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Qué pintan los artistas de Aragón contra el virus

Desde el confinamiento, creadores aragoneses de artes plásticas reflexionan sobre la pandemia del momento, explican cómo resisten y cómo trabajan

La pandemia y el arte.
La acuarelista zaragozana Aurora Charlo. 
Aurora Charlo.

El mundo del arte también padece las suspensiones masivas; les sucede a Teresa Ramón (museo Pablo Serrano), a Enrique Larroy (en el Paraninfo), a Louisa Holecz (en La Casa Amarilla) a Cristina Huarte (Casa de la Mujer). Hemos preguntado a nueve artistas aragoneses cómo están pasando la crisis: 1. ¿Qué significa esta pandemia para un artista? 2. ¿Qué hacen, cómo ocupan el tiempo, han iniciado una nueva serie o proyecto? Todos, salvo Eduardo Laborda, que no usa móvil, se han hecho un autorretrato el viernes 27.

AURORA CHARLO. Acuarelista

1. Hago pasillo y en él me encuentro con mi marido Salvador. Subo y bajo escaleras. Limpio, desinfecto, hago cosas que no suelo hacer mucho. Cocina él. Cada vez sigo menos las noticias porque me ponen muy nerviosa, aunque sé de primera mano todo lo que pasa por mi hija. Hago mucho 'wasap' con amigos y mis nietos. Por la noche, suelo leer dos o tres horas. Por ejemplo, estoy leyendo ‘Los pacientes del señor García’ de Almudena Grandes; también leo mucho en digital; siempre hay amigas o amigos que te envía paquetes de libros en ese formato. Y otra cosa, en busca de normalidad, todos los días a la una me tomo un vinito con olivas con Salvador en casa. Nosotros, antes de la pandemia, salíamos a caminar a diario dos horas al menos por el Canal y el Parque José Antonio Labordeta.

2. Estoy ordenando todas las fotos de mis obras de los años 80 para digitalizarlas. Y pinto como siempre, en un tono cada vez más gris, color en el que me siento cómoda. Ahora acabo de empezar un cuadro distinto que va a ser una explosión de color porque deseo que todo vaya mejor. Hay que ser positivo en la vida y en las redes:

La pandemia y el arte.
Pepe Cerdá, autorretrato en su estudio de Villamayor.
Pepe Cerdá

PEPE CERDÁ. Pintor

1. Tengo la suerte de trabajar en casa. Recuerdo con frecuencia las palabras de Don Juan, el chaman de los libros del antropólogo americano Carlos Castaneda, cuando insiste en que para cualquier asunto importante para el espíritu : "Es necesario parar el mundo". En el libro se refería a hacerlo simbólicamente. Ahora esto ha ocurrido literalmente: el mundo se ha parado. Es una situación inédita. En Ifema , el lugar en el que tan sólo hace unas semanas se celebraba la feria de ARCO, pudimos ver la instalación de unas camas castrensemente equidistantes con sus bombonas de oxígeno al lado que a no pocos nos recordó a las instalaciones artísticas contemporáneas de Santiago Sierra, por ejemplo. Algo parecido a cuando cayeron las torres gemelas. Los artistas hemos de aceptar que la realidad lo supera todo. O por decirlo en palabras escuchadas a un amigo: “Hay que ver cómo exagera la realidad”.

2. Estoy pintando cuadros muy pequeños. No sé por qué. Pero nunca he sabido por qué hago lo que hago. Es más si sé el porqué dejo de hacerlo. Siempre me ha desagradado explicar mi obra. Nunca lo hago. Tiro de la socarronería y el descreimiento para evitar el triste espectáculo tan frecuente últimamente del artista explicando su obra con argumentos extravagantes. Además considero una falta de educación explicarle a alguien lo que tiene delante de las narices.

La pandemia y el arte.
Cristina Huarte acababa de inaugurar en la Casa de la Mujer de Zaragoza.
Cristina Huarte

CRISTINA HUARTE. Pintora.

1. En esta situación también tenemos que recapacitar y reflexionar sobre la cultura y el arte, comprobar cuanto la necesitamos y que no podemos prescindir de ella en estos momentos. Ahora mismo, se ha cancelado la exposición de mi último proyecto en Perú en la Sala Juana Francés, Casa de la Mujer. Esto ha impedido que pueda seguir moviendo mi trabajo e interactuar con el público de forma más cercana como lo suelo hacer, pero, por otro lado, estoy en mi casa con mucho silencio, tranquilidad y con mis vinilos.

