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Ocio y Cultura

POESÍA ARAGONESA

Ángel Guinda: "La belleza es, siempre, una aparición. O desaparece ella o desaparezco yo"

El poeta, premio de las Letras Aragonesas de 2010, tras cinco años de silencio, publica en un tomo 'Deslumbramientos' y 'Recapitulaciones' en Olifante

Ángel Guinda vuelve a la poesía tras cinco años de silencio.
El poeta Ángel Guinda, en su casa de Madrid, donde vive desde 1986.
Enrique Cidoncha.

Seis años para dos libros. ‘Los deslumbramientos’ y ‘Recapitulaciones’, que publica en un solo tomo. ¿Con qué lentitud o vehemencia se escribe la poesía?

Tranquilidad y entusiasmo no hacen buenas migas. “Más despacio” conlleva “más profundo”. Lo ideal es pasar de la profundidad a la transparencia. Esa es la táctica a la que me aplico en esta época. La escritura poética no es profesional, es temperamental y exige el tiempo y dedicación convenientes en cada poema. Los temas principales de mi poesía son la vida y la muerte, ambas conviven dentro de nosotros como modelo de simbiosis o beneficio mutuo entre esas dos fuerzas. La muerte vive porque se alimenta de la vida, ya que si no hay vida no hay muerte. La vida se beneficia de la muerte en la órbita psicológica, física, utópica, religiosa.

¿Visitas usted la poesía o la poesía le visita a usted a su antojo?

Visito la poesía ajena como aprendizaje, a través de su historia, mediante la lectura. La poesía me visita, hasta atraparme y poseerme, en el acto mismo de la creación poética. Los mejores poemas, los más definitivos e inspirados, son aquellos que nos cogen por el pescuezo de la razón y por las orejas de la emoción diciéndonos “Escríbenos”.

¿Para usted el mundo es ambivalente siempre, paradójico? Dice: “Arde lo que deslumbra, mas no quema”.

Efectivamente. Las luces largas de un coche que viene en sentido contrario al nuestro nos deslumbran, casi nos ciegan, pero no nos destruyen. El mundo de la poesía es una cosmovisión, un ámbito sagrado, mágico. Puede tener componentes opuestos.

¿Por qué asegura que ha pasado ya el día de mañana? ¿No nos queda futuro y solo somos olvido?

Bueno, el poema “El día de mañana” está formado por cuatro versos que encierran tres preguntas, la última de ellas dice: “¿O el día de mañana ya ha pasado? Borges afirma: “La meta es el olvido y yo he llegado antes.” Y Alfredo Saldaña precisa: “La poesía es una factoría de preguntas.” La poesía es contenido (conocimiento) y es continente (expresión). Nos queda todo el futuro a pesar del pasado (nuestra deuda con el tiempo) y del presente (nuestra tendencia).

¿Qué le deslumbra más: la belleza del mundo y sus accidentes, o la muerte que avasalla?

Son niveles distintos de deslumbramiento. La belleza del mundo (física, accidental, artística) produce un deslumbramiento material, sensitivo. La belleza avasalladora de la muerte produce un deslumbramiento espiritual y misterioso. Una de las frases literarias más enigmáticas y que más me han conmovido la escribió Georges Bataille: “Tu es belle comme tuer” (“Eres bella como matar”). Aún no he conseguido desentrañarla después de cincuenta años, ni tampoco esta otra de Cesare Pavese: “Verrà la morte e avrà i tuoi occhi (“Vendrá la muerte y tendrá tus ojos”) un verso que vale más que el poema que encabeza, incluso más que todo el libro al que pertenece.

Ángel Guinda rompe su silencio de cinco años.
El autor de 'Espectral' en su biblioteca.
Enrique Cidoncha.

¿Por qué somos tan insignificantes y a la vez infinitos?

Los seres humanos somos insignificantes en un contexto de realidad comparativa, por ejemplo respecto a los cuerpos celestes o a los reinos terrestres (mineral, vegetal, animal). Y, entre nosotros mismos, somos significativos: unos más que otros.

