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Itziar Miranda: "Actuar me zarandea, me dispara y escribir me ordena, me serena"

La actriz y escritora zaragozana ha conmovido a sus seguidores en la nueva temporada de 'Amar es para siempre' y estrena proyectos literarios

Itziar Miranda estrena proyectos literarios y conecta muy bien con el público.
Itziar Miranda estrena proyectos literarios y conecta muy bien con el público.
Jerónimo Álvarez.

¿Por qué trabaja tanto Itziar?

Eso mismo me preguntan mis hijas, Daniela y Julia... jajaja. Cada año me propongo tomármelo con más calma, aprender a decir que no, pero es difícil. Me apasiona trabajar. Actuar me trasiega, me zarandea, me dispara y escribir me ordena, me serena y saca mi lado gamberro. Y tengo la tremenda fortuna de que para los dos viajes he encontrado billete. Como buena aragonesa soy tenaz, y no paro hasta conseguir lo que quiero. Si eres capaz de soñarlo, eres capaz de hacerlo. 

¿Cómo ha vivido estas semanas? Ha sido muy comentado su regreso en ‘Amar es para siempre’.

Siempre es ilusionante empezar temporada, leer los comentarios de la gente, ver qué les emociona o qué les perturba... Este año era doble la excitación. Por primera vez, Los Asturianos, una familia tan querida,  abría con la muerte de una de sus hijas. Para nosotros era un reto, un nuevo regalo que nos hacían los guionistas, y la respuesta del público ha sido brutal. 

¿Le ha sorprendido cómo la gente está conmovida por el dolor de Manolita Sanabria?

Sabía que nos iban a acompañar en nuestro dolor. Muchos llevan quince años siguiéndonos, somos parte de su familia, pero nunca imaginé que se fueran a implicar tanto. Cada día recibo cientos de mensajes por redes comentando el capítulo. Es desbordante. 

¿Cuál es su relación con el público: en la calle, en las redes, en los mensajes que le mandan?

En la calle, maravillosa. En estos tiempos en los que la mayoría de la gente se comunica a través de la tecnología, sentir el calor humano, gente que se acerca a contarme cómo la serie les ha salvado de la soledad o cómo para muchos es un lugar de encuentro con sus padres o abuelos, es un lujo. Con las redes soy menos activa. No me manejo bien, no tengo tiempo para prestarles la atención que requieren, me aturullan. Soy más de distancias cortas.

¿Cómo es eso de llevar más de una década siendo Manolita? Creo que ha brincado de los 30 y de los 40 dándole vida a ella.

¡De los 25 a los 40! Se me ha pasado volando, la verdad. Y eso que si echo la vista atrás, y pienso en todo lo que he vivido en la serie, me sigo sorprendiendo. Lo que más rescato de estos años es todo lo aprendido. Por la serie ha pasado media profesión. De los veteranos aprendes a saber estar, oficio, a tener paciencia,... Y los jóvenes te recuerdan con su mirada la pasión y la energía con la que uno tiene que ir a trabajar todos los días.  

"Con las redes soy menos activa. No me manejo bien, no tengo tiempo para prestarles la atención que requieren, me aturullan. Soy más de distancias cortas"

A la vez ha hecho teatro, cine, documentales. ¿Puede olvidarse por unos días queé es Manolita Sanabria?

A veces hasta mis tías se confunden y me llaman Manuela. jajaja. Pero sí, cuando me quito el moño, suelo dejar a Manolita en el plató. Se me olvida que salgo en la tele y voy saludando por la calle a la gente que me saluda pensando que los conozco. A veces me dicen: “Ah! ¿Pero sabes quién soy? ¿Tú también me ves?” Ahí mi cabeza despierta y me quedo tan cortada que, en más de una ocasión, he contestado: “Claro, yo también te veo”. 

¿Está haciendo la carrera que quería hacer o a veces piensa que le falta algo?