2. Sigo trabajando igualmente en mi proyecto, leyendo, y dibujando. Para mí es una necesidad vital. El arte siempre lo he utilizado para luchar en cada momento. En mi casa - estudio tengo paz y libertad. Hago lo que quiero ¿Qué más puedo pedir? Aprovechemos este tiempo para hacernos más humildes y generosos en este cambio.

La pandemia y el arte.
Eduardo Laborda e iris Lázaro no se han hecho autorretrato: recuperan el placer del dibujo. Foto de archivo de 2018.
Oliver Duch.

EDUARDO LABORDA. Pintor y editor

1. Tengo la sensación de que vivimos en un mundo muy medieval, cada vez más medieval y lo que nos está ocurriendo me hace pensar en un castigo divino. Lo que nos pasa, adopta esa forma. Me siento muy próximo a Luis Buñuel cuando decía: “Soy ateo por la gracias de Dios”. He pensado mucho en ‘El séptimo sello’ de Ingmar Bergman, y en aquellos titiriteros humildes que se salvan del desastre. Nosotros, como todo el mundo, estamos en casa.

2. Yo apenas pinto, pero dibujo mucho, todo lo que puedo. Me relaja. Y además, tras algún tiempo sin ganas de escribir, he vuelto a hacerlo. Es un libro, un proyecto de catálogo, aún no sé bien qué, sobre nuestra colección de pintura. Hago biografías de pintores poco conocidos, ofrezco anécdotas, cuento la historia de cada cuadro o de cómo llegó a nuestras manos. Y en el estudio de al lado trabaja Iris Lázaro, mi mujer. Ella también combate este tiempo con el dibujo. Me pasa algo paradójico: habitualmente paseo todos los días, recorro Zaragoza, y sin embargo ahora, con el confinamiento, estoy bien en casa. Relajado, como si no tuviera melancolía de la calle a la que no salgo, claro.

La pandemia y el arte.
Autorretrato en su casa de Enrique Larroy.
Enrique Larroy.

ENRIQUE LARROY. Pintor

1. Pues supongo que lo mismo que para la mayoría de los ciudadanos. Un estado de tensión, de desasosiego, una preocupación que roza la incredulidad. Nunca he leído ni he escuchado tantas veces la palabra incertidumbre. Son momentos para mantener la ilusión en el futuro, para agradecer el trabajo desinteresado de mucha gente y apoyar, aunque solo sea por teléfono, a todos aquellos que están perdiendo familiares y amigos. Momentos para valorar más que nunca la solidaridad, las pequeñas cosas y, por qué no, el sentido del humor. No son momentos para perder el ánimo aunque no es fácil. Por otro lado como autónomo, como autónomo que trabaja solo, me irrita constatar, ahora más que nunca que, en este país, escasamente se habla del gran parón que esta pandemia y sus consecuencias van a significar para el sector de la cultura. Y, cuando se comenta, en la practica totalidad se olvidan de incluir al sector de las artes visuales.

Enrique Larroy: "Vivimos un estado de tensión, de desasosiego, una preocupación que roza la incredulidad. Nunca he leído ni he escuchado tantas veces la palabra incertidumbre"

2. No voy al estudio. Estoy en casa. Hago una pequeña tabla de gimnasia. Me dedico a realizar tareas sencillas de limpieza y mantenimiento. A leer más de lo habitual. A intentar organizar la biblioteca. A sacar espacio en el disco duro del ordenador. A escribir. A abocetar. A salir al balcón a aplaudir y saludar a mis amigos de enfrente. A descubrir en las ventanas a nuevos vecinos de pisos en los que nunca había reparado. A arreglar alguna máquina y echar en falta herramientas que ahora no puedo comprar. A hablar más de lo normal, también por teléfono. A ver películas grabadas. A pasear por el pasillo y procurar no tropezar con mi pareja. A reírnos cuando tropezamos. A ver las puestas de sol y algún solitario avión que ojalá traiga material médico. A acudir a otra habitación a tomar una tapa como si fuera el juepincho. A pensar un poco en el pasado y en el futuro. A valorar el silencio.

La pandemia y el arte.
Louisa Holecz había inaugurado 'Inscape' en La Casa Amarilla. 
Louisa Holecz.

LOUISA HOLECZ. Pintora

1. Como artista me ha hecho reflexionar, incluso más de lo habitual, sobre la fragilidad del mundo en el que vivimos. Ha reforzado mi creencia en la importancia que tienen las Artes para hacernos sentir vivos, estableciendo y manteniendo las conexiones entre el mundo interior y el exterior. Mi exposición 'Inscape' en la Galería la Casa Amarilla, un proyecto en el que he estado trabajando durante los últimos dos años, se ha vuelto particularmente conmovedor durante esta pandemia ya que los paisajes interiores de 'Inscape' contemplan el proceso cíclico de la vida. La exposición se reabrirá después de que pase todo esto.

