Despliega el menú
Ocio y Cultura

ocio y cultura. cine

Pilar Palomero: "Soy una contadora de historias en imágenes que están al servicio de la emoción"

La directora de 'Las niñas' explica su filme tras conquistar la Biznaga de Oro a la Mejor Película Española y el Premio Feroz Puerta Oscura en Málaga

Entrevista con Pilar Palomero. Biznaga de Oro en Málaga.
Pilar Palomero ante los cines Palafox, donde se preestrenará su película el martes.
José Miguel Marco.

La cineasta y guionista, nacida en Zaragoza en 1980, está viviendo su año más intenso y brillante. Meses atrás presentaba en Berlín su película ‘Las niñas’ –«quería rodar aquí no solo por mi memoria, sino por idea romántica de hacer, con un equipo lleno de aragoneses, en la ciudad que amo», confiesa– y el pasado sábado recibía en Málaga la Biznaga de Oro a la Mejor Película Española, y el día anterior el Premio Feroz Puerta Oscura. El martes ofrece un preestreno en los cines Palafox, de Zaragoza, y el viernes 4, el filme llega a las salas. También avanza su próxima película: 'La maternal', sobre madres adolescentes.

Estará rabiosamente feliz tras ganar la Biznaga de Oro en Málaga. ¿Tiene resaca?

Resaca nada. Tengo mucha emoción.

¿Por qué eligió el año 1992 para su filme?

Aparte de que fue el año en que cumplí doce años y el comienzo de mi preadolescencia, es un año muy simbólico, un año bisagra en la historia reciente de España. Se nos ha quedado a todos grabado en la memoria colectiva: fue el año de los Juegos Olímpicos de Barcelona, de la Exposición Universal de Sevilla. Recuerdo que había cierta euforia en el ambiente.

Elige esta época de espejismo, pero también parece haber no sé si un resentimiento o dolor al mirar hacia atrás.

Resentimiento creo que no. Todo parte del hallazgo de un cuaderno de religión de 1992. Es un cuaderno del colegio en el que yo hacía una redacción, y eso aparece en la película, que se titulaba ‘La sexualidad al servicio del amor’. El hallazgo fue hace bastantes años, pero cuando lo vi me chocó que en el año 92 nos hicieran dictados de este tipo. Como yo tenía el recuerdo de aquella España del 92, moderna, muy eufórica, me desconcertó ver esta contradicción tan fuerte. Un mensaje tan pasado de moda y tan poco acorde con los tiempos que corrían. Ese fue el germen y a partir de ahí empecé a tirar del hilo, sobre todo a raíz de comenzar a recordar mis propias vivencias, de hablar mucho con mi familia, con mis hermanos, con mis amigas, con compañeros del colegio y con compañeras que había ido a otros colegios.

¿Qué pasó, qué descubrió?

Me fui dando cuenta de que habíamos recibido una educación muy contradictoria. Y cuando hablo de educación no me refiero exclusivamente al colegio, que es fundamental, pero no es la única. Todo lo que nos rodeaba. Era un año en que el que había cierta esperanza, un apetito muy grande de modernidad, pero para otras cosas la mentalidad todavía estaba muy anclada en el pasado, y eso fue lo que fui descubriendo a través de mis recuerdos y de la gente de mi entorno.

¿Cuándo pasó el proyecto de ‘La niña’, que era usted, a ser ‘Las niñas’?

El título de ‘Las niñas’ es un leivmotiv que se repite en la película. Se refieren a ellas como «las niñas», y yo siempre digo que se utiliza el término de manera un poco paternalista y condescendiente, y que incluso a un grupo de mujeres de 25 o 30 años igual las llaman «las niñas». Y eso es algo que siempre me ha puesto muy nerviosa. No me gusta. La película sí tiene esa mirada de las niñas, y también alude al hecho de dejar a una niña en un proceso eterno de infantilización porque no se le está dando información y no se le está educando en la verdad. El entorno y el contexto que viven Celia y sus amigas son la parte autobiográfica. Mi situación familiar era muy distinta, pero no hay nada inventado. Lo que le sucede a Celia son historias que yo viví, que presencié, de las que fui testigo o que me han contado. Celia me recuerda a cómo era yo de niña por esa timidez e ingenuidad.

Medita sobre la educación en el colegio, en la familia y en la calle. Usted dice que la educación de la calle va por delante…

Era muy diferente a los estímulos que recibíamos en el colegio. Por ejemplo, se ve que estamos en la clase de religión hablando de castidad, y pasamos al recreo a hacer los test de la revista ‘Superpop’ sobre sexualidad, la primera vez en el amor y el sexo. Respecto a la educación sexual sí que había un abismo entre la calle, las familias, muchas familias y no todas, obviamente, y los colegios, y no todos, pero muchos sí porque estaban anquilosados.