Nunca he tenido una carrera preconcebida en mi cabeza. Lo único que sé es que, cuando a las 5 de la mañana me suena el despertador, me siento muy feliz de ir a trabajar a un sitio que me chifla, en el que puedo expresarme, contar historias, reír, llorar, escuchar... Y, cuando llego a mi casa, tengo dos hijas deliciosamente agotadoras que hacen que diga que no a trabajos por los que hace unos años hubiera dado la vida. Y encima, antes de irme a dormir, puedo escribir mis cuentitos mientras me tomo una buena copa de vino aragonés. ¿Alguien necesita algo más en su vida? 

Los actores son gente casi siempre en crisis, frágiles, que viven en el fino alambre de las emociones y la aceptación popular. ¿Tiene caídas Itziar Miranda, períodos en los que necesita reflexionar? ¿Cómo se avanza?

Para eso tengo la receta perfecta: una familia, un marido y unos amigos que hacen que no se me suban a la cabeza los momentos de éxito y me cogen de la mano en los baches. Cuando tienes esos cimientos, es más difícil desequilibrarse. Ahora, periodos de reflexión sí tengo, pero por otras cuestiones. La pandemia me ha hecho replantearme muchas cosas, por ejemplo. 

Un diálogo con Itziar Miranda.
Itziar Miranda ha regresado a Estadilla en varias ocasiones en los últimos tiempos.
Laura Uranga.

Cuando era niña de pueblo, ¿se imaginaba una carrera como la que lleva?

¡No! Hace poco, contaba en un chat que compartimos con Ana Labordeta y otros amigos cómo de pequeña me sentaba al lado de su padre, el cantautor, escritor, profesor y político José Antonio Labordeta, cuando venía a mi casa de Estadilla y, sabiendo que tenía una hija actriz, jugaba a: “Si me mira más de dos veces sin que yo abra la boca, conseguiré subirme a un escenario”. Jugué a eso más de una decena de veces. Igual gracias a esas miradas he llegado hasta aquí.

Se le ve feliz, con fuerza, con mucha energía siempre, sonriente. ¿Qué queda de aquella niña que quería ser atleta y salía a los campos de Estadilla, a la fuente, a las afueras o se iba, libre, campo a través?

Queda mucho, casi todo diría yo. Criarme en un pueblo fue un lujoso privilegio. Vivo de las rentas que me dio mi infancia allí. Esa alegría no me ha soltado nunca. Sigo necesitando volver a Huesca. Yo nací en Zaragoza pero nunca he vivido allí. Mi padre entonces era médico en el Valle de Tena y ahí di mis primeros pasos. Ahora paso mis veranos en Panticosa y me carga las pilas para el resto del año. A Estadilla me gustaría volver más a menudo. Me cuesta mucho volver allí desde que murió mi padre. De hecho pude volver gracias al realizador Javier Calvo Torrecilla. Él y su equipo me ayudaron a volver a pisar esas calles en las que fui tan feliz. Le doy desde aquí las gracias a él y a Aragón Televisión.

"Criarme en un pueblo como Estadilla fue un lujoso privilegio. Vivo de las rentas que me dio mi infancia allí. Esa alegría no me ha soltado nunca (...) Me cuesta mucho volver allí desde que murió mi padre"

¿Tiene la sensación de que Aragón, poco a poco, a través del documental de Biescas, ‘El último Show’ o ‘Sin cobertura’, la ha ido recuperando un poco más?

Yo vivo en Madrid desde hace 26 años, soy muy madrileña ya. Pero Aragón está dentro. Las raíces son muy poderosas. A mí Aragón me vertebra. Escucho una jota y lloro; oigo a alguien decir ‘ababol’, ‘laminero’ o ‘ir de propio’ y me dan ganas de abrazarle aunque no le conozca. Trabajar en mi tierra es un sueño. Y no sé si Aragón me recupera a mí o yo a él.

¿Sabe qué tipo de actriz querría ser? ¿A qué personajes le gustaría dar vida?

Yo quiero ser una Julieta Serrano, que no ha parado de trabajar en toda su vida y que con sus 87 años se sigue formando y estremeciendo con la profesión.

¿Qué es más agotador: una serie, una película o una pieza de teatro?

