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Pedro García Cueto: “El confinamiento que padecemos me lleva a pensar en ‘El ángel exterminador’”

El escritor y cinéfilo madrileño publica 'Solos ante el cine', en Anaya, y estudia a maestros como Visconti, Wilder, Scorsese, Erice y Luis Buñuel

Pedro García Cueto. La pasión del cine.
Retrato del escritor, cinéfilo y profesor madrileño, autor de 'Solos ante el cine'.
Archivo García Cueto.

¿El cine es una terapia ideal, un entretenimiento o un acto de conciencia en tiempos de coronavirus?

El cine para mí es una terapia porque nos hace olvidar la realidad, pero también es un acto de conciencia, porque el cine nos hablaba de películas donde el mundo sería un apocalipsis. Podemos recordar ‘El puente de Cassandra’, aquella epidemia en un tren, película que dirigió George Pan Cosmatos, con Richard Harris y Sofía Loren, donde el miedo aparece en un futuro que parece que ya ha llegado.

¿Para qué sirve, radical o esencialmente, el cine en esta inesperada época apocalíptica?

Sirve para entender mejor la realidad. Plasma todos los conflictos de los seres humanos, sus contradicciones, sus aciertos y sus errores.

¿Por qué estamos ‘Solos ante el cine’ (Anaya), título de su libro?

El acto de ver una película, aunque vayas acompañado, es un ejercicio de soledad. Interiorizamos las historias, lo que nos proponen los directores y los personajes que intervienen, nos identificamos con ellos, podemos odiarlos o quererlos, porque también expresan nuestros propios miedos y nuestras propias pasiones.

¿Cuál ha sido la idea central del libro, qué se había propuesto, qué ideas quería sugerir?

Quería elegir películas que trataran el tema de la soledad, personajes solitarios que viven situaciones extremas, como la muerte en ‘Muerte en Venecia’ de Visconti o personajes en conflicto como los protagonistas de las películas de Billy Wilder o de Scorsese.

Pedro García Cueto. 'Solos ante el cine'.
Una escena luminosa de la tenebrosa 'Muerte en Venecia'.
Archivo Heraldo.

Llama la atención la estructura del libro con esa larga entrada, casi la tercera parte, dedicada a Luchino Visconti y en concreto a ‘La muerte en Venecia’. ¿Por qué él, qué nos puede atrapar ahora de sus películas?

Considero a Visconti un director fundamental, uno de los grandes, la forma en que crea escenarios lujosos, cómo se detiene a mirar a los personajes, es cierto que ‘Muerte en Venecia’ basada en la novela homónima de Thomas Mann es mi película favorita, por eso me detengo en un largo análisis entre la novela y la película, sus semejanzas y sus diferencias. Desgraciadamente, el tema de la película es de actualidad, ante la amenaza de una propagación de una epidemia, en la novela y la película es el cólera, aunque mienten diciendo que es el siroco. La muerte está presente desde el principio en la película no en la novela.

¿Y ‘El inocente’, la última película del director?

El inocente me atrapa, porque tiene una fotografía muy hermosa, las actrices -Laura Antonelli y Jennifer O’Neill- son grandes bellezas y grandes actrices, y plantea el tema de la infidelidad, con un final trágico: la muerte del niño no deseado.

¿Qué nos da el cine negro, es la perfecta indagación en los rincones más sombríos del alma: la pasión, el crimen, la desubicación existencial?

Es una decidida indagación sobre los grandes temas del ser humano, la pasión, en tantas grandes películas, lo que lleva al asesinato, el deseo que suscitan aquellas mujeres fatales que enamoran a pobres diablos como los protagonistas de las películas de Fritz Lang. También la hondura existencial de las novelas de Dashiell Hammet o de Raymond Chandler, con grandes diálogos que son una joya para los cinéfilos.

Pedro García Cueto. 'Solos ante el cine'.
'La mujer del cuadro', una gran película de Fritz Lang con Joan Bennet y Edward G. Robinson.
Archivo Heraldo.