¿Era traumático para usted entonces?

Yo no me daba cuenta… No fui consciente hasta que encontré el cuaderno de religión. Era el año del ‘póntelo pónselo’, que aparece en la película, el año de las Mama Chicho, de los Héroes del Silencio, pero todo aquello soy capaz de verlo ahora con la perspectiva que me han dado el tiempo y la madurez.

También es clave la relación madre e hija. Creo que esa deriva de la historia no se parece en nada a la suya.

No, no. Esta es la parte que está extraída de vivencias de gente próxima a mí, y de testimonios, del proceso de investigación y documentación del guión. La estructura de la película lo que quiere es mostrar ese universo en el que vive Celia, y también busca que el público pueda entender el por qué de la actitud de la madre y de la relación de la madre y de la hija. La película empieza mostrando un plano más general de cómo era esa época para que no la podamos olvidar, porque la tenemos olvidado, y podamos comprender que esa relación madre e hija podía darse en esta situación. Lo que más me sorprendió es que a raíz de la película estoy recibiendo mensajes de gentes a las que aún hoy le está resultado muy difícil ser familias monoparentales, asunto clave en ‘Las niñas’.

¿Cómo era aquella Zaragoza de 1992? La ciudad es casi otro protagonista.

Sí. Quería rodar ‘Las niñas’ en Zaragoza sí o sí, y los productores me apoyaron. Y también nos apoyaron muchas las instituciones aragonesas y eso hizo posible que se rodase aquí. Para mí era importante porque todo este contexto que narro sí que está construido a través de mis recuerdos y mis recuerdos son de Zaragoza. Hemos tenido en cuenta muchos detalles a la hora de recrearlos. Los bolsos que llevan las chicas se pusieron de moda en aquella época y todos los queríamos tener pero eran muy caros. Quería rodar aquí no solo por mis recuerdos sino por la idea romántica de poder hacer la película, con un equipo lleno de aragoneses, en la ciudad que amo. He rodado en el barrio en el que yo vivía de pequeña, en el colegio en que he estudiado, en el parque cercano.

CULTURA RODAJE PELICULA DE PILAR PALOMERO CON ANDREA FANDOS Y NATALIA DE MOLINA EN EL INSTITUTO MIGUEL SERVET / 02-08-2019 / FOTO: ARANZAZU NAVARRO [[[FOTOGRAFOS]]] [[[HA ARCHIVO]]]
Pilar Palomero, en el rodaje de 'Las niñas' en el IES Miguel Servet, donde estudió.
ARANZAZU NAVARRO

¿Quería hacer una película feminista?

No. Yo lo que he buscado ha sido recrear como fue la educación que yo recibí, y creo que sí se puede hacer una reflexión sobre cómo eran los mensajes que recibíamos, que eran anacrónicos, estaban pasados de moda, dentro de un rol o estereotipo determinado. Pero no es una película de denuncia. No es un ensayo. Yo quiero conmover y emocionar. Sí que se cuenta también cómo nos formamos muchísimas mujeres en aquella época. Eso está.

Pensaba que iba a decir que no era una ensayista y sí una contadora de historias con un sentido estético elevado...

Claro. Sobre todo me siento contadora de historias y he encontrado mi cauce. También me gusta escribir ficciones, relatos, pensamientos, pero siento que el cine es el lenguaje en el que mejor me expreso a través ve las imágenes. Supongo que tiene que ver con mi formación.

¿Lo dice porque estudió Fotografía Cinematográfica?

También… Y por mi experiencia como espectadora y como cinéfila. Disfruto en el proceso de crear imágenes. Mis planteamientos siempre están al servicio de la emoción, del deseo de poder contar algo que llegue. Todo lo que hago lo hago con la esperanza de que pueda llegar a la gente que lo ve. Soy una contadora de historias en imágenes que desea provocar algún tipo de emoción, de sentimiento, de estremecimiento. Y si luego sobreviene la reflexión, tras ver la película, mejor.

¿Se esperaba lo que le está pasando? La película se presentó en Berlín, luego recibió en Málaga el espaldarazo de los críticos y la Biznaga de Oro.

La pandemia alteró todos los planes de le película, dejamos de ir a muchos festivales. La presencia en Berlín fue importante. Allí nos aplaudieron mucho, la acogida fue calurosa y volvimos con muy buenas sensaciones de todo el mundo. Era muy importante ver cuánto de universal tenía esta historia, y creo que lo tiene. Y lo de Málaga, después de todo lo que ha pasado (dejé de tener expectativas respecto a nada, como todos, con el coronavirus) y en la situación de incertidumbre en que vivimos, es como un sueño hecho realidad y la Biznaga de Oro, en este caso, es más especial. Estoy inmensamente agradecida.