2. Estoy acostumbrada a trabajar desde casa en aislamiento, en ese sentido, no ha cambiado mucho mi rutina. Lo que ha cambiado desde que comenzó la pandemia es mi creciente sensación de miedo y ansiedad que me impide concentrarme y me hace pasar la mayor parte de mi tiempo postergando, limpiando y reorganizando mi estudio. Estoy esperando pacientemente el momento en que sienta la necesidad de comenzar a crear algo nuevo. Sé que mi trabajo se enfocará de distinta manera, dado que, tras la pandemia, el mundo también habrá cambiado.

La pandemia y el arte.
Autorretrato, con proyección de su sombra, de Rafael Navarro. 
Rafael Navarro.

RAFAEL NAVARRO. Fotógrafo

1. Lo estoy viviendo bien, aunque suene raro decirlo así. Estás sin compromisos, sin agenda, y ahora te preguntas al levantarte: “¿Cómo lleno hoy el día?”. El 'wasap' va que arde. Sigo trabajando y me sucede algo curioso. Te encuentras con cosas que habías dejado aparcadas, cosas que se han ido acumulando y que se habían vuelto una montaña. Dices que las vas a hacer y por fin las haces. Y te das cuenta de que en dos o tres días las haces, que no exigían tanto tiempo como habías pensado. Sales al jardín, tomas el sol, lees, aunque le confieso que tampoco más que cuando no tenía tiempo para leer.

2. Suelo operar en 3 o 4 tajos a la vez. Por mi manera de trabajar, tengo el estudio en La Muela, no puedo trabajar, pero sí estoy haciendo trabajo de mesa, y preparo una nueva serie, ‘Simbiosis’, sobre el vínculo de la naturaleza y la arquitectura. Hay piezas en que la naturaleza devora a la arquitectura y hay otras en que la arquitectura eclipsa a la naturaleza y se mete en ella. Haré en octubre 80 años pero eso tampoco me lleva a la idea de dejar un testamento artístico: creo que ya lo he ido dejando en toda mi obra.

La pandemia y el arte.
Beatriz Orduña, fotógrafa, se retrata ante su ordenador.
Beatriz Orduña.

BEATRIZ ORDUÑA. Fotógrafa

1. Mi vida ha dado un vuelco estos días, he pasado de ir a grabar, hacer fotos o editar en la oficina, al teletrabajo, es decir, de no parar en casa a no poder salir.

2. Estos días estoy aprovechando para hacer todas esas cosas que nunca tengo tiempo de hacer, sobre todo ver tutoriales, organizarme fotografías personales, preparar ideas para proyectos nuevos,  incluso he sacado la lista de “películas que quiero ver”. Mi vida ha dado un vuelco estos días, he pasado de ir a grabar, hacer fotos o editar en la oficina, al teletrabajo, es decir, de no parar en casa a no poder salir. Un parón obligatorio por una parte pero que de una forma u otra estoy aprendiendo a aprovecharlo. Hoy además es mi cumpleaños, un día que me hubiera gustado compartir mas de cerca con mi familia y amigos. Hay que adaptarse a las circunstancias y esperar que pronto vuelva todo a la normalidad. 

La pandemia y el arte.
Autorretrato de Teresa Ramón en su casa de Huesca.
Teresa Ramón.

TERESA RAMÓN. Pintora

1. Esto es un horror. Es como una maldición bíblica. No es solo nuestra, afecta a todo el mundo, muere mucha gente y más que va a morir. Menos mal que en España tenemos una sanidad ejemplar, pero imagínese en países como Estados Unidos u otros donde solo te atienden si tienes dinero. Esto es apocalíptico, increíble.

2. Antes de que se hiciera público el coronavirus me había puesto a trabajar en un proyecto que se titula ‘La tierra se muere’. ¿No resulta increíble, casi profético, pensar qué me habría llevado a eso? Poco después sucedió esto. Por otra parte pinto todos los días, no en mi estudio, pero sí en casa. No he salido. Me alimento de algunos libros, ‘El plan infinito’ de Isabel Allende, oigo toda la música que puedo de RNE Clásica, veo la tele, los telediarios, hasta donde puedo, sigo muchas películas del canal Sundance y me emociono hasta las lágrimas con los sanitarios. Y veo que vivimos en ciudades deshumanizadas y que necesitamos relacionarnos, sentir al otro. Y, además, pinto, pinto siempre: hago manchas en rojo, en negro, sobre papel. Retrato el virus, el virus, el virus…

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