¿Por qué le interesan tanto Fritz Lang, Billy Wilder, Martin Scorsese y David Lean?

Lang por su atmósfera, crea ambientes oníricos e inolvidables. Wilder por su ingenio, su sentido del humor y su ironía, además de su crítica social. Scorsese es un gran creador de situaciones límites, con personajes obsesos y muy bien definidos en sus patologías. David Lean era un director que dio un gran sentido épico al cine, en películas maravillosas, aparte de la fotografía y la música que contienen sus grandes obras, ese desierto inmenso en ‘Lawrence de Arabia’, por ejemplo.

Analiza y recomienda a algunos italianos más: Bertolucci, Pasolini, Fellini. ¿Cuál es su vigencia? ¿Una película como ‘Saló o los ciento veinte días de Sodoma’ podría ser una metáfora simbólica, no sexual, de este tiempo de pandemia?

Yo creo que sigue vigente el sentido de la parodia en Fellini, el mundo trágico de las películas de Bertolucci donde aparecen grandes solitarios como Brando en ‘El último tango en París’. De Pasolini, su sentido de la poesía en el cine que sigue vigente en directores españoles como Julio Medem.

¿Por qué considera tan genial a Orson Welles? ¿Qué deberíamos revisar estos días de él?

Casi todo el cine de Orson Welles está lleno de fuerza, sus películas son grandes frescos donde los personajes son contemplados de forma meticulosa y exhaustiva, además del montaje de sus películas, fue un gran creador que hizo de sus obras un verdadero prodigio en la técnica con montajes muy originales.

Sorprende la escasa presencia española: Buñuel, Erice y Garci. ¿Por qué ellos y por qué hay tan pocos españoles? No están Berlanga ni Saura, por ejemplo.

Totalmente de acuerdo, creo que Berlanga se merece un libro entero, sus películas son muy irónicas y reflejan toda una época de nuestro cine. Ha sido cuestión de espacio, pero el cine de Carlos Saura también me interesa mucho. La inclusión de Garci ha sido como homenaje a un gran amante del cine y hay películas donde vemos grandes solitarios como el que interpreta José Sacristán en ‘Solos en la madrugada’. Erice me gusta mucho, hay una gran poesía en su cine.

Pedro García Cueto. 'Solos ante el cine'.
Fotograma de una perturbadora película de Luis Buñuel: 'El ángel exterminador'.
Archivo Heraldo.

Denos su visión de Luis Buñuel. Alude a su increpación a Dios, y al absurdo y la crueldad de su mirada. ¿Cuál sería la película o películas para estos días, ‘El ángel exterminador’, tal vez?

Sí, desde luego, el confinamiento que padecemos me lleva a pensar en ‘El ángel exterminador’. ¿Cuánto somos capaces de soportar encerrados? ¿Cómo se puede comportar el ser humano en situaciones extremas como esta? ¿Cómo seremos después del encierro? La increpación a Dios es lógica ante esta pandemia que nos hace plantearnos muchas dudas sobre nosotros mismos. El miedo es lógico en estos momentos: podemos tener miedo al resto de seres humanos, por si nos contagian la enfermedad.

Fernando Trueba decía antaño que iba al cine a enamorarse. ¿Para qué o por qué va usted?

Yo soy un cinéfilo empedernido desde niño. Ha sido, junto a la literatura, la gran pasión de mi vida. Me ha salvado muchas veces del desánimo y de la depresión. El cine me ha hecho feliz siempre.

¿Cuáles han sido sus dos o tres últimos descubrimientos?

Más que descubrimientos nuevos, descubro en las grandes películas de mi vida como ‘Muerte en Venecia’, ‘Laura’, ‘El apartamento’, ‘Vidas rebeldes’, ‘El crepúsculo de los dioses’ y muchas más. Detalles que no había percibido, por eso creo que son clásicas, porque siempre nos sorprenden por ser obras de arte, y el arte no debe morir nunca.

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