Entrevista con Pilar Palomero. Biznaga de Oro en Málaga.
Natalia de Molina y Andrea Fandos, madre e hija, Adela y Celia.
Inicia/Bteam Pictures

DESPIECE

"Natalia y Andrea lo han dado todo: cuidaban la una a la otra"

¿Cómo ha sido el trabajo con la joven Andrea Fandos, que da vida a Celia, y con Natalia de Molina, que hace el papel de madre, Adela, y que ya tiene dos Goyas a su espalda?

Natalia de Molina nos apoyó desde el principio. La elegí de inmediato para el papel de Adela. Había visto sus trabajos anteriores, me parecía que tenía una fuerza, y una capacidad de emocionar brutales y tuve la suerte de que, en cuanto se lo propusimos, le gustó el proyecto. Y lo ha apoyado mucho. Lo ha amadrinado. Y ha ayudado a que se pudiera hacer realidad ‘Las niñas’. Y luego ella ha sido supergenerosa con Andrea. Ha sido muy bonito verlas trabajar porque han sido dos auténticas profesionales, cómplices, y se ayudaban la una a la otra para conseguir la emoción de la escena.

¿Cómo es Natalia en el set?

Natalia es muy dulce, quiere muchísimo a Andrea, y a veces le costaba, le dolía tener que ser dura con ella. Con Celia en la ficción. Pero, bueno, había que hacerlo y lo hacía. Esa era la exigencia de la ficción y de su personaje. Lo han dado todo y se han apoyado mucho la una a la otra. Ha sido precioso. Yo, sobre todo, guardo ese recuerdo de que se cuidaban mucho la una a la otra. Tienen un carácter muy similar: son tímidas, son muy dulces, muy buenas, muy educadas. Todo te lo hacen fácil. Nunca jamás han dado ni un problema ni se han quejado de nada. Ha sido una maravilla trabajar con ellas en ‘Las niñas’, que tanto les debe.

Háblenos de Andrea Fandos.

Había trabajado en un corto de Ignacio Lasierra, ‘La comulgante’, pero este era su primer largometraje, y Andrea tiene una fuerza en la mirada. Es la Celia que siempre imaginé, realmente. Mejor, dicho, la mejora y la supera, incluso. Tiene una inocencia y una candidez que me enamoraron.

¿Qué diría las de las jóvenes actrices que encarnan a las niñas?

Están las seis niñas protagonistas, pero hay muchas más niñas en la película. Hemos estado seis meses seleccionando en Barcelona y Zaragoza con la directora de castin Gisela Krenn. Vino mucha gente y fue muy bonito ver el entusiasmo que había. A Carlota, Ainara, Elisa, Julia, etc., yo les pedía que quisieran jugar, que se entregaran, que fueron auténticas, que transmitieran. Y yo sentía que lo hacían. Cuando rodamos, parecían superprofesionales, como si llevasen veinte películas a sus espaldas.

¿Y el resto del equipo?

‘Las niñas’ es una película bastante coral, con muchos papeles pequeños pero importantes, y he buscado actores aragoneses que me gustaban, que admiraba, que había visto trabajar. Laura Gómez Lacueva hace de monja, de profesora de música; Mariano Anós encarna a un cura; Maite Sequeira hace de madre superiora. La lista es más larga. Los suyos son papeles breves, que son muy importantes porque todos tienen un detalle que aportar, un elemento narrativo muy valioso para la historia.

Entrevista con Pilar Palomero. Biznaga de Oro en Málaga.
La cineasta, emocionada, explica su película y da las gracias por la Biznaga de Oro.
Jorge Zapata/Efe.

EL PRÓXIMO PROYECTO

‘La maternal’, un filme sobre madres adolescentes con Inicia y Bteam Pictures

La pandemia le ha permitido a Pilar Palomero avanzar en su próxima película de ficción: ‘La maternal’. Explica: "La van a producir Inicia Films y Bteam Pictures, de nuevo. Se llama ‘La maternal’. Es uno de los proyectos seleccionados por la Academia de Cine en su programa de residencias, que comenzará en octubre, y también va sobre niñas, pero de una manera muy distinta. Trata sobre la maternidad en la adolescencia. La idea surgió a través de muchas charlas que tuve antes de la pandemia con trabajadores sociales, con gente que trabaja en centros de acogida y también con mujeres que ahora son mayores de edad y que fueron madres muy jóvenes", dice Pilar. 

Indica que se interesó mucho por el hecho de ser madre a una edad tan temprana, en medio de tantas incógnitas. Añade: "Se tratará de nuevo de un viaje para mostrar esa realidad de mujeres que se sienten invisibles y que tienen deseos de que les den voz y luz. A la vez habrá una reflexión sobre la propia maternidad. A veces esta situación, que nos puede parecer oscura y difícil, está llena de luz".

Etiquetas
Comentarios