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275 años de goya

El Prado, santuario de la obra de Goya

La pinacoteca madrileña compra, cataloga y estudia obra de Goya. Ha convertido en noticia de primera página pinturas icónicas como 'El Coloso' o 'La condesa de Chinchón'. 

Presentación de la restauración de 'La condesa de Chinchón' de Francisco de Goya
Presentación de la restauración de 'La condesa de Chinchón' de Francisco de Goya
J.J. Guillén

La celebración del 250 aniversario del nacimiento de Goya en 1996 supuso en España un aluvión de actividades en torno al pintor de Fuendetodos. Nunca se había conmemorado al pintor de una manera tan amplia y diversa. Tan solo en Madrid se celebraron las exposiciones ‘Goya en las colecciones españolas’, en la sede del BBVA; ‘Goya, 250 aniversario’, en el Prado; ‘Tapices y cartones de Goya’, en el Palacio Real; ‘Ydioma universal’, en la Biblioteca Nacional; y ‘Vida cotidiana en tiempos de Goya’, en el Museo Arqueológico Nacional. A ello hay que añadir otras dos muestras de grabados impulsadas desde la Calcografía Nacional, y una más, didáctica, del ayuntamiento de la capital. Hubo exposiciones también en otras ciudades del mundo, desde Sevilla a Nueva York.

"A pesar de la premura e improvisación que sufrieron muchas de las actuaciones del 250 aniversario hubo hechos positivos -señala el historiador del arte Wifredo Rincón, que ha estudiado el tema-. Se realizaron importantes exposiciones, así como destacadas revisiones sobre aspectos concretos de la obra de Goya. El balance fue satisfactorio".

La premura y la improvisación parecen moneda común en la organización de las conmemoraciones porque, al fin y al cabo, van a remolque de las decisiones políticas y estas no siempre responden a argumentos estrictamente culturales. En cualquier caso, para Rincón, que también ha estudiado a Goya y ha estado vinculado a exposiciones de su obra en Estambul y París, los aniversarios tienen su sentido. "Aunque el pintor de Fuendetodos sea bastante conocido incluso a nivel popular -apunta- estoy seguro de que hay toda una generación que no ha tenido oportunidad de ver una exposición antológica de Goya. Luego permanecen las publicaciones, los documentales...".

"Hay toda una generación que no ha tenido oportunidad de ver una exposición antológica de Goya"

Pero aluviones como el de 1996 también tienen efectos a lo largo del tiempo. Se renueva el interés por un autor (aunque Goya no lo necesite mucho) y se abren caminos que se exploran en el futuro. En los últimos 25 años ha cambiado notablemente el conocimiento que se tiene del pintor y de su obra. El Museo del Prado ha seguido siendo el centro neurálgico de Goya en España, a veces generando controversias que aún colean, como la de ‘El coloso’.

De la autoría de esa pintura se viene dudando desde principios de los años 90, pero no fue hasta 2008 cuando el Prado emitió un comunicado, respaldado por Manuela Mena, en el que aseguraba que no era de Goya sino que podía atribuirse a Asensio Juliá, uno de sus discípulos. La decisión levantó una enorme polvareda científica y, tras varios artículos apoyando la tesis de que sí era obra de Goya, finalmente la pinacoteca madrileña lo ha acabado catalogando como obra de un "seguidor" y no le pone fecha.

El historiador del arte aragonés Carlos Foradada firmó un artículo junto a Nigel Glendinning y Jesusa Vega aportando datos para respaldar la autoría del de Fuendetodos. "En estos últimos 25 años ha habido mucho ‘ruido’ en torno a Goya. Yo he seguido la vía académica para este tipo de cuestiones, y ahora le toca al Prado mover ficha". Foradada es también autor de una hipotética reconstrucción de cómo fue la Quinta del Sordo, a la que ya dedicó un capítulo en su tesis doctoral, y que centra un nuevo artículo de investigación que está a punto de publicar.

"Creo que he demostrado cómo era la Quinta del Sordo y cómo se distribuían las pinturas, pero sigo investigando y hay novedades"

La Quinta del Sordo se ha colocado en el centro del debate entre especialistas. A finales de 2015, Carlos Teixidor, historiador y responsable del archivo fotográfico del siglo XIX del Instituto del Patrimonio Cultural de España, publicó un artículo en el que daba cuenta de las dimensiones y fisonomía de la famosa vivienda. La había identificado sin lugar a dudas en la maqueta de Madrid que el ingeniero y cartógrafo militar León Gil de Palacio empezó a realizar en 1828, al poco de morir Goya. Como la maqueta, de 3,5 por 5,2 metros, tiene una exactitud casi milimétrica, ello daba pie a recomponer el rompecabezas sobre cómo estaban distribuidas las pinturas en la Quinta. El propio Teixidor publico meses después de Foradada una propuesta diferente a la de este. "Creo que he demostrado cómo era la vivienda y cómo se distribuían las pinturas -asegura-, pero sigo investigando y hay novedades. Tengo más información".

Estudios y restauraciones

El Prado, en la medida de sus posibilidades económicas, se ha esforzado también por complementar sus fondos, ya sea comprando cartas o dibujos y en desarrollar una línea coherente de estudios y restauraciones. A finales de diciembre, por ejemplo, presentaba el retrato de ‘La condesa de Chinchón’ tras la intervención realizada por sus especialistas. También cataloga, y en ese sentido es importante el trabajo que está realizando con los dibujos un equipo de especialistas liderado por José Manuel Matilla, jefe de Conservación de Dibujos y Estampas del museo, y que ya ha cristalizado en una exposición, ‘Solo la voluntad me sobra’, con la que la pinacoteca celebró el bicentenario de su fundación. Los expertos nacionales son los primeros en reclamar más estudios sobre el pintor y una catalogación exhaustiva. "Lo complejo es determinar el método de trabajo -concluye Rincón-. Los ejemplos que conocemos sobre otros artistas no han resultado tan exitosos como parecía". 

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