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Los artistas también eligen el pueblo

La pandemia ha vuelto a poner en valor la vida en entornos rurales de Aragón para desarrollar proyectos creativos. En ellos han fijado su residencia permanente varios artistas.

Los artistas también eligen el pueblo
Los artistas también eligen el pueblo
Laura Uranga/Pilar Oliván

Aunque en España seguimos prefiriendo vivir en las ciudades, desde hace unos años, y sobre todo a raíz de la pandemia de coronavirus, son muchas las personas que han barajado la opción de abandonar la ciudad y fijar su residencia en un pueblo. Según un estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) realizado en 2020, El 76% de los encuestados (con edades entre los 25 y los 74 años) vive en ciudades y apenas apenas una cuarta parte en un entorno rural o semirrural.

Sin embargo, desde el pasado año ha crecido el porcentaje de personas que viven en entornos urbanos y les gustaría ir a un entorno semirrural (36%) o rural (26%). La encuesta de la OCU también señala que a la gran mayoría de las que viven en un entorno semirrural o rural, la crisis del coronavirus les ha hecho valorar más el lugar donde que viven y solo estarían dispuestos a dejar el pueblo para instalarse en un entorno completamente rural.

En Aragón, un tercio de sus 731 municipios tiene menos de 100 habitantes. El problema de la despoblación viene de lejos y las condiciones no suelen ser favorables a la hora de emprender un nuevo proyecto de vida en el mundo rural. No obstante, varias iniciativas personales y colectivas están logrando devolver a la vida muchos de estos pueblos. Varios de ellos cuentan entre sus vecinos con artistas que un día decidieron establecer allí su lugar en el mundo, en busca de inspiración, sosiego, calidad de vida y nuevas formas de desarrollar su trabajo.

Uno de ellos es el músico zaragozano Edu Baos, bajista de León Benavente y músico de Nacho Vegas, que eligió hace nueve años la localidad zaragozana de Mozota para instalar allí El Cariño, su estudio de grabación por el que han pasado Tachenko, León Benavente y Nacho Vegas, entre otros. Mozota se ha convertido, además, en un punto de reunión artístico en torno a la música con El Bosque Sonoro, un festival que nació el pasado año en plena pandemia y que se consolida este año con un cartel que incluye, entre otros grupos a Viva Suecia, Niños Mutantes, Novedades Carminha y La Habitación Roja.

De las carencias y olvidos de la España vacía es buen conocedor el músico francés Laurent Castagnet, que reside en Aragón desde hace más de tres décadas y actualmente vive en la localidad de Torralba de los Sisones. Castagnet es batería en la banda del cantante Loquillo y por su trabajo tiene que desplazarse con frecuencia. Las conexiones ferroviarias y los retrasos dificultan los viajes, pero el músico galo vive feliz en este municipio turolense.

En la localidad de Banastás, a cinco kilómetros de Huesca, vive el músico y compositor oscense Juanjo Javierre. “La ventaja de vivir en un pueblo es que dispones de más espacio y de más tiempo. Es evidente que no tienes que estar moviéndote de un sitio a otro y además dispones generalmente de un sitio más grande del que tendrías para trabajar en una ciudad -cuenta-. También te da perspectiva. En mi caso, me dedico a la música y el cine y al no estar metido en el meollo de una historia a veces es mejor”.

“Pero también es una desventaja -señala-, porque tu labor comercial a la hora conseguir un trabajo es más complicado desde un sitio en el que no tienes acceso al circuito comercial y estás alejado. Otra circunstancia desfavorable, al menos en mi pueblo, es la falta de fibra óptica. Ahora, sin internet no se puede trabajar y en algunas zonas todavía estamos con una conexión más propia del siglo XX que del XXI”.

El mundo rural no solo acoge a músicos. La actriz, videocreadora y escritora Lucía Camón desarrolla diversas iniciativas culturales en Torralba de Ribota, un pueblo de apenas 170 vecinos, junto a su pareja, el cineasta Alfonso Kint. En 2012 decidieron cambiar Madrid por esta localidad zaragozana. Y en Burbáguena, el artista José Azul desarrolla y crea en su taller su obra escultórica.

En Luco de Jiloca vive Roberto Montañés, integrante junto a Santi Díaz del dúo Los Gandules. Montañés reside en este municipio turolense con Laura Ruiz y el hijo de ambos, Ari. Hace algo más de cinco años decidieron dejar Zaragoza e irse a vivir al pueblo. Un tío abuelo de Roberto Montañés era de Luco y al morir les dejó la casa en la que hoy residen. No echan de menos Zaragoza y se sienten muy a gusto en la localidad turolense.

"Aquí empecé a ser consciente de los cambios de estación. En Zaragoza no me daba cuenta. Es superchulo ese contacto con la naturaleza que antes no tenía. Nunca pensé que acabaría compaginando la guitarra con el motocultor", comenta.

También bromea al decir que se ha convertido "en uno de esos que cuando van a la ciudad con el coche les pitan. Si voy a Zaragoza y veo un semáforo me pongo nervioso enseguida". Y hablando más en serio, Montañés señala algunas carencias en cobertura sanitaria y educación.

En suma, concluye que "la vida es más contemplativa, pero si te buscas faena haces más cosas que en la ciudad".

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