¿Cuánta belleza puede resistir el ojo del poeta, o el del ser humano?

A mayor talento, imaginación, cultura, sensibilidad, más belleza podrá resistir uno y otro ojo. Para la belleza es, siempre, una aparición. O desaparece ella o desaparezco yo. Las mejores obras de arte plástico en los museos se me aparecen para que las contemple, las obras menores y mediocres desaparecen para que no las mire.

¿Qué es más fácil arrojarse dentro de uno mismo o salir afuera?

Aparentemente puede que resulte más fácil salir afuera que arrojarse dentro de uno mismo. Salir afuera, en principio, puede ser más entretenido. En nuestro interior podemos encontrar laberintos demasiado tortuosos para recorrerlos hasta lo más profundo, hasta las últimas consecuencias.

Dice: “la memoria es una llave maestra”. ¿Sabe de qué o para qué?

Por lo que tiene de metáfora, la memoria guarda la contraseña necesaria, imprescindible para poder abrir los recuerdos y, una vez abiertos e interpretados, acceder a ellos para el desarrollo y enriquecimiento de nuestra personalidad.

El poeta que es Ángel Guinda vive en la confusión, en el tumulto de emociones, en el puro ‘Espejismo’. ¿Es posible, ahí, sobrevivir sin caer hacia la locura?

Cuando era muy joven y mi vida tan ávida, determinadas experiencias (la militancia política clandestina, la religión, la velocidad, la paradójica claridad de la noche, el exceso desordenado de lecturas, el consumo abusivo de determinadas sustancias sólidas, líquidas o gaseosas…pueden llevar a uno a la orilla de la demencia o sumergirte en ella (como fue el caso que conviví con Leopoldo Mª Panero) gracias al cual, rechacé mi propio riesgo marchándome a Madrid: aquel cambio de aires me salvó provisionalmente.

Dice que su cabeza es un avispero y un globo de quimeras. Y más cosas. ¿Está todo en la cabeza?

Hace años que pienso y digo que todo se hace con la cabeza: incluso los ciclistas, que pedalean con las piernas, ganan las carreras con la cabeza.

¿Qué quería recapitular?

Recapitular, para mí, era y es una capacidad cómplice de recapacitar. Necesitaba revisar los recuerdos más fértiles, más provechosos que había coleccionado en el camino y compendiarlos, resumirlos para sacar consecuencias antes de firmar el finiquito.

Anota. “¿Qué has querido decir? ¡He querido decirme!”. ¿Cómo se ha dicho?

He procurado decirme con buena letra, con letra clara: primero para saberme y después para que me entiendan.

¿Cabría pensar que estos dos libros son como un testamento? Dice: “El muerto que llevo vivo pronto saldrá de mí”.

Un testamento, sí. Pero también una verdad de Perogrullo, intertextualidad rilkeana. Ese testamento está en la línea de un importante rasgo de la literatura aragonesa: su carácter didáctico-moral.

¿Qué reflexiones le han dictado la enfermedad, la soledad búsqueda, el silencio y alejamiento del mundo?

Que los actos tienen consecuencias; sin ir más lejos fumar como un carretero me dejó un regalo envenenado. La importancia para mí de la autoterapia con una alianza de intuición e intencionalidad. Apartarse del mundo ha repercutido en un aumento de la introspección y esa alarma movida por los gritos del silencio.

Publica un libro y confiesa que Bécquer ha sido el poeta de su vida. ¿Es así o es un detalle de generosidad suyoen el 150 aniversario de su muerte?

Es así. Por delante de autores españoles decisivos en mi formación como Manrique, Quevedo, Rosalía de Castro, Cernuda, Pedro Salinas, Espriu, Blas de Otero, Gil de Biedma, Claudio Rodríguez…, las ‘Rimas’ entraron en mi espíritu romántico en plena adolescencia. Desde entonces sé de memoria las ‘Rimas’ que más me atravesaron: “Al ver mis horas de fiebre…”, “Mi vida es un erial…”, “A Casta”, “Podrá nublarse el sol eternamente”, etc.

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