer que impulsamos desde Olifante hace 15 años con los Festivales de Poesía del Moncayo. La ruta es de 7,5 kilómetros y la señalética estaba deteriorada por la meteorología, así que tras hablar con los alcaldes que la tienen en sus municipios, que son Vera de Moncayo, Trasmoz y Litago, se apostó por recuperarla en sus ocho paradas; la Comarca de Tarazona se involucró al máximo”.

La itinerancia de la miuestra se ha recuperado con esta fiesta de Litago. “Se ha divicido en dos espacios, y durará un mes; en la ermita del Pilar, junto al Ayuntamiento, está la parte dedicada a la ruta Bécquer, y en la ermita de San Sebastián que tenemos algo más arriba, las fotografías de la Fundación Tarazona. Se inauguran dos cerámicas: una con mi texto ‘Para quedarte’ y el cuadro ‘El obsequio’ de Valeriano Bécquer, que está en El Prado y creemos se corresponde a la fiesta mayor de Litago. En la ermita de San Sebastián se estrena el Rincón de la Lectura de Bécquer con una cerámica inspirada en una poesía de Antón Castro, e ilustrada por Josema Carrasco. Jorge Martínez, autor de la editorial y cantante de Despierta McFly, va a cantar. Luego comeremos y beberemos, claro”.

El traductor y los poemas en la notas al margen

Trinidad es uno de esos pozos de sabiduría que saben saciar la sed de conocimiento sin abotargar al oyente. ¿Estamos hablando de Bécquer? Pues allá que va un datico de Bécquer que probablemente no conoce el común de los mortales, y que ella brinda sin distancia en el verbo, como quien relata una anécdota cotidiana. “Gustavo Adolfo Bécquer no gozaba de una economía boyante, así que se buscaba la vida con varias ocupaciones. Además de sus trabajos periodísticos, también se ganaba un dinero con traducciones de textos del francés. Hace unos días, en la Casa del Traductor de Tarazona, andábamos hablando sobre este complicado oficio y reflexionábamos sobre el hecho de que el traductor es un nuevo autor y también un poco traidor –ríe– porque muchas veces debe adaptar al nuevo idioma una palabra original que no tiene un buen reflejo en el idioma traducido. Es un arte, y hacerlo bien, muy complicado. Luego están los genios, claro; Bécquer hacía pequeñas rimas en las notas al margen de los libros que traducía, y que se relacionaban con la narrativa del autor traducido. De esa habilidad nace la investigación que hiciera Agustín Porras y cristalizase en su libro ‘Nuevas rimas’, editado en 2010, que recopila aquellos versos. Este sábado, unos cuantos leeremos fragmentos de este libro, y se invitará a quien quiera a leer algún otro pasaje”.

En la fiesta de este sábado habrá dos mesas de ‘bookcrossing’ de lilbros de Olifante, preparada por el Ayuntamiento. “Me encanta ese concepto de biblioteca andante –apunta Trinidad– de coger y dejar libros para que mucha gente los lea. Y me encanta que un poema mío haya pasado a la cerámica en Litago. ‘Para quedarse’ es una metáfora de la vida, un relato de cuando llegas a un sitio y ya no te vas. Así me pasó; salgo mucho de Litago, pero vuelvo siempre. Aquí están mis recuerdos, mi presente y el futuro al que aspiro”.

Artículo incluido en la serie 'Aragón es extraordinario'.

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