Sin duda, el teatro. Requiere un compromiso bestial. Aunque esta temporada de 'Amar es para siempre' no es moco de pavo para Manolita. Hay que estar a flor de piel y muy concentrada todo el tiempo. Los guionistas han puesto el alma y no puedes quedarte a medias porque si no no llegas.

¿Cuáles son sus rituales, los que se puedan confesar? ¿Tiene manías, supersticiones?

Beber agua. Siempre necesito tener una botella de agua cerca, aunque no beba.

Es escritora, ¿se atrevería a escribir una pieza teatral o un guión para usted o para otros?

No me lo he planteado. Me gusta escribir para niños y niñas. Yo he sido una lectora incombustible. Leí todo el Barco de Vapor, a Roald Dahl, a las hermanas Brönte, incluso ‘El Banquete’ de Platón ... antes de los doce años. Me fascina esa edad. De los 8 a los 12 ( o 14) es todo sorpresa, aprendizaje, admiración por las cosas. Aunque me sorprende mucho el 'target' tan amplio que tiene la colección Miranda, que publico con mi hermano Jorge y la ilustradora Lola Castejón, ‘Thilopia’, en Edelvives. Tenemos hasta un club de fans de mujeres de más de 60 y muchos lectores de treinta y tantos.

"Aragón está dentro. Las raíces son muy poderosas. A mí Aragón me vertebra. Escucho una jota y lloro; oigo a alguien decir ‘ababol’, ‘laminero’ o ‘ir de propio’ y me dan ganas de abrazarle"

¿Cómo resume el proyecto Miranda…? 

La colección Miranda es un sueño (que tuvimos los hermanos Jorge y yo) cumplido. Cuando nosotros empezamos a escribir sobre mujeres, no había nada sobre las grandes olvidadas. O había poco. Un día pensamos que teníamos una fascinante misión, devolver a los niños y a las niñas las heroínas de las que nos habían estado privando. No hay nada más difícil de cambiar que las tendencias y los prejuicios, y creíamos que la única manera de hacerlo es con la educación. A través del relato cultural. Por eso empezamos a escribir la colección. Ahora los cuentos están traducidos a varios idiomas y damos charlas sobre coeducación y feminismo por todo el mundo. Disfrutamos muchísimo con este proyecto, gracias a él hemos podido conocer personalmente a mujeres tan  inspiradoras como Jane Goodall.  

Un diálogo con Itziar Miranda.
El equipo que crea Miranda para Edelvives con Nacho Rubio: Lola, Nacho y los hermanos Jorge e Itziar.
Guillermo Mestre.

Acaban de publicar 'Hildegarda von Bingen'… Una poeta mística no muy conocida. ¿Por qué, qué han querido contar?

Hildegarda nos fascinaba desde siempre. Una mujer del siglo XII que fue abadesa, poeta, filósofa, naturalista..., la primera persona en decir que la tierra no era plana, de hablar del orgasmo femenino, de componer una ópera... Lo que no entendemos es por qué no se estudia en los colegios. A Hildegarda hay que conocerla. A día de hoy muchos médicos siguen teniendo sus escritos como libro de consulta y aplican muchísimos de sus descubrimientos. 

De los personajes que han hecho, ¿quién le ha conmovido hondamente?

¡¡Todas!!! Tienen vidas espectaculares. Quizás una de mis preferidas sea Hedy Lamarr, pero cada una de ellas me ha enseñado algo y me ha hecho valorar el legado tan increíble que nos han dejado a las mujeres de ahora. 

Con Edelvives tienen otro proyecto. ¿Qué se puede avanzar?

Es un proyecto hermosísimo y muy comprometido. Con él nos está explotando la cabeza. Solo le diré que escribirlo nos está cambiando la vida (o igual es que nos cambió la vida y por eso lo estamos escribiendo). Miranda ha crecido, ya tiene once años y se enfrenta a otros problemas junto con su hermano Tato. Una de las sorpresas es que a los hermanos se une otro autor aragonés: Nacho Rubio. 

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